EN SALIDA JUNTO A LOS PRIVADOS DE LIBERTAD
El pasado 19 de mayo, un grupo de diez internos e internas de la cárcel de “La Torrecica”, acompañados por el equipo de Pastoral Penitenciaria de Albacete, salió de la monotonía del recinto en el que cumplen la pena que les priva de libertad para disfrutar de una jornada de excursión por la ciudad.
La jornada comenzó a primera hora de la mañana en la churrería. Después de coger fuerzas, nos dirigimos a la Catedral, donde, tras una charla explicativa a cargo de un arquitecto, pudimos conocer algunos de sus secretos más escondidos. Allí celebramos la Eucaristía, presidida por el señor obispo, en el marco de la novena a la Virgen de los Llanos.
Muy cerca se encontraba también la Plaza de Toros, que visitamos antes de la comida. Ésta tuvo lugar en el edificio del Seminario y fue buena y abundante. Pero lo mejor, sin duda, fue sentarnos juntos a la mesa y disfrutarla en familia, con posterior tertulia con D. Ángel incluida.
Por la tarde, dimos un paseo, tomamos un helado y visitamos dos museos: el de la tradicional cuchillería albaceteña y el de la Virgen de los Llanos. Finalmente, a las ocho de la tarde, llegó la hora de la despedida y, con ella, el regreso al centro penitenciario.
Ha sido un día muy completo en el que, como Iglesia madre que da la cara por sus hijos, hemos salido y caminado junto a nuestros hermanos privados de libertad. Ellos han agradecido y valorado muy positivamente esta oportunidad, pues salir de La Torrecica ha supuesto un respiro alentador en su camino de reinserción.
Con esta actividad, a través de nuestra presencia evangelizadora y nuestro servicio liberador, la Pastoral Penitenciaria ha querido ser “ventana” y “horizonte” para sus vidas y, con ello, esperanza en futuro prometedor; dos imágenes imprescindibles, según el papa Francisco, para un verdadero cambio de vida.
Manuel Mora C.M.







San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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