Afiliación a la C.M. de José Martínez Sanjuan y Francisco Javier Fernández Chento

Dos seglares de a pie… nuevos miembros espirituales de la Congregación.

IMG_5146La celebración tuvo lugar en la iglesia parroquial de los Padres Paúles en Casablanca, Zaragoza, a las 13 horas del día 13 de Septiembre de 2014, sábado. Asistieron las personas precisas: familiares próximos, Comunidad de Zaragoza y colaboradores asiduos del equipo seglar de Misiones Populares de Zaragoza. También estaba el P. Jaime Corera, de la Comunidad de Boggiero. En total, no más de 25 personas… Todo fue sencillo y normal; ágil, entrañable, cálido… Se diría que era un acto ordinario de la vida de cada día. El abrazo de la paz, lleno de sonrisas y alegrías íntimas, expresaba sentimientos, a flor de piel, largamente contenidos… Algunos, que conocíamos la historia de lo que estábamos celebrando, percibíamos también un cierto respiro de satisfacción y complacencia interior, que bien podía traducirse en esta exclamación: ¡Ya era hora; se lo merecían hace tiempo!

En esa celebración entrañable, sencilla, José Martinez Sanjuan y Francisco Javier Fernández Chento eran proclamados solemnemente, con documento oficial, refrendado por el P. General, Gregory Gay, hijos espirituales de la Congregación de la Misión de la Provincia Canónica de Zaragoza, con todos los beneficios y privilegios espirituales de los miembros de la Congregación de la Misión. He aquí el texto oficial de la proclamación:

 El Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad manifiesta con alegría su reconocimiento a aquellos amigos que, con sus gestos y obras, se han hecho acreedores a la gratitud de la Familia Vicenciana. En signo de agradecimiento recibimos con gusto a don José Martinez Sanjuan y a Francisco Javier Fernández Chento como miembros de la Familia Espiritual de San Vicente de Paúl. Mediante el presente documento le hacemos partícipe de todas las bendiciones, oraciones y buenas obras de nuestra Familia Espiritual.

Dado en Roma, en la Curia General de la Congregación de la Misión, el 19 de Diciembre del año del Señor 2012.

Firmado: G. Gregory Gay, C.M.
Superior General.

El P. David Carmona, Visitador de Zaragoza, estuvo en su homilía a la altura de las circunstancias: sencillo, directo, sin concesiones a los alardes sentimentales o hiperbólicos. Glosó brevemente el sentido de la celebración con alusiones directas a los créditos bien merecidos de los homenajeados. Yo solo quiero completar la pequeña historia que acredita y da esplendor a la concesión de estos honores.

José es miembro de una familia vicenciana al cien por cien: hermano de tres Padres Paúles y de dos Hijas de la Caridad. Estos son sus hermanos: Jesús, misionero en Filipinas durante la mayor parte de su larga vida, hoy en Canarias; Javier, ya en la casa del Padre, que fue Visitador de la Provincia de Zaragoza y Director de las Hermanas de San Sebastián; Luis Mari, el benjamín de la familia, hoy Director del equipo de misiones populares de la provincia de Zaragoza. Y estas son sus hermanas, Hijas de la Caridad: Maria Ángeles, en la Provincia de Barcelona; Maribel, en la Provincia canónica de San Vicente de Madrid. José, único miembro soltero de la familia, ha dedicado su vida entera a las labores del campo, a la conservación del patrimonio familiar y al cuidado cariñoso de sus padres. Dicen de él, sin sorna y sin pizca de bromas, y lo dicen sus mismos hermanos, que es el más vicenciano de toda la familia. Dotado de una sensibilidad exquisita hacia los pobres, a los que ha ayudado por todos los medios a su alcance; enamorado y colaborador asiduo de la familia vicenciana… Nuestros Hermanos mayores de Pamplona lo conocen bien por sus visitas asiduas, su sonrisa abierta y sus detalles, hechos de palabra y de acciones: las primicias de sus cosechas del campo siempre han tenido una parte importante reservadas para la Comunidad de Pamplona. La larga y penosa enfermedad de su hermano Javier le hizo desdoblarse, con frecuencia, entre sus faenas agrícolas, domésticas, y su dedicación frecuente al hermano, necesitado de cariños…Solo Dios sabe de sus intimidades espirituales y de su celo apostólico, a pie de tierra, entre los paisanos de su pueblo, Arróniz, que van perdiendo las esencias de la rica tradición cristiana de nuestra tierra navarra… Enhorabuena, José, y que esta distinción te estimule, aún más, a ser más vicenciano cada día.

