Ahora, ya…

P1020842Hasta hoy no tenía ganas de escribir. Pero, superada ya casi mi medio gripe misionera, permíteme contarte algo de lo que hemos vivido.

Por otras comunicaciones ya sabes que esta misión tenía un planteamiento especial. (Necesidad de adaptarnos a la realidad y de promocionar nuevos caminos). El lunes día 14 nos esperaba para un trabajo de conjunto un grupo hermoso de Seglares Parroquiales Misioneros en Puente Tocinos.

Comenzamos la semana con tareas de encuentro, como suele ser normal entre nosotros. Pero estos espacios de encuentro eran más amplios. Ya el martes a primera hora nos esperaban los profesores de religión del Instituto. Y también, por la tarde, los padres de niños de primera comunión.

No sé si he comentado en otro momento que la oración diaria la realizábamos en tres lugares distintos. Y la Eucaristía diaria, también fuera del templo parroquial, en seis barrios del pueblo. Era el deseo de parecernos a Jesús que no se centró en el templo, sino que recorrió nuestros caminos y salió a nuestro encuentro.

Es lo que habíamos comentado a los más cercanos con palabras del Papa: «Pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir».

Y siguiendo sus exhortaciones, añadimos: «No se trata de domesticar a la periferia ni de traerla a nuestras estructuras a veces demasiado cerradas».

No quiero dejar pasar, por lo positivos, los encuentros con los “recién casados”, los que hicieron el cursillo de novios en enero y que están dispuestos a continuar reuniéndose, y las dos semanas con encuentro diario con los que piensan contraer matrimonio en este próximo curso.

Así fue transcurriendo, en un trabajo de co-laboración, la primera semana. El domingo, nos juntamos en una parroquia de Murcia con un hermoso y numeroso grupo de Seglares Misioneros Vicencianos para iniciar el Plan de Formación del curso.

La segunda semana, de lunes a viernes, la dedicamos principalmente a Grupos y a encuentros con jóvenes, además de continuar con la Eucaristía por barrios y la oración en tres lugares distintos. El viernes por la noche tuvimos una charla especial sobre la familia dada por un maestro casado del equipo, Fulgencio, que también trabaja el grupo de familia cristiana en Alhama.

El sábado, a la tarde, nos juntamos el todo el equipo misionero para evaluar la acción: Los seglares del pueblo señalaron pequeños fallos, pero insistieron en la satisfacción por  todo lo vivido y en las ganas de continuar trabajando en línea misionera y aprendiendo; esto ha sido un primer paso, dijeron. Resaltaron una experiencia que puede ser transportable: La jornada misionera; un día de puertas abiertas en el centro del pueblo en el que todos los grupos de la parroquia presentaron al pueblo lo que van haciendo a lo largo de todo el año, bajo el lema: Ven y verás.

Este apretado tiempo especial de misión lo finalizamos en la parroquia de san Francisco de Asís de Cartagena. Teníamos que encontrarnos con el nuevo párroco, con los Animadores de los Grupos, a quienes entregamos el material que nos habían pedido, y con el grupo de Catecumenado Vicenciano. Participamos también en la Eucaristía.

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