A propósito de la XIII Semana Vicenciana (1985)

95670700_5f0a972b99A uno nunca le enseñaron la difícil técnica de hacer introducciones; malditas, por otra lado, las ganas que tiene de aprenderlo a estas alturas; vayamos, pues, al grano.

Recibe el bienintencionado amateur una Hoja de Propaganda («XIII Se­mana de Estudios Vicencianos: Mensaje Vicenciano y Juventud Actual»); observa el bienintencionado Programa de la misma; «engaña» al Superior y Administra­dor de su Comunidad para que le paguen la estancia —7.500 pts.—; programa sus vacaciones para que den de «donde se pueda», se carga de ilusiones y se presenta en Salamanca a Ia hora y en eI día previsto.

Escribió Ia Organización:»LUNES, 19: «Valores y contravalores de la  juventud actual«. Saludo deI P. Alberto, Coordinador de Ia Semana, y del P. Fabriciano, Visitador de Salamanca; inicio violento, sin pausa, sin tiempo de siesta, a lo bravo. Toribio, primer ponente, nos habla del tema con ciertas dosis de humor; apreciaciones de libro editado hace dos, tres, cuatro o más años. Trabajo en grupos y, por lo visto, confusión general (demasiados grupos, poca participación, el tiempo encima… «es hora de la Eucaristía» —uno pensaba que en una Semana de Estudios todo se supeditaba precisamente al estudio. Pasó la tarde. Día primero.

Escribió la Organización: «MARTES, 20: Mañana: «Un Manifiesto Vicenciano«. Toque oportuno y serio; el contenido podría servir para cualquier otra Semana pero también es necesario en ésta. Se suprime la reunión de grupos de trabajo por un diálogo con Jaime Corera; tres preguntas de los «enteradillos» y los demás satisfechos de alto nivel del coloquio, sobre todo, por haberse «escaqueado» del «palo» del Trabajo en Grupos. Se pregunta el incauto “amateur» si su aterrizaje ha sido correcto; revisa su Hoja de Propaganda y Cree ver un ligero cambio de orientación: «Semana de Reposo Vicenciano».

Tarde: «las Conferencias de Vicente de Paúl – las Voluntarias de la Caridad». Se aprecia al «quorum» bastante más centrado que la tarde anterior; sencillez en los dos expositores: tenemos una realidad muy vicenciana que desconocemos. El Presidente de las Conferencias nos detalla de forma coloquial sus experiencias, sus aspiraciones y frustraciones (¿dónde Ios jóvenes?). En la misma línea, la Vicepresidenta de Ias Voluntarias: su historia, sus dificultades, su horizonte futuro. Al final, un aplauso cariñoso. Pasó la mañana, pasó una tarde. Día segundo.

Escribió la Organización: «MIÉRCOLES, 21: Mañana: Experiencia de pastoral juvenil en parroquias vicencianas». EI simpIe hecho de ver una persona en delante del auditorio hace que el oído se alargue. Una primera decep­ción: «el título no responde al contenido de mi exposición porque no tengo tiempo para realizar el encargo», afirma Jesús Hurtado. La «Ponencia» se convierte en «Comunicación» de una experiencia muy peculiar de su Parroquia de Melilla; muy interesante como tal pero un auténtico «fiasco» respecto al tema prometido. Ausencia de trabajo en grupos; intento de debate abierto que se convierte en «verbena de pitos y aplausos» en el momento en que determinadas afirmaciones de Jesús atacan veladamente a JMV (mayoritarios en la sala) y su for­ma de entender la Pastoral en conjunto.»

Tarde:»Pastoral vicenciana juvenil en las Misiones populares«. Tres son los ponentes oficiales de la misma; de momento sólamente aparecen dos de ellos con lo que, a simple vista, la Ponencia queda incompleta. A fuer de sincero, diremos lo mismo que anteriormente: se trata de «comunicaciones», de experiencias personales que debían enriquecer la ponencia, pero nunca sustituiría. Posterior trabajo en Grupos sin ningún tipo de puesta en común. El ambiente de esta segunda reunión por grupos de trabajo mejora notablemente y este «amateur» se sigue preguntando por qué no se continuó con ello. Aplauso simpático (con pañuelos en el fondo de las gradas) para Arturo. Pasó una mañana, pasó una tarde. Día tercero.

Escribió la Organización: «JUEVES, 22: Mañana: «Educar en la sociedad de hoy, según el espíritu de Vicente de Paúl». Ponencia del P. Ibáñez Bur­gos; la verdad es que no estuvo presente y fue leída por eI P. Quintano. Todavía se escuchan «ayes» y suspiros de mucho «escuchante»; no es fácil permane­cer «amarrado al duro banco» durante una mañana completa oyendo como «muermos» la lectura de un «mogollón» (¿60?) de folios ante los que nada se podía preguntar. La ponencia como tal más parece, por su extensión, un trabajo a publicar que algo resumido y claro (más propio de la Semana).

