Misiones al Pueblo Las misiones son nuestra vocación, por eso nos llamamos Congregación de la Misión: «Una vocación que nos lleva a corresponder a los designios eternos que Dios tiene sobre nosotros». San Vicente lo dice con claridad: «Lo más importante de nuestra vocación es trabajar por la salvación de las pobres gentes del campo, y todo lo demás no es más que accesorio; pues no hubiéramos nunca trabajado con los ordenandos ni en los seminarios de eclesiásticos, si no hubiésemos juzgado que esto era necesario para mantener al pueblo y conservar el fruto que producen las misiones cuando hay buenos eclesiásticos» (SV XI, 55). Pero no hace falta recurrir a la autoridad de san Vicente. Desde el principio, la tarea misionera es una tarea complementaria del trabajo evangelizador ordinario. Sin quitarle toda su importancia a la celebración de los sacramentos, san Pablo lo expresó "haciendo y diciendo": «Cristo no me envió a bautizar, sino a proclamar el mensaje de salvación». En un mundo donde la fe en Jesucristo parece contar poco, donde abunda el individualismo destructivo, por pura humanidad, es necesario ofrecer, con ocasión o sin ella, la fuerza liberadora y humanizadora del Evangelio. Y por fidelidad al Evangelio, es necesario no sólo el trabajo ordinario que realizan las parroquias, sino también el extraordinario, realizado en campañas especiales de animación misionera. «¿Quién manifiesta mejor la forma de vivir que Jesucristo tuvo en la tierra, sino los misioneros? No hablo solamente de nosotros…» (SV XI, 55) Un poco de historia Desde el siglo XVII hasta el Concilio hay una forma de misionar ligada, lógicamente, al tipo de trabajo pastoral que se realizaba en la Iglesia. Son las "casas misión", las binas y, al final de esta etapa, "las grandes misiones" la manifestación externa de esta necesidad perenne. Es en 1982 cuando se inicia en nuestra Provincia la nueva etapa que continúa hoy. Una etapa que quiere recoger lo mejor de la tradición a la vez que quiere responder a los retos y necesidades de la Iglesia y del mundo actual. Desde ese momento, además de salir como Jesús, de no quedarnos encerrados en rutinas paralizadoras, han sido básicamente dos los principios de san Vicente en que nos hemos inspirado:
- Acomodarnos a las circunstancias, al lugar y a las personas (III, 505; IX, 505);
- Atender a las necesidades más apremiantes y más abandonadas (XI, 396).
Cómo, por qué y para qué del trabajo en misiones: Las misiones al pueblo "hoy" son una mezcla del coraje evangelizador primero y de las aportaciones que nos llegan de la realidad actual. Como siempre, desde Jesús mismo, las misiones son un movimiento de salida. Es la Parroquia principalmente, (también podría ser el Colegio u otra institución católica), quien, a través nuestra, rompe el enclaustramiento y sale, va al encuentro. Sale como salió Jesús, y los Apóstoles, y Pablo, y los Franciscos (de Asís y de Javier) y tantos que han dejado sus culturas y sus seguridades. Por eso, la visita a familias o a centros cívicos diversos y los encuentros ocasionales en la calle son la primera tarea "irrenunciable" en nuestra manera de hacer. ¿Nos apoyamos de nuevo en san Vicente? "Imaginémonos que nos dice [Jesucristo]: «Salid, misioneros, salid; ¿todavía estáis aquí, habiendo tantas almas que os esperan, y cuya salvación depende quizás de vuestras predicaciones y catecismos?»" (XI, 66). En este movimiento de salida no es el afán de conquista lo que nos mueve. Es el ofrecimiento de algo que consideramos valioso, humanizador, y necesario para una fe que quiere renovarse. A veces también, -lo afirmó el Concilio Vaticano II-, llevaremos el reconocimiento humilde de nuestros fallos pues, el ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana (GS, 19). Luego viene el Anuncio; es fundamental en todo trabajo evangelizador la proclamación del Mensaje Salvador (el Kerigma). Este Anuncio procuramos adaptarlo en los contenidos y en las formas y dinámicas a los distintos grupos de edad: Niños, Jóvenes, Parejas, Adultos, Mayores… Y las necesidades a las que responde nos las hace ver el Estudio de la Realidad. En un último momento, dentro de la misma dinámica de salida y encuentro, estamos viviendo una experiencia sumamente gozosa los