Empapado en lo vicenciano

En la crónica que escribí al final del primer trimestre resumí este curso como “Una escuela de vida para el seguimiento de Cristo”, subrayando que es un tiempo importante para aprender a vivir como misionero paúl del futuro. Ahora me gustaría resumir este segundo trimestre con la expresión “Empapado en lo vicenciano”, en el sentido de que lo estudiado y lo vivido me ha llevado al descubrimiento de cómo vivir como misionero paúl, o sea, cómo se identifica la manera de vivir de un paúl. Esa ha sido la experiencia vivida durante este trimestre y que puedo compendiar en tres puntos.

En primer lugar, el conocimiento de la Historia de la C.M y de la Familia Vicenciana. Este trimestre  nos hemos sumergido en el conocimiento de la historia de la C.M. siguiendo su evolución en el transcurso de la historia desde la muerte del Fundador hasta nuestros días. Muy destacables son los momentos difíciles que atravesó tanto en el plano interior, con el periodo de los Vicarios Generales, como en el exterior, con la gran pérdida sufrida  durante la Revolución francesa. Pero, en medio de todo, lo que más llamó mi atención fue esa voluntad firme por parte de todos de mantener la unidad en el carisma y el espíritu recibido del fundador. Este conocimiento de la C.M nos ha llevado también al estudio de las demás ramas que forman la Familia Vicenciana, subrayando la necesidad que tenemos de trabajar juntos en la misión común de evangelizar a los pobres. 

En segundo lugar, he de destacar la experiencia vivida en las misiones populares. Esto ha sido una experiencia muy enriquecedora. En efecto, estuvimos en las misiones populares que se dieron en la parroquia Santa Luisa de Marillac de Las Palmas de Gran Canaria del 4 al 20 de marzo de 2022. Descubrí durante ese tiempo de misión lo que dio origen al nacimiento de la C.M en 1617. Lo más llamativo para mí ha sido el compromiso y la voluntad de los fieles de despertar el dinamismo eclesial de esta parroquia, haciéndola una parroquia-misión en este camino sinodal de Comunión-Participación-Misión al que nos invita el Papa Francisco.  

En tercer lugar, el estudio de la identidad y santidad del misionero paúl. En las R.C II, 14,  hablando de las enseñanzas evangélicas, san Vicente dice que “algunas de ellas son más adecuadas para nosotros, de manera especial las que se refieren a la sencillez, la humildad, mansedumbre, mortificación y celo por las almas”. Y sigue: “En el cultivo y la práctica de estas virtudes, la Congregación ha de empeñarse muy cuidadosamente, pues estas cinco virtudes son como las potencias del alma de la Congregación entera, y deben animar las acciones de todos nosotros”. Ya en la clase de espiritualidad vicenciana habíamos destacado esos rasgos de la identidad del misionero paúl. Pero esos rasgos hallaron aún más resonancia en los Ejercicios Espirituales que hicimos en Pamplona del 8 al 12 de abril, dirigidos por P. José Luis Indurain. Durante estos Ejercicios, él nos presentó estas virtudes como medios propios para nosotros, los vicencianos, de alcanzar la santidad, porque es desde ellas desde donde nos podemos identificar. Esos cinco días de ejercicios han sido muy provechosos para mí ya que el tema que nos presentó el P. José Luis toca directamente a nuestra identidad vicenciana y a cómo hemos de vivirla y reflejarla en lo cotidiano. Relacionado con ello, nos propuso el dinamismo espiritual que ha de ayudarnos a recorrer este camino de santidad. ¡Ojalá que brille en mí la práctica de estas virtudes, con el fin de que, al verme actuar, reconozcan un hijo de San Vicente de Paúl!

Gyldas Mette, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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