Tarde: «PastoraI Juvenil en Colegios Vicencianos», a cargo de «Equipo Hijas de Ia Caridad». El bienintencionado «amateur» preparó con esmero su carpeta y su interés habida cuenta del tema; percibió en los carteles de datos sobre los Centros Educativos Vicencia­nos (visibles en la casa) la ausencia de los Centros de los Paúles y se preguntó si estos Centros se enmarcarán en las «Misiones Ad Gentes» o cualquier otro epígrafe de las Constituciones; notó que aparecía a última hora un cartelito con dichos datos (bastante desafortunado en su contenido y en su forma, cuasi corresponde a lo que se hace de forma rápida); percibió que la cosa no iba con sus intereses (de la Organización) y que o última hora se había inte­grado esta cuestión. Efectivamente, los asuntos así tratados por Ios cinco ponentes (cuatro Hermanas y un Padre) nada tenían de conexión: cada uno trató su punto y se acabó. Uno piensa que un Centro Vicenciano es algo más que aquel que es regido por Hermanas o Padres; pero… en fin. Pasó una mañana, pasó uno tarde. Día cuarto.

Escribió la Organización: «VIERNES, 23: El Movimiento Juventudes Marianas VIcencianas». EI día se levanta al son de «gaita y pandereta»; es el de los jóvenes allí presentes. Dos palabras y aplausos; tres palabras y aplau­so; cuatro palabras y aplauso… Uno, malo por naturaleza, tiene la impresión de asistir a la actuación de la «vedette»; con mucha «claché», por cierto. Cuentan sus experiencias de servicio; se les ve convencidos e impresiona su sinceridad… Uno, malo por naturaleza, tiene muchas cuestiones pendientes para con JMV; se pregunta si conviene sacarlas a la palestra porque, en definitiva, aquello no es un Congreso de JMV sino de Estudios Vicencianos…; tristemente se queda con sus interrogantes y asiste cariacontecido a los aplausos ególatras de muchas personas. Bien por los jóvenes; me temo que los mayores fuimos quienes, por una u otra razón, fallamos.

Tarde: «EI Movimiento Jóvenes Sin Fronteras». Uno, que no está ciertamente muy enterado, difícilmente se expIica la presencia en una Semana Vicenciana de este Movimiento; parece que algunas Hermanas trabajan en él; pero también lo hacen en Comunidades de Base, Campamentos 4R, Movimiento Júnior… … y ni se planteó su presencia. Bueno, el caso es que llega la hora y allí no se presenta nadie; pensaron que la Semana Vicenciana era en septiembre (por lo visto a las casas de dichas Hermanas no llegó la Propaganda de la Semana). Se propone dejar Ia tarde libre o tener un Coloquio sobre cuestiones pendientes; «que cada cual haga Io que Ie venga en gana»; la mayoría de Ios jóvenes seglares se van a Salamanca y uno se teme dos cosas: que acertaron (por un lado) y que la Semana les importaba poco (salvo el Viernes, 23, por la mañana y la Programación de JMV a tener tras la Semana). Debate descafeinado y nueva polémica en cuanto a pas­toral a desarrollar en las Parroquias y su relación con Grupos y Comunidades (esta vez sin aplausos excesivos tras la advertencia del Moderador). Pasó una mañana, pasó una tarde. Día quinto.

Escribió la Organización: «SÁBADO, 24: Medios de Comunicación social, mensaje vicenciano y juventud actuaI». La personalidad del Ponente (Celestino) y el mismo tema tenían garra suficiente como para atraer y silenciar al auditorio; serio, o veces agrio, claro, con dosis de buen humor, ceñido al tema. Creo que toda una lección, al margen del contenido, de lo que es una Ponencia. Leeremos detenidamente su trabajo, si se publica. El diálogo posterior muy interesante pero, de nuevo, cortado por la urgencia de terminar con la Eucaristía, ¡una pena! Pasó una mañana. Día sexto.

Acaba el bienintencionado «amateur» la Semana y tiene la sensación de volver de vacío; de haber ido a por agua y volver, si no vacío, sí con otro líquido. Ciertamente ha sido una Semana (inglesa pero, al, fin y aI cabo, semana); ciertamente ha sido vicenciana (la casa, los asistentes, los temas, los ponentes); pero lo de «Estudios» no lo encuentra por más que mira a su alrededor (¿será porque era período de vacaciones? o ¿por ser Ia XIII?).

Mitxel Olabuenaga
Boletín Provincial de Zaragoza, 1985

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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