El ministerio de la Educación o “Enseñar al que no sabe”

Esto de “enseñar” tiene múltiples connotaciones. Personalmente me gusta más que “educar”. Quizá hasta sean lo mismo. Lo cierto es que, a través de la Historia, siempre ha habido alguien que “enseña” a los demás. En la tribu, en la aldea, en la ciudad, en el ágora, en el foro, en la academia, en el castillo, en el monasterio, en la universidad, en el colegio, en la casa, en el monte, en el club de tiempo libre, en la calle… Gran complejidad de escenarios.

Enseñar “al que no sabe” no es en nuestros días una expresión “políticamente correcta”; hablemos, entonces, de enseñar “al que desea aprender” (no vaya a ser que nos acusen de “acoso intelectual”). ¡Me gusta!, sobre todo la conjugación del presente: “Yo aprendo, tú aprendes… nosotros aprendemos”.

1.- La vocación formadora de san Vicente de Paúl

No seré yo quien vaya a biografiar a San Vicente. Varias estampas nos muestran al santo con el crucifijo en la mano (el misionero), con un niño a su vera (el caritativo), presidiendo una reunión (el organizador), con la Reina Margarita (el consejero)… Pocas (o ninguna) su faceta formadora.

Y hay en San Vicente una dimensión “enseñante” de suma importancia. Quizá por aquello de que en su infancia “cuidó cerdos”… quizá porque en sus primeros años sacerdotales “fue un curita de aldea”… quizá sus propias expresiones (mezcla de sencillez y sarcasmo)… ¡vete a saber por qué! la imagen de san Vicente no trasmite esta dimensión.

Sin entrar en detalles debemos tener en cuenta que, para su época (y también para la nuestra) San Vicente estaba magníficamente formado tanto en Teología (lo cual no era frecuente dentro del mismo clero francés) y en Derecho (mucho más raro). Este es un dato clave en el propio “ser” del santo. Gracias a él (y no a la intuición) descubre la realidad del pueblo (“se condena porque no sabe”), describe la causa (“la ignorancia del clero”) y pone el remedio (seminarios, conferencias de los martes, pláticas a los sacerdotes en misión, escuelas parroquiales…). En unos casos encomienda la labor a sus misioneros; en otros a las Hijas de la Caridad.

En conclusión: la misión evangelizadora de san Vicente se sustenta no sólo en la predicación o actuación fugaz sino, también, en su mantenimiento. Para ambas cosas exige a los agentes una esmerada formación. Para ello dedicará a sus misioneros a la formación del Clero. Misiones al pueblo y atención a los Seminarios son las dos caras del hacer vicenciano, las dos caras de su Misión.

2.- Aplicaciones históricas

Desde la anterior perspectiva una de las actividades históricamente realizadas por los misioneros paúles ha sido la atención a los seminarios diocesanos. Miles de sacerdotes se han formado con ellos. En algunos países y épocas casi en exclusividad (Francia, Irlanda, Filipinas, Perú, Estados Unidos, Bolivia…); la demanda de paúles-formadores del Clero Diocesano ha sido y sigue siendo una realidad cotidiana.

A esta realidad debemos sumar la dedicación a la formación de los propios candidatos a ser misioneros en la Congregación. No es nada extraño que, junto a la primera fundación en un país, se abriera inmediatamente un Seminario propio al que se dedicaba buena parte del esfuerzo comunitario.

Por último, la necesidad de educación de las clases populares o de fondos para paliar los gastos de los seminarios motivó la apertura de Colegios para externos y Universidades. Significativa, en este aspecto, será la presencia de los Paúles en Estados Unidos o Venezuela.

Como es fácilmente comprensible todo este esfuerzo no se realizaba con “buena voluntad”. El sacrificio personal y económico por formar a los misioneros ha sido y es abundante. Poco tiene de real el dicho “No busques ciencia en Paúles”…. Un dato viene a mostrar esta preparación: la investigación vicenciana está directamente relacionada con países donde el ministerio de la educación ha sido importante: Francia, Italia, Estados Unidos, España…

3.- El Ministerio de la Enseñanza en España

Llegan a España los primeros misioneros paúles en 1704, estableciéndose en Barcelona. Casi inmediatamente abren su Seminario Interno. A partir de este momento iniciarán su labor docente con los propios candidatos (en muchos casos mejor preparados en otros aspectos que los propios formadores). Esta es una situación que se prolonga hasta nuestros días.

