Encuentro Feyda

Siguiendo una de nuestras más arraigadas tradiciones, Feyda convocó a sus monitores y premonitores a vivir la Navidad en Teruel, de una manera joven, pero distinta a lo que acostumbran nuestros jóvenes de hoy.

No acudieron en masa, ni todos los que lo deseaban, pero sí asistió un número significativo: 37 jóvenes de 17 a 22 años, procedentes de Valencia, País Vasco, Aragón, Madrid…, hasta de Cataluña tuvimos algún representante. Venían ilusionados por ver a sus compañeros/as de verano, pero también con la mochila cargada de ideas y de ilusiones nuevas. Ellos constituyen las nuevas generaciones de la Asociación, y lo saben. Les une y consolida como grupo el recuerdo agradecido de tantos monitores estupendos que tuvieron, las aventuras, las risas y alegrías que compartieron en los distintos cursillos que vivieron juntos (Godelleta, Teruel, Salamanca, Dublín…), pero también el ideal de vida que Feyda les propone y que, casi sin darse cuenta, ha ido configurando, a lo largo de los años, sus deseos y aspiraciones más profundas.

La convivencia ha tenido dos partes bien distintas: la primera, del 26 al 29 por la mañana, tenía como objetivo prioritario vivir el misterio de la Navidad de una manera reflexiva y celebrativa, con actitud contemplativa, de búsqueda del sentido auténtico de la Navidad; la segunda parte, 29-30 de Diciembre, hasta el medio día, estuvo dedicada a la preparación de los próximos cursillos del verano 2008. Abrió la convivencia una sencilla reflexión que invitaba a los jóvenes a la interiorización, a aportar lo mejor de sí mismos para que todos volviesen a sus lugares de origen pletóricos de vida y de ilusión.

La mañana del 27 estuvo enteramente dedicada a la ambientación interior y exterior de la Navidad, mediante trabajos creativos en pequeños grupos. Unos se encargaron de decorar la sala de reuniones, otros ahondaron en distintos aspectos del sentido cristiano de la Navidad. La figura de María en espera de la Navidad, tema de la primera oración de la mañana, fue la estrella que iluminó la búsqueda y la espera de estos jóvenes. De sus trabajos creativos quiero destacar las siguientes ideas:

  • El mejor regalo de la Navidad es descubrir, a través del modelo de la familia de Nazaret, el don maravilloso de la familia cristiana, el sentido auténtico del amor cristiano y del compartir…
  • La familia de Nazaret nos invita a la oración en familia, a la solidaridad, al perdón, a atender a las personas mayores, a responder a las llamadas de Dios calladamente, en actitud de oración contemplativa…
  • La dimensión de la fe cristiana nos lleva a aceptar a los que no piensan como nosotros, a los que son incluso de distinta religión, a los que no nos caen bien. Nuestras relaciones y amistades no pueden ser excluyentes, sino abiertas, como el amor de Jesús…

El día concluyó con una velada navideña, llena de buen humor, que trató de resaltar los aspectos positivos de estas fechas: la alegría, la fiesta, el compartir, las buenas relaciones…

El día 28 tuvo otro enfoque bien distinto. Se trataba de dar respuesta cristiana a los problemas acuciantes que vive la juventud de hoy. Estos fueron los temas propuestos para el diálogo, primero en pequeños grupos, y después en forma de mesa redonda: Compromiso de vida. ¿Qué me exige ser persona libre hoy? ¿Qué me exige ser cristiano en nuestra sociedad?

  • Aborto. Prevención. Soluciones positivas responsables.
  • Relación familiar. Elementos positivos y negativos. Cómo optimizar las relaciones familiares.
  • Problemática escolar en España. Soluciones viables responsables. Diálogo y comunicación. Importancia para las relaciones humanas. Asociación Feyda. Lo que ha aportado a mi vida, lo que puedo aportar para mantenerla fiel a su compromiso de servicio a los niños y jóvenes.

Todos los grupos tenían un cuestionario mucho más amplio que orientaba y circunscribía el tema o aspectos sobre los que dialogar en grupo. El tema del aborto fue el que presentó mayores dificultades a la hora de dialogar, pero se dejaron bien claros los principios de la enseñanza de la Iglesia, a los que, como cristianos, tenemos que ajustar nuestras actitudes y comportamientos en la vida diaria.

Los educadores del encuentro clarificaron dudas y animaron a estos jóvenes, que viven intensamente los problemas de su entorno, imbuidos, en parte, de las ideas ambientales, hacia la coherencia de la fe cristiana.

La tarde estuvo centrada en la oración de desierto (oración personal en absoluto silencio, durante más de una hora, orientada hacía un proyecto de vida nueva). Durante todo este tiempo, tres sacerdotes atendieron a los que quisieron acercarse a recibir el sacramento de la Reconciliación. Hay que destacar que fueron unos cuantos los que aprovecharon la ocasión, y que otros ya lo habían hecho en sus parroquias respectivas.

Los días 29-30 estuvieron dedicados prioritariamente a la preparación de los cursos de verano 2008. No obstante, la oración de la mañana fue una invitación a hacer posible la venida de Jesús a nuestras vidas, mediante actitudes nuevas de apertura y de servicio a los más débiles y necesitados. La misa de la tarde, preparada por pequeños grupos de trabajo, constituyó un buen broche de oro a las celebraciones y reflexiones de nuestro encuentro pastoral.

El ambiente de la convivencia fue en todo momento cordial y de actitudes positivas de colaboración y de creatividad constructiva.

P. Félix Villafranca

 

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