San Juan Gabriel Perboyre Riga, un misionero Paúl en China

Fiesta el día 11 de Septiembre.

En el corazón del terruño rocoso y de valles del Lot (Francia), en Puech, parroquia de Montgesty, diócesis de Cahors, el día 6 de Enero, fiesta de la Epifanía del Señor, de 1802, nace Juan Gabriel, es el primer hijo de los ocho que tuvo el matrimonio formado por Pedro Perboyre y María Rigal, familia cristiana que vivía del trabajo de una granja.Fue educado en una sólida y arraigada fe católica. Dos de sus hermanos entraron en la Congregación de la Misión; una hermana fue Hija de la Caridad y otra, religiosa carmelita. De niño frecuentaba las iglesias del lugar y, al parecer, uno de los sermones que escuchó le impresionó, de tal manera que anheló desde aquél instante ser misionero y sufrir el martirio.Un hermano de su padre, sacerdote de la Congregación de la Misión, Santiago Perboyre, estaba destinado en el Seminario de Montauban, a cargo de los Padres Paúles, para la formación de los futuros sacerdotes. La influencia que Santiago ejerce en su familia es inmensa. Recibirá, en esa pequeña pensión de Montouban 18 de sus sobrinos y primos, de los que varios llegarán al sacerdocio.

Luis, el hermano más pequeño de Juan Gabriel fue enviado al Seminario a estudiar en 1816 y Juan Gabriel fue con él para acompañarle sólo durante los meses de invierno, a la vez que él también estudiaba. En la primavera, cuando Juan Gabriel ya debía regresar a su casa, en su discernimiento vocacional manifestó la decisión de que deseaba ser misionero del Evangelio.

El 15 de diciembre de 1818 Juan Gabriel fue recibido en la Congregación de la Misión en Montauban. En el transcurso del noviciado manifestó una conducta ejemplar dedicando todo su tiempo libre al estudio de los textos sagrados, a la penitencia y a la oración y a partir de 1823 insistió ante sus superiores su deseo de dedicarse a las misiones de China. En aquel tiempo el territorio de dicho país estaba vedado a los sacerdotes cristianos. Aquel que fuera descubierto tenía por delante la cárcel, las torturas y la muerte. Y aunque a Juan Gabriel perboyre no le arredraba esta perspectiva,, sus superiores no le otorgaran el ansiado permiso.

El 23 de Septiembre de 1826 fue ordenado sacerdote por Monseñor William Dubourg, obispo de Montauban en la capilla de la rue du Bac en Paris donde se encontraba entonces el cuerpo de san Vicente de Paúl. Después de cursar brillantemente los estudios de teología es destinado como profesor y moderador al Seminario Mayor de Saint Flour. Tanto sobresalió en esta tarea que dos años después fue designado subdirector del noviciado y al poco tiempo se le encomienda la dirección del Seminario Interno de la Congregación en París. A pesar de su precaria salud, a la hora de partir los misioneros, insiste una y otra vez en ser enviado a misión a China tras los pasos de Francisco Regis Clet

Por fin, recibe una respuesta positiva en 1835 y sale para China el 21 de Marzo de 1885 y el 29 de agosto llega a Macao, la misión de China continental. Y en diciembre se dirige hacia Hankow y el Houpé entregándose de lleno y con abnegación a diversas actividades apostólicas en Ho-Nan. Especialmente se dedicó a la salvación de los niños abandonados, de los que había gran número: los recogía, los alimentaba y educaba, instruyéndolos como podía en la doctrina. Viajaba a pie o en lentos carros tirados por bueyes.

Durante cinco años trabaja infatigablemente, en medio de dificultades, peligros y persecuciones, hasta que delatado por uno de sus fieles es detenido en Septiembre de 1839. Es encarcelado en Out-chan-fou, en el mismo lugar donde murió Francisco Regis Clet, su predecesor en el martirio. Juan Gabriel es juzgado y condenado después de una larga y terrible tortura, es atado a una cruz y estrangulado con una cuerda. Se le concedió la gracia de “participar de manera singular en el misterio de la Cruz” Muere mártir el 11 de Septiembre de 1840, «suspendido y de rodillas sobre una cruz«.

Su cuerpo fue trasladado a san Lázaro, Casa Madre de la Congregación de la Misión en París, veinte años después de su muerte en cuya capilla es venerado.

Fue beatificado por León XIII el 10 de Noviembre de 1889 y canonizado por Juan Pablo II, el día 2 de Junio de 1996.

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