Tercera Semana de Misión en La Presentación de María (Zaragoza)

No ha sido de las semanas más satisfactorias de Encuentro con la Palabra. Pero tampoco ha sido todo oscuro. En medio de las nubes grises (esta semana ha llovido) hemos percibido luces esperanzadoras.

Suele ser bastante normal que el día de los niños haya bastante participación de los padres y que luego no acudan a sus encuentros. Esta misión no ha sido una excepción, aunque alguna cosilla apunta y veremos si esta semana esas cosillas dan en la diana.

También los jóvenes, en semana de exámenes, esperamos que respondan en esta próxima semana.

Los distintos actos de predicación han tenido como la luna: cuartos crecientes y cuartos menguantes. Lo que si ha crecido a diario ha sido el rato de oración por la mañana.

Las visitas continúan siendo satisfactorias, aunque no siempre encontramos a las personas en las casas. Eso sí, hemos procurado llegar a toda la extensa población de la barriada, pues era uno de los objetivos que nos señalaron,

Nos ha costado mucho que salgan grupos. Parece que por estos lares se vive un medio-catolicismo un tanto cómodo o acomodado.

Julián Soriano, uno de los participantes en el encuentro de vocaciones, vino al comedor donde reponíamos fuerzas y nos volvió a comentar uno de sus convencimientos: La única misión mala es la que no se da. También alguien me decía: esta misión, como has sugerido algunas veces, quizá debería durar tres meses y hacerla de una forma más pausada. No lo sé, pero me lo he preguntado.

Las causas de todo esto no es fácil comentarlas, aunque tenemos datos que habrá que pensar y revisar.

Por lo demás este domingo ha sido muy gozoso y nosotros mantenemos y hasta hemos acrecentado la ilusión y la esperanza.

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