Reunión de zona norte
REUNIÓN EN LA ZONA NORTE
Hoy, día 6 de diciembre, como viene siendo habitual en los últimos años, nos hemos reunido en Barakaldo los misioneros de esta comunidad y las de San Sebastián, Pamplona-Iglesia y Pamplona-Residencia. El motivo, una vez más, encontrarnos, dialogar sobre el tema de formación propuesto (en este caso sobre nuestra identidad vicenciana), orar juntos, compartir ideas y experiencias, compartir mantel, unir voces para cantar…
En total nos hemos juntado 19: las comunidades de San Sebastián y de Barakaldo al completo (con la excepción de Rogelio, de trabajos pastorales en Alemania), y tres venidos de Pamplona; Pablo, Luis Sainz y José Riol. El ambiente ha sido inmejorable.
Comenzamos poniéndonos en la presencia del Señor, rezando y cantando juntos la hora intermedia. A continuación vamos a la sala para tratar el tema. Salen ideas interesantes, y opiniones diversas que enriquecen el intercambio. Más que respuestas, encontramos preguntas: ¿cuál ha de ser nuestro lugar en la Iglesia? ¿Qué significa “ser de la religión de Pedro” y cómo lo vivimos? ¿Hemos perdido celo en los últimos años? ¿Damos la importancia necesaria a la formación? ¿Qué tipo de formación queremos? Seguro que el diálogo de hoy nos ayuda a seguir reflexionando y a no cejar en el empeño de ser fieles a la vocación que el Señor nos ha dado: seguir a Cristo evangelizador de los pobres.
Acabado puntualmente lo correspondiente a la formación, hay tiempo para pasear, ver el colegio, charlar, leer el periódico… La fuerte lluvia y el granizo no son impedimento para que los más valientes se atrevan con la ruta del vidrio, aunque pierdan el paraguas. A las dos estamos todos puntuales para la comida. La sobremesa la animan los cantos y el turrón; Erramun ameniza con el organillo, Ander dirige el “Bengolea” con los gestos, y Pepe Hervás nos regala dos jotas: la tradicional “Palomica” y “Asómate a la ventana”. Con el “Agur Jaunak” nos despedimos hasta la próxima. Será en San Sebastián, después de Navidades.
Iván Juarros Aranguren, C.M.










San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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