Retiro de Adviento para jóvenes’25

SEMILLAS DE ESPERANZA

Estamos en adviento, tiempo de espera y preparación para acoger en nuestro corazón y en nuestra vida a Jesucristo, que quiere nacer en cada persona.

En los quehaceres de cada día: estudio, trabajo, familia, pastoral, a veces y casi siempre es complicado sacar un espacio, un tiempo para el recogimiento, para apartarse del mundo, de las cosas de cada día, y estar a solas con Dios, estar en silencio exterior e interior, para escucharle y hablarle, adorarle y pedir su ayuda… dar gracias.

Por ello, del 05 al 08 de diciembre del presente año 2025, se llevó a cabo un retito espiritual en los Almendros, Madrid-España preparado por la Comisión Interprovincial de Pastoral Juvenil y vocacional de la C.M. y las HH.C. quienes lo prepararon con mucha ilusión y amor para los jóvenes asistentes. 

Cada día estaba bien organizado con actividades, dinámicas, momentos de oración comunitaria y personal, reflexión personal y compartida en grupos, etc.  

Dos Misioneros Paules fueron quienes impartieron las charlas – reflexión – medicación. Los Padre Josico Cañavate, C.M. y Javier Serra, C.M.. Los temas trataban sobre las semillas de esperanza. 

El sábado, El P. Josico, para su charla tomó el libro de Ruth, del que habló maravillas, y cómo se puede, en este tiempo, ser semillas de esperanza en el mundo. Cómo lo pequeño, lo que no cuenta, puede tener un gran valor y dar mucho fruto y, que en lo pequeño y sencillo se hace presente el Reino de Dios. Así también, los jóvenes pueden ser esa semilla, eso pequeño que parece que no cuenta, pero que para Dios es lo que vale y cuenta. Se hizo la invitación a ser portadores y sembradores de esa semilla de esperanza en el lugar donde nos movemos y estamos cada día. Que los jóvenes sean esa luz en la oscuridad. 

El domingo, el P. Javier habló sobre el perdón, ese sacramento tan necesario para los cristianos, pero que a veces se vuelve como algo que da miedo, el confesar los pecados se hace difícil, sin embargo, el padre hizo énfasis en que ese sacramento es por el que quedamos sanos, limpios y purificados para empezar de nuevo, hacer el propósito de ese cambio que tanto se necesita para buscar hacer la voluntad de Dios y poder ser santos. En el camino de la fe siempre vamos tres: Dios, nosotros y el otro (el maligno, el diablo) decía en su charla el padre Javier. Continuaba diciendo, que es necesario estar firmes en la fe que profesamos, para que ese otro no nos aparte de Dios, y el confesar los pecados para ser perdonados, es algo de humildes y valientes. Ese día fue una preparación para la reconciliación con Dios y con nosotros mismos. Esto en torno a las charlas. 

En cuanto los momentos de compartir la mesa, era muy ameno escuchar las experiencias de cada uno, sus dudas y preguntas. Para algunos jóvenes era su primer retiro, así que se les podía complicar un poco la parte del silencio, pero en cierta medida hubo un equilibrio entre silencio (en los momentos de reflexión y meditación personal) y conversación (en momentos comunitarios como las comidas y el compartir en grupos y en plenaria). 

Momentos en los que se aprovechaba y se disponía a estar en la presencia del Señor era en la capilla. Cada mañana oración en común, a la 13 h. la misa y la despedida ante el santísimo antes de ir a dormir. Esos momentos muy especiales que cada uno los aprovechó a su manera, a su estilo. 

Hubo un momento de oración-vigilia a la Virgen Inmaculada, estar en su presencia y pedir su intercesión, por medio de la adoración ante el Santísimo y con canciones que se acomodaban al momento. Fue algo muy especial. La virgen Madre estuvo siempre en este retiro con nosotros sus hijos, es la impresión que se sintió. 

El lunes terminamos el retiro con un compartir los frutos de cada uno, y con la Eucaristía que fue preparada por todo el grupo de jóvenes asistentes. 

Al final de todo, nos llevamos algo especial, unos propósitos a los que vamos a intentar hacer vida en donde vivimos y con quienes compartimos la vida, y poder de algún modo, poner nuestros dones al servicio de Dios y del prójimo. 

Wilmer D. Barrera, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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