Cincuenta años del Colegio San Vicente de Paúl de Beurko (Barakaldo) (VIII)

Visita Canónica de 1965

BarakaldoDomingo García, indigno Sacerdote de la Congregación de la Misión y Visitador de la misma en la Provincia de Madrid, a su amada Comunidad el Colegio de San Vicente de Paúl de Baracaldo.

Alegría y Paz en el Señor.

Comencé esta Santa Visita el día 28 de octubre de 1965 y la termino hoy, 9 de noviembre. Tengo que hacer constar que esta es la primera visita después de la erección de esta nueva casa en 1962, que la nueva Comunidad constituida por veinte miembros lleva una vida religiosa completamente normal y que, gracias a Dios, el Colegio posee un bien ganado prestigio entre todos los de su clase.

Este Colegio como todos los Colegios de Religiosos de España, que cobran cuotas bajas y por añadidura tienen que servirse de la ayuda de numerosos profesores seglares, lleva una vida económica un poco precaria si tenemos en cuenta sobre todo los elevados gastos que lleva consigo la construcción y puesta en marcha de un Colegio moderno. Pero igualmente debo dejar constancia de que la situación económica del Colegio no es ni mucho menos alarmante y que las deficiencias económicas de que puede adolecer no impiden la realización de una buena labor educativa entre la gente humilde de Baracaldo.

Para su tranquilidad les diré que ya hoy el Colegio cumple bien con una triple finalidad que le está asignada: un función social de educación, manutención de la Comunidad y disponibilidad de ingresos suficientes para ampliaciones y mejoras y colaborar a los ingresos de toda la Provincia. Estos ingresos se acercaron ya en 1964 al millón de pesetas. Indudablemente que la prosperidad del Colegio exigiría que quedara libre esta cantidad o una semejante destinada a la amortización del capital empleado en la construcción del Colegio pero no hemos de olvidar que una Congregación religiosa no es ninguna empresa financiera que haya de medir sus éxitos por los buenos negocios que realice.

La preocupación de la Comunidad se ha de centrar en la educación de los alumnos que es la estupenda misión que la Iglesia ha confiado a esta Comunidad. Todo lo demás esperemos que el Señor nos lo dará por añadidura, si Él lo tiene a bien. A esto van dirigidas las siguientes ordenanzas que me ha parecido bien dejarlas en esta primera Visita Canónica:

  1. La Comunidad no puede ignorar que el cumplimiento de su Misión depende fundamentalmente de la observancia religiosa que ha de consistir en la fidelidad a las Constituciones, principalmente las que se refieren a la caridad fraterna, al orden del día y a los Santos Votos.
  2. No permitan nunca que los trabajos de clase pongan en peligro su vida de piedad. Si ordenamos bien nuestro trabajo, encontraremos siempre el tiempo suficiente aún para el rezo del Santo Rosario, la visita al Santísimo y la lectura espiritual. También les recuerdo la hermosa costumbre de visitar al Dueño de la casa en nuestras salidas y entradas, costumbre que no debe caer en desuso.
  3. La mejor parte de la educación que de ustedes esperan los alumnos y sus familias es la educación cristiana. Gracias a Dios, en las charlas con cada uno de ustedes he visto que esta es la gran ilusión de la Comunidad y que el tema de que no se haga lo suficiente les preocupa enormemente. Para su tranquilidad les suplico que en los Consejos de Profesores den suma importancia a los problemas relacionados con esta educación, hasta lograr poner en práctica los mejores métodos utilizables en los Colegios de externos de la Iglesia. En este aspecto procurar mantenerse bien informados, a base de una buena bibliografía y sobre todo de contactos con toda clase de instituciones educativas.
  4. Por fin, les diré que el secreto de su Misión educativa se resume en el “trabajo en Equipo” de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad, lo mismo padres que Hermanos. Han de aparecer siempre ante los colegiales como una unidad indestructible. Han de saber defenderse, respetarse y amarse ante ellos.

La labor de disciplina y de formación espiritual de los alumnos no es misión exclusiva de uno o varios, sino de todos los miembros de la Comunidad.

Los éxitos o fracasos parciales de uno u otro ha de considerarse como propios de cada uno de ustedes.

A esta acción comunitaria es a la que el señor tiene prometidas sus mejores bendiciones.

Que ellas desciendan sobre ustedes abundantemente.

Les doy las gracias por su buena acogida y por la preciosa colaboración que me han prestado para el éxito de la Visita.

Estas Ordenanzas juntamente con el acta del Consejo de Profesores, tenido el día 8, se leerán en las semanas de las custro témporas y siempre que les pareciere al Superior.

Baracaldo, 9 de noviembre de 1965.

El Visitador.
Domingo García C.M. (Sello)

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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