Bodas de oro de Jesús Mari Osés

Con sencillez vicenciana, casi por sorpresa, celebramos el miércoles, día 21 de Enero, las Bodas de oro sacerdotales del P. Jesús María Osés. La celebración tuvo lugar en la capilla de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Albacete, a las 12.30 de la mañana. La razón principal para determinar le elección del templo es que el P. Jesús Mari tiene una Hermana de esa Orden religiosa, Hermana Carmen, que, además, ha sido Provincial de la misma. Por otra parte, la comunidad de paúles de Albacete ejercemos de capellanes de la residencia de San Antón, regida por las Hermanitas, desde hace años… Son razones que avalan sobradamente le elección del lugar para una ocasión tan señalada

Desde el principio, estábamos informados de que el P. Jesús Mari no quería boatos ni pompas, sino una ceremonia sencilla, al estilo vicenciano. Y la verdad que así fue: no se hicieron anuncios previos al gran público de nuestros centros de animación pastoral, ni hubo ninguna otra publicidad abierta… Solo las personas precisas tuvimos acceso a los actos conmemorativos. Como invitados especiales hay que destacar la presencia de nuestro Provincial, P. David Carmona, y la del Vicario de la diócesis, Don Luis Enrique. El resto de los agraciados lo componíamos los miembros de su familia, una representación de las comunidades religiosas a las que atendemos pastoralmente y la Comunidad de Paúles de Albacete, incluido el anexo de los compañeros de Cuenca, pero exceptuado el P. Martín, que se encontraba de Ejercicios en Madrid. A esta presencia de rigor se unieron las personas que nos atienden en los servicios de la Comunidad: Isabel, Fernando y Adeli y algunas amistades especiales del P. Jesús Mari de Cartagena. Veinte personas en total, no más, nos unimos al día grande de las Bodas de oro del P. Jesús Mari.

En su homilía, Jesús Marí evocó la soledad afectiva en que tuvo lugar la celebración de su primera misa, el 21 de Enero de 1965, allá, en Australia, a tantos miles de kms. de los suyos. Solo hubo tres ordenados aquel día; el P. Mariano de Silva, filipino; el P Luis Carbó y él mismo… ¡Aquellos sí que eran otros tiempos! Y nos hizo un pequeño itinerario de fechas y lugares donde, a lo largo de su vida, ha ejercido su ministerio sacerdotal: Australia, Filipinas y Nueva York; el “Cerrico y las “Seiscientas”, barrios de lo más “sonado” de Albacete; Canarias, vuelta a Albacete, sin contar Boltaña en Huesca y algún otro lapsus… Perdón por el disloque de lugares y fechas…

No faltaron en su homilía las pequeñas anécdotas; algunas comunes y propias del tiempo, como la de empezar las tareas pastorales dirigiendo un pequeño grupo de futbol juvenil…; otras, no tan comunes, como la de ser destinado de la Tercera Avenida de Nueva York al barrio de las seiscientas de Albacete; otras, entre curiosas y jocosas, como la de atribuirle la razón de un destino a razones imaginarias… Todos admiramos y dimos gracias a Dios, a través de las palabras de Jesús Mari, de la capacidad de adaptación que el Buen Dios y el ingenio de los superiores nos ha dado, para adaptarnos a tan variados ritmos de fechas, ministerios y destinos… Que el Señor sea alabado y que Él mismo nos mantenga enhiestos en nuestra disponibilidad a marchar donde la Providencia provea, que bien lo vamos a necesitar también para el futuro próximo…

La segunda parte de la fiesta tuvo lugar en el restaurante de nuestro buen amigo Fernando, que, por ser nuestro amigo, no disminuye de rango, más bien al contrario, realza su categoría, con nuestra presencia, el renombrado restaurante Nuestro Bar, bien conocido entre ilustres comensales manchegos y más allá de la Mancha. El menú fue sencillo, variado y selecto, a la vez, entre las especialidades más conocidas de la casa y de los comensales. Solo hay que lamentar que, como suele suceder en estas ocasiones, el servicio fue lento, lo que nos permitió prolongar comentarios y confidencias entre amigos y familiares…

La celebración de las bodas de oro de nuestro hermano Jesús Mari resultó, en su conjunto, una fiesta gozosa y evocadora; elevó nuestros ánimos a la acción de gracias y al deseo de llegar hasta la plenitud en el servicio de los pobres, nuestra herencia, y lo que da sentido a nuestra vocación sacerdotal, dentro de la familia vicenciana. Que el Señor colme de bendiciones a Jesús Mari y le mantenga fiel hasta el final. Happy 50th anniversary of your ordination, Jesús Mary.

Félix Villafranca

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