Testimonio: Josico (Etapa de Acogida en la Congregación de la Misión – Zaragoza)

Josico

Entrevista a Josico, joven de Cartagena y perteneciente a Juventudes Marianas Vicencianas que está en la etapa de acogida para el discernimiento vocacional como Misionero Paúl, en Zaragoza.

Explícanos brevemente tu proceso de fe.

Mis padres y padrinos me bautizaron a los 2 meses de haber nacido.

Mis padres me llevaban a misa cada domingo y mi padre, en concreto, me enseñó a rezar el “Jesusito de mi vida“, cuando apenas contaba con 3 años.

Desde ahí hasta que hice la comunión, a los 10 años, fui formándome en el ámbito humano y cristiano, gracias a la educación de mis padres y a la recibida por los profesores e Hijas de la Caridad del colegio. Recibí la catequesis en el propio colegio y la Primera Comunión en la parroquia adscrita al mismo. Reuerdo ese día como uno de los más felices de mi vida. Pues estaba toda mi familia unida, me habían regalado muchas cosas y era el protagonista por un día. Sentía a Alguien en mi corazón aunque no sabía Quién era.

Hasta los 17 años, yo no sentía ciertamente la experiencia de Dios. Era creyente por tradición y me movía por el mundo de JMV simplemente por que mis amigos lo hacían y las Hermanas del colegio nos habían empujado a ello.

En esos momentos me vi en la necesidad de buscar a Dios, e iba de aquí para allá, en un sitio y en otro, sin encontrar mi sitio como cristiano.

Sor Miguela, Hija de la Caridad, me propuso ir a un encuentro nacional de JMV en Benagalbón (Málaga). Yo no quería ir, pero insistió y mis padres pagaron el viaje, así que no podía echarme atrás.

¡Quién me iba a decir a mi que ese lugar iba a ser el lugar más hermoso jamás imaginado! ¡Allí pude tocar, oler, saborear y hablar con Dios por primera vez en toda mi vida! Todo lo que se respiraba era por y para Dios.

Desde ese momento, vi que tenía que comprometerme más en JMV y en la Igleisa a la que pertenecía. Comencé a dar catequesis y a conocer un poco más a la Asociación, estar disponible a lo que se me pedía…

En abril de 2008 me confirmé, y ya fue por convinción propia, porque yo quería seguir formando parte de esta gran familia.

¿Cómo fue madurando tu vocación?

En el verano de 2008 volví a Benagalbón, y fue un momento de oscuridad, donde no disfruté como otras veces de esos encuentros. Hablando con un Misionero Paúl, el padre Óscar, C.M., me dijo: “¿Y no será que tú tienes vocación de paúl?” Ahí comenzó todo el rollo de la vocación.

Durante todo ese año estuve en contacto con el P. Hernán, C.M. y me ofreció asistir a una convivencia en Pamplona en el verano de 2009. En esa convivencia iba con prejuicios hacia los padres por las habladurías de la gente, y tuve una gran riña con un padre. Gracias a Dios existe el perdón y todo se solucionó.

Y ahí seguimos caminando, en el pasado 2010 pude experimentar y disfrutar de otras tantas convivencias, campos de servicio… Y ahora acompañado por el P. Rayco Zerpa pues estoy ilusionado y animado en la etapa de acogida, que comence en septiembre de 2011.

¿Por qué Misionero Paúl y no diocesano u otra congregación?

Porque mi fe ha comenzado y ha crecido en un ambiente vicenciano; primero con las Hijas de la Caridad y luego en Juventudes Marianas Vicencianas.

Porque San Vicente de Paúl es un santo que me apasiona, junto con otros santos vicencianos: beato Ozaman, beata Rosalía Rendú, santa Luisa de Marillac…

Porque me gustaría entregar toda la vida, cada año, día, hora, minuto y segundo a los más necesitados de la sociedad y el mundo, siguiendo de este modo a Cristo, evangelizador de los Pobres.

Y porque sobre todo así Dios lo quiere.

¿Qué sientes al servir al Pobre?

Las palabras de la película de San Vicente, lo resumen todo: “Cuanto más sucios, más desagradables sean, más amor les tienes que dar”. Es decir, no es fácil pero es hermoso. No es fácil porque uno tiene su orgullo y su dignidad, y los Pobres a veces son maleducados e insultantes, ahí se prueba la humildad. Es hermoso porque estás poniendo un granito de arena a la construcción del Reino, porque vez como Dios utiliza lo más sencillo para salvar a sus Predilectos. A veces sientes miedo, sientes que no vas a poder hacer lo que Él te pide. Por eso la oración diaria y comunitaria es esencial, para ser capaz de todo.

¿Qué entiendes por seguir a Cristo, evangelizador de los Pobres?

Seguir a ese Cristo que optó por los más Necesitados de la tierra, seguir el ejemplo de su vida. Una tarea a madurar y educar en mi vida, cada día.

¿Cómo ves tu futuro?

Según mi proyecto de vida, me veo como Misionero Paúl, aunque nunca sabemos lo que Dios nos tiene reservado.

¿Qué les dirías a los jóvenes con una pequeña inquietud misionera?

Como decía el Beato Juan Pablo II, que no tengan miedo, que se lancen a esta aventura difícil pero maravillosa. Que el mundo necesita manos y pies decididos para atender a los hermanos y hermanas que sufren. Y la Iglesia necesita voces que lleven el mensaje de la Buena Noticia a todos los rincones del Planeta.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl y actual Visitador de la Provincia de Zaragoza. Es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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