La Semana Santa en Cuyamel (Honduras)

UN MUNDO GLOBALIZADO (UNA PASCUA DIFERENTE)

Un saludo y un abrazo (virtual en la distancia a todas las comunidades) y Feliz Pascua de Resurrección a todos y cada de los compañeros que estáis en la Provincia de Zaragoza.  

Lo que está viviendo la humanidad es una locura en términos globales. Todos los países o la inmensa mayoría están sufriendo una crisis sanitaria cuyas consecuencias muchas veces es la muerte. Eso no quiere decir que no haya habido antes crisis sanitarias, no, simplemente que no nos ha tocado de lleno a nosotros, como lo está haciendo ahora mismo.

Creemos que nuestra manera de hacer las cosas, nuestro estilo de vida ha sido tocada profundamente. Aquí en América Latina lo estamos viviendo, padeciendo, como en todos los lugares. No somos la excepción.

Los grandes eventos, los acontecimientos que ocurren sacan lo mejor y lo peor de las personas. Desde aplaudir a nuestros sanitarios, policía, etc, como muchos hacen a las 8 de la noche, hasta ponerles una nota para que se vayan de la comunidad de vecinos, de la casa donde a lo mejor han vivido toda la vida, generaciones y generaciones, y ahora por miedo al contagio se les dice que se marchen.

Esto a uno lo deja mal, triste, enojado. Si no hubiera esos momentos mágicos donde la solidaridad de los países aparecen mandando ayuda humanitaria, donde personas de manera generosa comparten su comida, donde personas anónimas son capaces de llevar y hacer la compra a nuestros mayores, a las familias necesitadas. Y desde la misma manera que hemos vivido La Pasión, Muerte de Nuestro Señor Jesucristo esperamos que llegue la Resurrección. Como dicen ya falta poco, pero falta todavía. 

Desde comenzó todo en el mes de enero, febrero, marzo, abril el mes en el que nos encontramos, hemos ido viviendo las respuestas de los diferentes países. Y hoy nos encontramos en Honduras sin poder salir por el toque de queda. Solo se puede salir a por comida (1 vez por semana y según el último número de la cedula de identidad), farmacia, alguna circunstancia muy especial por enfermedad. Todo lo demás no puede ser (fiestas, ir al rio o playa, eucaristías, celebración de la Palabra….). Aquí estamos confinados y sin poder salir.

Hace pocos meses escuchaba a una persona que decía: ¿qué está haciendo la Iglesia en este momento? 

La respuesta es sencilla, clara y no deja a dudas, pues ya lo vemos, acompañando en los momentos de enfermedad (capellanes de hospitales), otros sacerdotes han vuelto a ser doctores, enfermeras, y un largo etc. 

Sacerdotes cuidando en el momento más doloroso de una persona, en su muerte, en soledad, ya que esta enfermedad nos impide despedir a nuestros seres queridos.

Cuantos laicos, dando alimentos a los más necesitados y así podemos decir muchas cosas más.

La Iglesia lo ha hecho, lo hace y lo hará en lo que queda de vida, de mundo. La Iglesia no ha parado, sigue ayudando como lo ha hecho siempre, desde la generosidad de sus sacerdotes, laicos, comunidades religiosas.

Muchas personas se estaban preguntando que iba a pasar con la Semana Santa, con los templos cerrados, por no poder salir a la calle por culpa del coronavirus. Se ha terminado, no va a haber nada, todo cerrado, sin salir. 

Y la respuesta ha sido bien simple, lo hemos vivido en familia, en cada hogar, de manera personalizada con nuestros fieles. Desde Roma con el Papa Francisco y con tantos sacerdotes retrasmitiendo en vivo todas las celebraciones de sus parroquias, comunidades religiosas…

Aquí en Honduras, desde los grupos de Solidaridad y acompañados por la Oficina de Acción Social estamos presentes en las comunidades, atendiendo a familias en la medida de nuestras posibilidades. 

En las comunidades de la carretera (urbanas) están pasándolo peor que en las comunidades de montaña (campesinas) ya que allí, no les faltara ni arroz, frijoles, huevos, café.

En lo que se refiere a Salud o la Sanidad hay mucho que trabajar y si no tenemos muchos casos es porque el “toque de queda” hace que la gente no salga. Respiradores, batas, mascarillas, geles, guantes… Imagínense que si en los países de Europa, USA están mal, nosotros acá háganse una idea. 