Francisco Javier Fernández Chento, estudió, providencialmente, en el colegio San Vicente de Paúl de Baracaldo. Allá, cuando rondaba los catorce años (hoy linda los cincuenta) fue atrapado por una convocatoria de pastoral juvenil que yo mismo organizaba por aquel entonces… Dicen que no vino de muy buena gana. Pero, aquella convocatoria era para chicos y chicas. Y, ¿qué chico de esa edad no se deja atraer, en aquella época de separaciones rígidas, por unas expectativas de amistad con las niñas? Sea lo que fuere, quizá también empujado por sus padres, lo cierto es que se dejó seducir por la convocatoria y por las expectativas… Pero el Amigo Jesús le cambió los caminos desde el primer encuentro. Desde entonces participó en convocatorias cada día más exigentes. Fue de los primeros miembros de la Comunidad del Olivar, hoy Asociación Feyda. Participó en las primeras acampadas de evangelización rural de dicha Comunidad. Fue monitor, en temprana edad, de los cursos de inglés organizados por Feyda. Pronto fue descubriendo sus dotes musicales, participando en concursos de canción religiosa, ganando el primer premio de varios de esos concursos a nivel juvenil nacional. Y salieron a la luz sus primeras creaciones musicales de carácter religioso. Participó activamente, con Alfredo Arambillet, en la creación de Trovador, una de las instituciones de música religiosa más acreditadas de España.

Sus cualidades musicales van acompañadas por una intuición creativa excepcional para el mundo de la informática. Fui testigo directo de su conversación con amigos de diversos países del mundo, cuando todavía no se conocían en España los modernos sistemas de comunicación de internet. Dirige varias webs y, sobre todo, ha creado él solito, sin estímulos externos ni apoyos institucionales, la web Somos vicencianos”, que en estos momentos ronda las 35.000 visitas diarias (treinta y cinco mil) y es, con enorme diferencia, en estos momentos, la web vicenciana más visitada del mundo. Y todo esto “gratis et amore”. Y uno, que conoce esta historia desde el comienzo, se pregunta ¿hasta cuándo habrá que esperar para que los “nuestros” valoren en su justa medida esta tarea evangelizadora, a través de los medios, tan encomiada por nuestro buen Papa Francisco? ¿Hasta cuándo para que le concedan los medios técnicos y económicos que catapulten su obra hasta el límite que está llamada a alcanzar?

Pero, sin duda, lo que acredita a Javi Chento, este es su nombre familiar, como auténtico misionero vicenciano es precisamente su vocación misionera, de cuerpo entero: ha participado y participa en misiones populares, tanto en España como en el extranjero: Honduras, Bolivia, el Salvador…, son tierras conocidas para él. Y no sólo participa en estas misiones, sino que, incluso, cuando sus condiciones económicas eran más boyantes, ha dedicado parte importante de sus recursos económicos personales a financiar proyectos sociales y becas de estudio…

Doy gracias a Dios diariamente por el don maravilloso que Dios ha hecho a la Congregación, y a la Provincia de Zaragoza, en la persona de Javi Chento. y veo en él un signo claro de que la hora de los seglares ha sonado, con voz clara y definitiva, en nuestra Iglesia del presente y del futuro.

Félix Villafranca, C.M.

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1 respuesta

  1. Mikel Sagastagoitia dice:

    Mi felicitación cercana y cálida desde Honduras para nuestros “nuevos” hermanos en San Vicente; a José, como siempre decíamos entre bromas y serio: “el más vicenciano de la familia”, y a mi compañero de viaje desde la juventud y de múltiples experiencias compartidas, Javi Chento.
    Desde esta otra parte de la Provincia y de la Misión, nos alegramos y nos felicitamos por contar con laicos como vosotros, al servicio de los pobres.

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