Francisco clama contra la “persecución contra los cristianos, que el mundo trata de esconder”

asd«Que la persecución contra los cristianos, que el mundo trata de esconder, termine. Y que exista la paz». Profundamente conmovido, el Papa Francisco lanzó ayer un mensaje de condena a los atentados terroristas que han causado decenas de víctimas en dos iglesias de Lahore (Pakistán) y que el Papa ha conocido «con dolor, con mucho dolor».

«Son iglesias cristianas, los cristianos son perseguidos. Nuestros hermanos derraman la sangre solamente porque son cristianos», denunció Bergoglio, quien «imploro» al Señor, «el don de la paz y la concordia para aquel país» y para las víctimas y sus familias.

El Angelus de este domingo recibió a las decenas de miles de personas que se agolpaban en San Pedro, y al mismo Papa, con frío y viento. El Evangelio de hoy, al que Francisco dedió el rezo, giraba en torno a las palabras de Jesús a Nicodemo. «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su hijo».

«Dirijamos la mirada a Jesús crucificado, y dentro sentimos que Dios nos ama, nos ama de verdad. Que nos ama muchísimo», proclamó el Papa. «Es la expresión más sencilla, la que resume todo el Evangelio, toda la fe, toda la teología: Dios nos ama con un amor gratuito y sin límites», desde el comienzo, desde la Creación.

«En el origen del mundo, existe sólo el amor libre y gratuito del Padre», señaló el Papa, quien citó a San Ireneo para proclamar que «Dios no creó a Adán porque tenía necesidad del hombre, sino que lo creó para tener a alguien a quien donar su beneficio, su amor». Y es que «el amor de Dios es así».

Y así prosigue la oración: y cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte, sino que tendiste la mano a todos.

«Dios elige a su pueblo -prosiguió Francisco- no porque lo merezca, sino porque es el más pequeño entre todos los pueblos. Y cuando llegue la plenitud de los tiempos, no obstante los hombres hubieran infringido la alianza, Dios en lugar de abandonarlos, estrechó un vínculo nuevo en la sangre de Jesús. Un vínculo que nada podrá nunca romper».

«Dios es rico en misericordia, no olvidéis esto. Y por el gran amor que nos tiene, estando muertos por nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo», añadió Francisco, quien incidió en que «la cruz de Cristo es la prueba suprema de la misericordia y del amor de Dios por nosotros. Jesús nos ha amado hasta el final. No solamente hasta el último instante de la vida terrenal, sino hasta el límite del amor».

«Dios ha venido a sufrir y a morir por nosotros. Y esto por amor. Porque nos ama, nos perdona, con su misericordia Dios perdona todo, y Dios perdona siempre».

Al término del Angelus, donde tuvo un recuerdo para miembros de las iglesias de Granada y Málaga, el Papa también quiso recordar a la población de Vanuatu, azotada por un reciente ciclón. «Me siento muy cerca de ellos. Rezo por los difuntos y los heridos, y agradezco a los que se han puesto enseguida a ayudar a todos».

Jesús Bastante. Tomado de www.religiondigital.com

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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