Navidad en Albacete

Peñalén, Mayorga de Campos, Ribaforada, Corella, Vivar del Cid… y ahora Barakaldo, Enugu, Lumbier o Cartagena, son los lugares donde miembros de la comunidad de Albacete han nacido. Localidades insignificantes para el resto del mundo, pero llenas de cercanía y recuerdos para aquellos que hemos crecido en cada una de ellas. Lo mismo le sucedería a nuestro Señor con Belén y Nazareth, sitios pobres y pequeños pero llenos de vida, recuerdos y experiencias para el Salvador del mundo. Eso es lo que estamos celebrando en este tiempo de Navidad y hemos querido transmitir allí donde nuestra comunidad tiene encomendada su labor apostólica en esta localidad manchega. 

Así pues, el día 22 de diciembre por la tarde celebramos el tradicional festival de villancicos en la parroquia san Vicente de Paúl. Como cada año fue un evento cargado de alegría, risas y emoción donde participaron los diferentes grupos parroquiales. Desde los niños a los mayores, las voces se unieron en una sinfonía de esperanza; recordándonos que la mejor lotería no se encuentra en lo material sino en la confianza en el Señor y en la fraternidad comunitaria. Esto se vio reflejado en la rifa solidaria que mostró el espíritu de generosidad que caracteriza a estas fechas.

En el día de Nochebuena, pusimos nuestra mirada en quienes más lo necesitan. En el Centro Penitenciario La Torrecica, tuvimos la suerte de contar con la presencia de D. Julián Ros (administrador diocesano) y de D. José Antonio Abellán (delegado de Cáritas), quienes nos acompañaron en la celebración de la Misa de Navidad. Fue un momento profundamente emotivo, en el que llevamos consuelo y esperanza a las personas privadas de libertad. Se recordó, como D. Julián comentó en su homilía, que el nacimiento de Jesús es un mensaje de salvación y reconciliación para todos, sin excepción. Y que la luz de Cristo es capaz de disipar todas las tinieblas humanas por muy oscuras que nos parezcan. Un numero nutrido de internos, funcionarios y voluntarios del equipo de pastoral penitenciaria nos unimos en la oración, los cantos navideños y el encuentro con la Palabra. Esto se completará con las visitas ordinarias que se seguirán realizando en estos días y el culmen de la Epifanía del Señor donde, desde buena mañana, se visitará a cada uno de los internos y se les felicitará individualmente. 

El día continuó con la Misa del Gallo en la parroquia de San Vicente de Paúl, donde nuestras comunidades parroquiales se congregaron para recibir al Niño Dios. Fue un momento para dar a gracias a Dios por su obra redentora. Durante la homilía, reflexionamos sobre las tres grandes efemérides que vamos a festejar en este año nuevo: el jubileo de la esperanza, el del 75 aniversario de la diócesis de Albacete y los 400 años de la Congregación de la Misión. Todo ello se resumió en: la esperanza, como fuerza que nos anima a confiar en la promesa de Dios; la gratitud, que nos impulsa a reconocer los dones recibidos y a compartirlos con los demás; y la caridad misionera, que nos lleva a extender el amor de Cristo a todos, especialmente a los más necesitados. La unión de los tres jubileos nos recuerda la fuerza transformadora de la misericordia de Dios y el compromiso de vivir nuestro carisma vicenciano con renovada entrega en la realidad albacetense. En este contexto, no podemos dejar de mencionar la labor del equipo de Cáritas parroquial, que en estas fechas tan señaladas tendió su mano a numerosas familias necesitadas de nuestros barrios. Gracias a la generosidad de un restaurante de Albacete, que ofreció las cenas, los voluntarios coordinaron la recogida y el reparto, asegurándose de que ninguna familia quedase desatendida en Nochebuena. 

Por último, no olvidamos a nuestros compañeros que trabajan en el hospital, entregándose incansablemente para llevar consuelo y esperanza a los enfermos y sus familias. En estos días, más si cabe, su labor se convierte en una manifestación palpable del amor y la misericordia de Dios. 

Seguimos unidos en la oración y el servicio; sabiendo que la esperanza y la Providencia divina no defraudan nunca cuando se trata de caminar en el seguimiento de Cristo; trabajando en nuestro apostolado con la mirada puesta en los futuros misioneros paúles, tanto a los jóvenes ya en formación como a los que están por llegar a los que ya encomendamos. Por todos ellos rezamos y damos gracias a Dios. 

Nos encontramos, como decía san Vicente al P. Jean Martín, en la adoración del pesebre: 

“Por aquí no tenemos más novedad que el misterio que se nos acerca y que nos hará ver al Salvador del mundo como anonadado bajo la forma de un niño. Espero que nos encontremos juntos a los pies de su cuna para pedirle que nos lleve tras él en su humillación. Con este deseo y en su amor soy, padre, su muy humilde servidor” (SVP; VI,144). 

Josico Cañavate, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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