EL BELÉN VIVIENTE EN LA PLAZA DE LA PARROQUIA SVP – LAS PALMAS
EL BELÉN VIVIENTE EN LA PLAZA DE LA PARROQUIA
DE SAN VICENTE DE PAÚL UNE AL LOMO APOLINARIO
EN UNA TARDE DE FE Y TRADICIÓN
La plaza de la parroquia de San Vicente de Paúl, en el Lomo Apolinario de Las Palmas de Gran Canaria, se convirtió este domingo 21 de diciembre en el escenario de un emotivo Belén viviente que reunió a vecinos, feligreses y colaboradores en una jornada marcada por la fe, la tradición y la convivencia.
El acto comenzó en el interior del templo con una celebración de la Palabra, un momento de recogimiento y preparación espiritual que dio sentido a todo lo que vendría después. Tras la celebración, los asistentes se trasladaron a la plaza, donde pudieron presenciar un Belén viviente de corte tradicional canario, cuidadosamente preparado y lleno de detalles que evocaban nuestras raíces y costumbres.
Aunque la lluvia y el frío hicieron acto de presencia durante la tarde, lejos de deslucir el evento, aportaron un aire aún más auténtico y entrañable. El clima no fue impedimento para que numerosas personas se acercaran a compartir este momento tan especial, demostrando que cuando hay ilusión y compromiso comunitario, nada logra apagar el espíritu navideño.
Vecinos, participantes y colaboradores compartimos emociones, sonrisas y vivencias que quedarán en la memoria colectiva del barrio. Fue una celebración sencilla, pero cargada de significado, en la que se puso de manifiesto la fuerza de la unión y el trabajo en común.
Desde la parroquia queremos expresar un sincero agradecimiento a la Asociación de Vecinos del Lomo Apolinario, que junto con la comunidad parroquial hizo posible la realización de este Belén viviente. Gracias a su colaboración, esfuerzo y dedicación, se logró crear un espacio de encuentro que fortaleció los lazos entre todos y mantuvo viva una tradición tan querida.
Sin duda, una experiencia que invita a seguir construyendo comunidad y a vivir la Navidad desde la cercanía, la fe y la participación compartida.
Fco. Javier Barrera, C.M.













San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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