DÍA DE LA PROVINCIA EN CANARIAS
Es costumbre celebrar el día de nuestra Provincia de Zaragoza en torno a la fiesta de la Comunidad Canaria. Nos reunimos en nuestra casa de La Laguna todos los disponibles, once en total. Iniciamos el encuentro con el rezo de la Hora Tercia.
Antes de reflexionar sobre el tema presentado recordamos el fin del día de la Provincia según había señalado el Visitador en su carta: “… afianzar nuestro sentido de pertenencia a la Congregación de la Misión a través de la Provincia de Zaragoza, en la que hacemos vida y misión”.
Del tema, alguien destacó que la contemplación no es seguridad ni comodidad: “hace incómodos los compromisos con los que cedemos al ciego amor propio”. La voluntad del Padre dejó abandonado a Jesús a quien le hubiera gustado un plan diferente, pero Dios no apartó el cáliz.
Pero la idea que más se repitió es la diferencia de la espiritualidad vicenciana en la visión y vivencia de muchas espiritualidades actuales. Vemos que es necesaria la superación del dualismo oración y acción. Uno de los presentes recordó cómo San Vicente fundó la Cofradía de la Caridad dejando al margen el nombre de Cofradía del Santísimo Sacramento. Espíritu y Caridad, es decir, desde nuestra visión no hay un primero Dios y después el hombre. Dios es inseparable de la realidad del hombre, se identifica con el pobre, el enfermo, el encarcelado como escuchamos en Mateo, 25. Esta contemplación es simultánea, no hay un antes y luego un después.
Comentamos, que es realidad cómo en la “espiritualidad” del momento, especialmente entre los jóvenes, se vive la “contemplación” desde una alta emotividad y sorpresa. La visión vicenciana es necesaria transmitirla a todos y de modo singular en la pastoral vocacional, a los jóvenes con un método y un fin. Y no olvidarla en nuestros ministerios
En definitiva, nos pareció que esta identificación Espíritu- Caridad, mística de “ojos abiertos”, es lo que nosotros podemos y tenemos que aportar a la contemplación en la Iglesia de hoy.
A continuación, celebramos la Eucaristía dando gracias a Dios por la historia de nuestra Provincia y recordando en la oración a todos nuestros hermanos que están celebrando algún acontecimiento en nuestras comunidades, también a los ya fallecidos y pidiendo por nuestros ministerios y Familia Vicenciana. No olvidamos al P. Rayco, que presidía la Eucaristía y a los dos días, miércoles 27, cumplía años, no diré cuántos por ley de protección de datos.
Fijamos también las fechas y lugares de reunión, revisables a principio del próximo curso.
Comimos con alegría y hablamos ya no recuerdo de qué, pero sí seguro de la venida del Papa León en próximas jornadas.
Felipe García, C.M.











San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


Comentarios recientes