FIESTA DE SAN VICENTE DE PAUL – IGLESIA DE LA MILAGROSA DE PAMPLONA 2026
El pasado 26 de septiembre celebramos con alegría la fiesta de san Vicente de Paúl en nuestra Iglesia de la Milagrosa de Pamplona. Este año, la celebración se centró en la Eucaristía, sin añadir otros actos, pero con una participación numerosa y entusiasta de la Familia Vicenciana y de numerosos fieles de nuestra iglesia.
A comienzos del mes de septiembre, representantes de las distintas ramas de la Familia Vicenciana de Pamplona nos reunimos para preparar conjuntamente esta celebración. Fue un encuentro vivido con ilusión y entusiasmo, como expresión de que el carisma recibido de san Vicente sigue siendo hoy un don compartido que nos une y nos impulsa a la misión.
A las 11:30 de la mañana comenzó la solemne Eucaristía, presidida por el Rector de la Iglesia de la Milagrosa, P. Luis Miguel Medina, y concelebrada por los Padres de la comunidad de la Iglesia, de la Residencia y, a la que se unieron también, algunos sacerdotes diocesanos. La celebración fue un momento entrañable de acción de gracias por el don de san Vicente de Paúl y por la presencia viva de su carisma en nuestra Iglesia y en el mundo.
El P: Luis Miguel nos invitó a contemplar, por encima de todo, la obra de Dios en san Vicente, un hombre que supo dejarse “sorprender” por Él. A partir de ahí, presentó los desafíos a los que el Padre General nos ha animado en la carta de este año con motivo de la fiesta de san Vicente a toda la familia vicenciana. El añadió un cuarto desafío para completar los otros tres: “elegir el bien y mantener viva la esperanza”. Recordando las palabras pronunciadas el día anterior por el Papa León XIV ante los jóvenes, en la vigilia de oración en el estadio de Francia de Saint-Denis en París, subrayando que “la verdadera libertad consiste en elegir el bien que da vida y cuida de los demás”. También recordó que, en medio de los miedos, guerras, incertidumbres y cansancios de nuestro tiempo, “la fragilidad puede convertirse en ocasión para dar testimonio y mantener encendida la esperanza”. La homilía concluyó con una invitación sencilla y exigente: san Vicente no nos pide ser extraordinarios, sino estar disponibles. Y, haciendo eco de la palabra «gracias», recordó que tenemos muchos motivos para dar gracias a Dios: por san Vicente, por el carisma recibido, por los pobres que nos evangelizan, por la Familia Vicenciana y por la llamada permanente a servir.
Durante la celebración fueron presentados ante el altar el crucifijo del misionero y la reliquia de san Vicente de Paúl. Ambos signos ayudaron a expresar el centro de la espiritualidad vicenciana: contemplar el amor entregado de Cristo y reconocerlo presente en quienes más sufren.
La celebración fue, en definitiva, una hermosa expresión de comunión y de acción de gracias. Una vez más, la Familia Vicenciana de Pamplona, en este nuevo inicio de curso pastoral, se reunió en torno a la Eucaristía para celebrar el legado de san Vicente y renovar el deseo de seguir haciendo vida su carisma mediante la evangelización, la caridad y el servicio humilde a los pobres.
Al finalizar la Eucaristía, todos los participantes compartimos un sencillo ágape fraterno en el salón de la Milagrosa. Fue un momento cercano y alegre que permitió prolongar, en un ambiente de fraternidad, la comunión vivida en torno al altar.
Martin Burguete, C.M.























San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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