Ahora aquí, en Cuyamel, se están organizando algunos médicos, entre ellos Berta Cartagena (trabaja en el consultorio de la Parroquia), y nos decía que después de 5 semanas van a tener un grupo de médicos en Cuyamel porque se han organizado para hacer frente a la pandemia. A los del Ministerio de Salud todo esto les queda grande. Si lo están viviendo en los países de primer mundo acá, piensen ustedes mismos. ¿Por qué será que los políticos, los gobiernos no están a la altura de esta emergencia y que tantas vidas están cobrando en el mundo entero? Lo bueno para ser positivo seria que el haber decretado el toque de queda está siendo efectivo ya que no hay tantos infectados como en otros lugares, aunque ya sabemos que los números, estadísticas pueden ser cambiables y no se ajustan a la realidad.

En nuestra querida Honduras, muchas familias viven el día a día, y si no trabajan no van a comer. Ahí radica uno de los grandes retos, como Iglesia y como sociedad civil.  A eso habría que añadir que muchas familias viven, y sobreviven, de los que mandan remesas. Esa es otra realidad que sufre nuestra querida Honduras. 

Los medios de comunicación han jugado un papel muy importante. Las redes sociales no digamos. Y en lo religioso lo hemos vivido más intensamente, con mayor profundidad, como no lo habíamos hecho nunca. Nuestra diócesis de san Pedro Sula ha elaborado unos materiales adecuados para realizarlos en familia para esta Semana Santa. Así lo hemos podido apreciar en tantas fotos que mandaban muchas familias de cómo iban vivido en sus casas la fe y las celebraciones de la Semana Santa en familia.

Desde nuestra comunidad de Misioneros Vicentinos, en Cuyamel, hemos retransmitido por internet en vivo las celebraciones de la Semana Santa. Los videos subidos este año a las redes sociales y que tantas personas han reproducido lo mismo en Cuyamel que en Puerto Cortes. La única pena que las hemos realizado sin gente. Celebraciones  cada día presidida por uno de nosotros. Y cuando lo retransmitíamos lo veían en diferentes lugares del mundo, desde México, Brasil, USA, España y tantos países nos regalaban frases que se convertían en oración sentida haciendo cercanos a pesar de la distancia, de los kilómetros. 

En los días previos al Domingo de Ramos poníamos fotos haciendo un homenaje a todas comunidades, aldeas de la parroquia Santiago Apóstol de Cuyamel. Una foto con una palma y a continuación las fotos que correspondían a las comunidades.  Todas ellas respondían a diferentes momentos vividos en la comunidad (eucaristías, bautismos, bodas, primeras comuniones, fiestas patronales, algún acontecimiento especial). 

Ya desde el mismo día del Domingo de Ramos, en la eucaristía presidida por el P. Wilmer Ramírez, fue una experiencia inenarrable. El P. Txema Ibero haciendo de monitor y leyendo las lecturas, mientras que un servidor se encargaba  de retransmitirlo en vivo para poder llegar a las casas de nuestros fieles que tan buena acogida han tenido. 

Asi lo he podido disfrutar de la misma manera con nuestra comunidad de Albacete que de igual manera han retransmitido en vivo las celebraciones de Semana Santa, la Eucaristía de cada día, y que uno comparte con sus contactos de washapp o Facebook, en el que hemos podido ver a los compañeros. No estabamos allí presentes pero lo he disfrutado como si lo estuviera. El mundo se hacía pequeño y todas las celebraciones eran vistas en los diferentes lugares del mundo (México, Brasil, España, Honduras, Francia, Alemania, Ecuador, Puerto Rico, El Salvador…).

Cada día hemos celebrado la Eucaristía presidida por uno de nosotros y ha sido muy enriquecedor.

A excepción de otros años en este tiempo de cuaresma no hemos podido realizar las confesiones a partir del día 14 de marzo. Tampoco hemos tenido nuestra misa crismal. Pero bueno ya habrá tiempo para hacerlo. 

El día del Jueves Santo (día de la institución de la eucaristía, amor fraterno o caridad), lo vivíamos en la iglesia de Cuyamel, y otra vez sin gente. Presidia la celebración el P. Txema Ibero, y lo mismo que el Domingo de Ramos lo vivimos en intensidad siendo recogido y retransmitido en vivo. La figura del sacerdote, su actividad, la caridad hacia los hermanos como algo sustancial en la vida de todo seguidor de Jesucristo. Para invitar a continuación a la Hora Santa que teníamos en vivo desde Cuyamel a las 7 de la tarde. 

