JUBILEO DE LOS RECLUSOS EN ROMA

Ya casi al final del Año jubilar de la esperanza, celebramos el pasado domingo, día 14 de Diciembre, en Roma el Jubileo de los reclusos. Desde el Centro Penitenciario “La Torrecica” de Albacete participamos cinco internos, el Obispo de Albacete D. Ángel, Pedro Lozano (voluntario de la Pastoral Penitenciaria) D. César (funcionario jurista) y el capellán.

Puntuales estábamos todos en la Basílica de San Pedro el domingo para las diez, hora en la que el Papa León XIV daba comienzo a la Eucaristía. Concelebrábamos numerosos capellanes y algunos obispos. Y armonizaba la celebración el Coro habitual. El Santo Padre nos animó en su homilía a crecer en esperanza y a confiar siempre en la misericordia de Dios que nunca nos abandona, y menos en las situaciones de mayor sufrimiento y quebranto. Asistimos después, desde la plaza, al tradicional rezo del Ángelus; y ya por la tarde, y guiados por D. Ángel, visitamos varios lugares de la ciudad.

El lunes, 15, lo comenzamos temprano, recorriendo el último tramo de la peregrinación jubilar en la Via della Conciliazione e ingresando en San Pedro por la Puerta Santa. Celebramos después la Eucaristía en la capilla de la Virgen de Czestochowa de la cripta vaticana. Y nos dirigimos a continuación a la Embajada de España ante la Santa Sede, donde nos recibió un alto funcionario (no estaba la Señora Embajadora) que nos saludó y nos presentó a la excelente guía que nos mostró y explicó cada una de las estancias. Fue una visita muy agradable, amena e ilustrativa. Aprovechamos la tarde para seguir conociendo Roma: Foros, Panteón, Moisés de Miguel Ángel, Plaza del Popolo…

El martes resultó un día muy especial por la visita a Asis. Hubo que madrugar bastante pero mereció la pena, ya que nos esperaban lugares emblemáticos de la historia de la espiritualidad cristiana. Nada más llegar, celebramos la Eucaristía en la pequeña capilla de la Porciuncula. Nos acercamos después a la triple basílica de San Francisco, donde veneramos los restos del “Poverello”. Repetimos el gesto en la basílica de Santa Clara ante el sepulcro de esta gran santa. Y nos acercamos también a la Iglesia de Santa María la Mayor donde se encuentra el cuerpo de San Carlos Acutis. Aún nos quedó tiempo en el viaje de regreso a Roma para acercarnos al convento de los franciscanos en Greccio, lugar donde se instaló el primer Belén de la historia en la Nochebuena de 1223.

Ya el miércoles, día 17, volvíamos a la plaza de San Pedro, donde asistimos a la audiencia general del Papa, si bien situados en lugares preferentes. Nos acompañaba ese día, además del Obispo de la Diócesis como siempre, el alcalde de Albacete, D. Manuel Serrano, Dª Llanos, concejala de la misma corporación, y Dª Ana, secretaria. El obispo entregó al Santo Padre una navaja típica de la ciudad, mientras el alcalde le presentaba para su firma un libro sobre la Virgen de los Llanos que va a guardarse en el Museo recién inaugurado y a ella dedicado. También se le entregó una imagen de la patrona de la ciudad. Fue un acto muy emotivo, ya que León XIV saludó a todos y se fotografió con el grupo. Celebramos la Eucaristía por la tarde en la Basílica de Santa María la Mayor, donde pudimos visitar la tumba de Francisco. Y ya después aún nos acercamos a ver San Juan de Letrán, la Scala Sancta y el Baptisterio.

El jueves 18, último día, lo aprovechamos para visitar las catacumbas de San Calixto, en una de cuyas criptas celebramos la Eucaristía. Pudimos acercarnos después a la Basílica de San Pablo Extramuros, con lo que completábamos el recorrido de las cuatro Basílicas mayores, en las que siempre entrábamos por la Puerta Santa. Y ya de ahí nos desplazamos al aeropuerto, de donde salíamos a las cinco camino de Valencia. A eso de las diez de la noche, terminábamos la peregrinación en la puerta de la Torrecica.

Más allá de lo intenso de las jornadas, los lugares visitados y la belleza monumental de Roma, lo que queda es la experiencia espiritual y humana tan ricamente vivida. Eran continuos los testimonios de los internos manifestando su gratitud por esta oportunidad que han tenido, su alegría intensa por las emociones vividas y su reconocimiento a los equipos de Pastoral Penitenciaria que tanto les aportan con su actividad. Hay que destacar la convivencia tan alegre y fraterna de las diecisiete personas que componíamos la expedición, ya que nuestro grupo hizo la peregrinación junto con los del Centro de Estremera (Madrid). Han sido días de mucho gozo, respeto, amistad y comunión. Las Eucaristías resultaban participativas y variadas. Y en las comidas y visitas había ocasión para las bromas, la conversación y el intercambio. Ha sido sin duda una experiencia inolvidable e inigualable. Nos ha servido para culminar con mucho provecho el Jubileo de la esperanza y para prepararnos con alegría para la celebración de la Navidad. ¡El Señor ha estado grande con nosotros!

S. Azcárate Gorri, C.M.

 

 

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.