Las convulsiones políticas de mediados del siglo XIX abocarán a los misioneros al abandono de sus casas y ministerios o al destierro. El reconocimiento de la Congregación en el Concordato de 1851 motivará su ubicación en las “colonias” españolas con un “cuasi” único ministerio: la atención a los Seminarios Diocesanos.

A partir de la Restauración política de 1875 tres nuevas realidades formativas se añadirán a la señaladas: la gestión de algunos Seminarios Diocesanos en España (Vitoria, Sigüenza, Ervedelo, Oviedo, Ávila, La Laguna…), la apertura de Colegios para externos (Limpias, Murguía, Marín, Ramales, Villafranca del Bierzo, Barakaldo…) y la multiplicación de los Seminarios propios (“Apostólicas” y “Estudiantados”).

Un siglo, más o menos, de un esfuerzo por responder a este ministerio ciertamente extraordinario. Los Catálogos de Personal nos indican que cerca de la mitad del personal activo estaba dedicado a este ministerio. Años en los que es frecuente ver a misioneros paúles formándose en las Universidades (españolas y extranjeras)….

El último tercio del siglo XX representó un duro golpe para este trabajo. La rescisión de los contratos con los srs. Obispos para regir sus Seminarios (mejor preparación del clero diocesano); el cierre de los Seminarios propios (crisis vocacional) y el abandono de los Colegios (escasez de elementos preparados u otras opciones ministeriales) ha dejado este trabajo bajo mínimos.

4.- El Hoy del ministerio educativo en la Provincia de Zaragoza

La Provincia de Zaragoza es el resultado de la organización territorial realizada en 1970. Comprende los espacios de Aragón, Canarias, Euskadi, La Rioja, Murcia, Navarra, parte de Castilla León y Castilla La Mancha y algunas casas en Estados Unidos y Honduras.

En ese momento fundacional no se rige ningún Seminario Diocesano; existen cinco Casas de Formación (Cuenca, Murguía, Pamplona, Teruel y Las Palmas) y un Colegio (Barakaldo). La nueva planificación obliga a abrir dos nuevas casas de formación: Zaragoza y Bilbao.

Desde entonces, el ministerio ha sufrido profundas transformaciones: no existe ninguna casa cuyos misioneros se dediquen a la formación interna (los estudios se realizan en las Universidades) y, únicamente, quedan tres Colegios: el Parroquial de Puerto Cortés (anejo a la Parroquia, según el modelo americano) y los de San Vicente de Paúl de Las Palmas y Barakaldo.

Esta realidad, sin embargo, esconde la cuasi nula actividad docente de los misioneros: excepto en Barakaldo donde aún pervive algún “dinosaurio” en los otros dos Colegios no hay ningún misionero trabajando en el ministerio.

Distintas motivaciones han llevado a esta situación: la escasez de personal, la falta de preparación profesional, la orientación hacia otros ministerios más vicencianos (parroquias, misiones populares, parroquias, zona misionera de Honduras, parroquias, atención a las Hijas de la Caridad…). El hecho es que este ministerio no está entre las prioridades de la Provincia de Zaragoza.

Conclusión

  1. Seguir a Jesucristo tras las huellas de san Vicente supone abarcar cinco aspectos del mismo fundador: misionero, organizador, caritativo, escritor y formador.
  2. Cinco dimensiones con un destinatario (el pobre), desde una realidad (la comunidad) y un objetivo (evangelizar con la palabra y con las obras y, sobre todo, con el sudor de la frente)
  3. La gran variedad del carisma del fundador permite abarcar un gran espectro ministerial del que la Educación forma parte. No caben, por tanto, exclusivismos maximalistas hacia ninguna de estas dimensiones.
  4. Las diversas circunstancias históricas han determinado la eclosión o retirada de los misioneros de este trabajo siendo éste un criterio a aplicar en cada momento y en cada uno de los diversos aspectos.
  5. En los tiempos que corren en Europa, especialmente en España, la dimensión educativa ocupa un lugar fundamental para la evangelización en clave humana, eclesiológica y vicenciana.
  6. En este momento de la Historia parece oportuna una reflexión profunda acerca de lo que puede aportar la Congregación de la Misión y la Provincia de Zaragoza a través de la Enseñanza en las futuras generaciones.

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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