grupos en casas y ambientes que llamamos «Grupos de Encuentro». Hay una razón inspirada en la práctica pastoral ordinaria que nos ha aconsejado colocar estos encuentros de grupo al final: desembocar de forma natural en la vida ordinaria de parroquias y lugares, evitando lo llamativo que provocó la crítica que se hacía de las misiones al considerarlas una lluvia de verano… Y hemos elegido la palabra "grupo" porque en un tiempo "fuerte" de misión no se suelen dar los milagros extraordinarios. Es un tiempo humilde de "siembra". Pero la tarea evangelizadora, el esfuerzo de ser "parroquia evangelizadora" no se limita a este tiempo fuerte de misión. Ya lo dijo san Pablo: Uno es el que siembra y otro el que riega…y todos, con Dios, quienes buscamos el crecimiento. La tarea misionera la inicia con nuestra ayuda la comunidad parroquial que es la garante y responsable de toda la acción. Previamente a este tiempo fuerte, que hemos descrito esquemáticamente, hay un tiempo de preparación que tiene dos elementos claves: el anuncio a todo el territorio parroquial y el Estudio de la Realidad. Trabajos de los que se responsabiliza el párroco con el Consejo Pastoral. A ellos les corresponde igualmente indicarnos las grandes líneas (objetivos) de nuestro trabajo. ¿Y luego del tiempo fuerte? Hay una etapa de continuidad para la que también ofrecemos, sólo si la parroquia lo necesita, nuestra colaboración, que será diferente según las circunstancias. Otra vez queremos reconocer humildemente que la "misionera" es la Comunidad parroquial. Nuestro estilo misionero queda, pues, descrito como una aventura en tres etapas que se reclaman: preparación, tiempo fuerte y continuidad. Es este todo a lo que llamamos Misión al pueblo. El para qué ya ha podido quedar apuntado. La Iglesia no puede quedarse encerrada. Con humildad necesitamos, como Jesús, salir e ir al encuentro. Y la Iglesia existe en parroquias y grupos concretos para eso: para evangelizar. Mirando a las parroquias, la misión quiere ser un complemento, una ayuda a las parroquias que no se contentan con restaurar y conservar, sino que buscan una pastoral incisiva y de futuro. El para qué de los seguidores de san Vicente es un propósito de fidelidad. A nosotros nos pone en alerta san Vicente: ¿qué será esta pequeña Compañía dentro de 300 años? A las Hijas de la Caridad y a los demás grupos vicencianos también. Y la pregunta de aquel sansimoniano creo que sigue viva: En el pasado se hizo, pero, ¿qué estamos haciendo hoy?. Epílogo ¿Se puede hacer un poco de poesía, al estilo de Pablo y de Juan? Pues voy a terminar haciéndolo:
Curas que soñáis unas parroquias mejores, abriros a la fuerza renovadora y desestabilizadora de rutinas de una buena misión. Paúles e Hijas de la Caridad, que buscáis fidelidad y futuro, en vuestras manos está comprometeros sin miedo en algo a los que Cristo mismo os reclama. Jóvenes que soñáis un mundo nuevo, no os quedéis sin hacer nada o sólo participando en alguna ONG. El mundo, la Iglesia y Dios nos necesitan. Necesitan de una evangelización actual más que de otros trabajos o de montar industrias, que al fin de cuantas se quedan en bienestar material… ¡Sí! Por encima de acomodos tentadores, por encima de acciones que se quedan en parcheos, más que una buena carrera para vivir satisfechos, Dios Vivo nos sigue retando: Ya es hora de despertar, seguidme, comprometeros anunciando con obras que el reino de los cielos está cerca… Luis Mª Martínez Sanjuán, C.M. Formulario de información
Ahora que ya conoces un poco nuestra misión como Padres Paúles, mediante este formulario puedes entrar en contacto directo con nosotros. ¡Ilusiónate y descubramos juntos lo que Dios nos está pidiendo que hagamos para mejorar nuestras parroquias, movimientos, colegios...! Si te podemos servir de ayuda, aquí nos tienes.
Ordinariamente realizamos las misiones al pueblo en todas las provincias comprendidas dentro del área de nuestra Provincia Canónica: las Comunidades de Euskadi, Navarra, Aragón, Rioja, Murcia, las Islas Canarias y las provincias de Soria, Guadalajara, Cuenca y Albacete; tamibén hemos tenido misiones en provincias limítrofes (Valencia, etc.)
Galería para el recuerdoPincha sobre cualquier imagen para ver su versión a tamaño grande. 
|