ENCUENTRO DE FORMACION PERMANENTE – ZONA SURESTE
El lunes 25 de mayo, las comunidades de Cartagena, Madrid y Albacete, que comprenden la zona sureste de la provincia de Zaragoza, nos reunimos en la comunidad de Albacete, específicamente en la parcela de Adeli (cocinera de la comunidad) y familia en la cual vivimos un tiempo para reflexionar y compartir todos juntos sobre el tercer tema de la formación permanente propuesto para este curso 2025-2026.
Inmediatamente después de nuestra llegada, pese a un pequeño desvío en la dirección, nos encontramos todos juntos para disfrutar de un momento de acogida por parte de la comunidad en la sala de estar de la parcela, acomodada para nuestra recepción. Después de este tiempo de fraternidad, nos trasladamos a la terraza, en la cual comenzamos nuestra formación poniéndola en manos de Dios mediante la oración del Padre Nuestro, signo de nuestra fraternidad.
Al terminar, iniciamos el tema propuesto: “Prepararse para la contemplación en la vida diaria”. Un tema introducido por el Padre Santiago, superior de la casa de Albacete, que en cierta forma llamó la atención de todos y en el que se nos invitaba a reflexionar sobre cómo la contemplación cristiana nace del misterio pascual y nos conduce, como a Jesús, por un camino de entrega, silencio, humildad y confianza. Se nos recordó que contemplar es dejarse transformar por Cristo, atravesar momentos de oscuridad y descubrir la presencia viva de Dios en todo. También se subrayó que este camino interior se sostiene en dos pilares fundamentales: el abandono confiado al Padre y el ejercicio constante de la presencia de Dios en la vida diaria, una presencia que se manifiesta como inmensidad, inhabitación y sacramento. Un tema profundo, que abrió en todos un espacio de escucha y deseo de crecer en una oración más auténtica y transformadora en la que no dejamos a un lado nuestras peticiones antes de entrar a la capilla, sino que nos hace conscientes que es allí en donde han de descansar cada una de ellas, en las manos de un Dios que es misericordia.
Confiados en esta idea, nos reunimos en torno al altar para celebrar la Eucaristía y así, como hermanos, ofrecer nuestras intenciones y peticiones a Dios, recordando especialmente la celebración del día de la Provincia, razón por la cual pusimos en manos de Dios la Provincia de Zaragoza y, con ella, la vida de todos los misioneros que la integran y conviven en todas sus comunidades.
Para terminar la jornada pasamos a comer una buena paella preparada por Adeli. Un rato para disfrutar, charlar y vivir la fraternidad tan querida por Vicente de Paúl, siendo conscientes de que es la comunidad la que anima, mueve e impulsa a la misión.
Diosvany Ortiz, C.M.





















San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


Comentarios recientes