RENOVADOS EN EL ESPÍRITU – ALBACETE
El pasado 21 de mayo, al ir terminando este tiempo de Pascua, en el cual, junto a toda la Iglesia, celebramos con alegría la vida del Señor resucitado, el equipo de la Pastoral penitenciaria volvió a acercarse a la vida de los internos de la Torrecica.
Esta vez, para dar gracias y celebrar junto a ellos los sacramentos del Bautismo y la Confirmación que recibirían quince de sus compañeros.
Próxima ya la fiesta de Pentecostés, pedimos todos juntos, en este día, la presencia del Espíritu Santo (manifestación del amor del Padre y el Hijo), sobre estos hijos suyos que, habiendo cursado por un tiempo de catecumenado, pedían ahora a la Iglesia recibir estos sacramentos.
La celebración estuvo animada por Don Ángel, obispo de esta diócesis de Albacete, quien, como padre y pastor, supo darse de forma cercana y alegre a todos y cada uno de los internos, así como también a los voluntarios y funcionarios del centro. Durante su homilía habló a cada uno de nuestros corazones, pues recordó a todos que Dios es quien nos llama y elige. Dios es ese Padre para el cual no existen distinciones, sino que, para Él, todos valemos. Insistió en que somos mirados por Dios, y es Él quien nos elije, es Él quien más confía en nosotros y quien nunca nos deja solos.
Don Ángel, en sintonía con el tiempo litúrgico que vivimos y con la celebración de Pentecostés ya próxima, se encargó de hacer eco en nosotros la idea de que somos templos del Espíritu Santo y cómo cada cristiano bautizado recibe el llamado y la misión de anunciar la vida.
Fue una tarde en la que se hizo notar la alegría y la emoción vivida por todos; una tarde en la que la preparación y el esfuerzo de todo el equipo hicieron posibles lágrimas, sonrisas y, lo más importante, un renovado encuentro de los internos con Jesús Resucitado.
Diosvany Ortiz, C.M.







































San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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