El P. Txema en la Hora Santa nos invitaba a tener un momento de oración desde de haber vivido el Jueves Santo. Unos textos bíblicos, cantos, largos silencios y otra vez estábamos conectados espiritualmente con muchas personas de nuestra parroquia y de diferentes lugares del mundo porque también fue retransmitida en vivo. Terminado ese momento de adoración, de oración para convocarnos a las 7 de la mañana para realizar el viacrucis del Viernes Santo dirigida por el P. Felix Mariezkurrena.

Llegado el viacrucis lo vivimos en intensidad acompañando a nuestro Señor Jesucristo en ese momento de pasión, de sufrimiento el que nos uníamos, al dolor, el sufrimiento de tantas personas que padecen en la enfermedad y muerte de nuestros seres queridos y conocidos. Las caídas de nuestro Señor Jesucristo, y los cantos nos iban animando en toda la celebración. Para terminar con las palabras que nos invitaban a la celebración de la muerte del Señor a las 3 de la tarde. 

Durante todo el día, la cruz iba a ser la protagonista. Amor hasta el extremo, amor hasta el final donde Dios nos regala a su Hijo para el perdón de nuestros pecados. Ese Hijo que de manera generosa se entregaba por AMOR a la humanidad cumpliendo las Escrituras. 

Nuestra celebración comenzaba con el sacerdote postrado enfrente del altar desnudo y sin nadie más que los sacerdotes reunidos para celebrar la muerte del Señor. 

Las lecturas del día enmarcaban el relato de la Pasión, tan fuerte, tan intensa que el silencio de la iglesia nos recordaba lo majestuoso de ese día.

A continuación  la oración del pueblo, la adoración de la cruz, y en esa cruz a Nuestro Señor Jesucristo. Esa cruz que es el mayor gesto de amor, de entrega por la humanidad. Que con nuestros besos reconocíamos el amor de un Dios que se hace uno con el dolor de la muerte de tantas personas que muchas veces en el silencio solo Dios oye y nadie más. 

La comunión eucarística donde el Señor se nos da y a quien recibimos como alimento para cada día en nuestras vidas.

Con la despedida de la celebración poníamos nuestros ojos en la celebración del Sábado Santo al que seriamos convocados a las 7 de la tarde.

Y comenzaba nuestra celebración en el jardín de la comunidad con la bendición del fuego que daría paso al Cirio Pascual con el que nos uniríamos a tantas personas de la parroquia Santiago Apóstol que por medio de las redes sociales se haría presente en la distancia de sus casas.

El pregón Pascual daba paso a las lecturas  de esta noche tan especial por ser la madre de las vigilias donde había un protagonista, Jesucristo Resucitado.

Recordábamos nuestras promesas bautismales previa bendición del agua. Preparábamos el altar y comenzaba otra fiesta grande cuyo culmen seria la comunión donde Jesús se no da a nosotros por amor para que como sus testigos y discípulos vayamos a anunciarlo. Y lo hacíamos por medio de las redes sociales que tanto nos han ayudado para vivir este tiempo de una manera diferente, más cercana a las familias que lo han vivido en primera persona y con intensidad. 

Un mensaje de agradecimiento a todas las personas que poniendo su granito de arena están haciendo más llevadera toda esta pandemia. 

Hay muchos gestos y acciones, que se están viviendo en toda la tierra, desde ese aplauso a las 8 cada día, llevar la comida a nuestros mayores, felicitar a una viejita en su cumpleaños, celebraciones de eucaristías desde el Vaticano pasando por miles de parroquias como el P. Josico Cañavate desde la comunidad de Albacete, canciones que se cantan en vivo,  videos de animo a nuestros sanitarios, a los que se encargan de la seguridad, a los transportistas que se encargan que no nos falten alimentos, todo ello hace que uno crea en las personas, en la Humanidad.

Como canta Lucia Gil en su composición ante la actual situación de pandemia y   confinamiento mantengamos viva la esperanza: “Volveremos a juntarnos. Volveremos a brindar. Romperemos ese metro de distancia entre tú y yo. Ahora es tiempo de pensar y ser pacientes. Confiar más en la gente y ayudar a los demás”

Félix Mariezkurrena, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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