Triduo de La Milagrosa en Albacete

Durante la visita que realicé en Octubre a las Hijas de la Caridad del colegio de La Inmaculada  de Albacete, surgió la posibilidad de que fuera yo el encargado de realizar en Noviembre el Triduo en el colegio para toda la Familia Vicenciana.

Así pues, este año tuve el gran privilegio de acompañarles en el Triduo de la Virgen Milagrosa, lo que siempre representa un motivo especial para todos, y para el sacerdote encargado de realizarlo, un honor inmerecido.

Los tres días del Triduo, al realizarse en el colegio, se programaron para los días 24, 25 y 26 de Noviembre.

El primer día, lo organizó todo el personal del colegio, con la gran participación de profesorado, alumnos, sus familias, Hijas de la Caridad y personal no docente. Aunque también asistió un nutrido grupo de los miembros de las AIC. Señalar que los tres días fueron animados musicalmente por la directora de estudios, Cristina, profesoras y miembros de JMV. Entre ellas, nuestra querida Reme Egido, quien ya es conocida por muchos de nosotros que asistimos a las jornadas de Delegados Locales que se celebró en Zaragoza a principios de Noviembre, junto a sus compañeros José Joaquín Tárraga y Roberto Gallego. Al finalizar la celebración se bendijeron unos pasadores con la medalla de la Virgen y un lazo azul, que se impusieron a todos los recién nacidos de ese año, pero que al no haber habido celebración el año pasado a causa de la pandemia, este año se impuso también a los nacidos el año pasado.

El día 25, los encargados de llevar la celebración de ese día fueron la Asociación Internacional de Caridades, con la Presidenta Regional y un nutrido e ilusionado grupo de sus miembros así como de exalumnas, que volvieron a reencontrase con lo que ellas habían vivido en su etapa escolar, hace ya tantos lustros, y que las llenó de emoción, aunque resaltando que la iglesia del colegio de su época había sido reformada con el paso del tiempo.

Por último, el día 26 fue llevado por el grupo de JMV, cuyos miembros participaron con su ilusión y ganas por hacer que todo saliera redondo.

El primer día, se bendijo una bandeja con medallas y estampitas que, colocada al final de la iglesia junto a la puerta de salida, invitaba a llevárselas a casa para ellos o sus familiares y amistades. Lo único que no se vendió fueron calendarios de la Virgen para este año, como se hace en otros lugares en los que se honra de una manera especial a nuestra Madre.

Fueron días muy hermosos y emotivos, y máxime cuando desde hace dos años no se celebrara presencialmente por los motivos por todos conocidos, con celebraciones en donde el calor familiar a los pies de la Virgen se extendía entre todos los asistentes, lo que contrastaba sobremanera con el frio exterior. Un frio que dicho sea de paso, no impidió a nadie para podre asistir a unas celebraciones que acababan sobre las ocho de la tarde, hora ya oscura e intempestiva para las personas mayores, que dieron muestras de su amor a la Virgen.

Desde estas lineas, permitanme felicitar a toda la Familia Vicenciana, se encuentre donde se encuentre, y que la Madre interceda por nosotros y nos lleve de su mano hasta alcanzar a su Hijo Nuestro Señor, que debe ser la Regla de nuestra vida y a quien debemos servir en nuestros hermanos más necesitados.

           ¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a ti!

Joaquín Estapé, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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