REUNIÓN DE FORMACIÓN PERMANENTE EN CANARIAS
REUNIÓN DE FORMACIÓN PERMANENTE EN CANARIAS
En el último encuentro del mes de mayo fijamos los momentos de las reuniones de formación permanente para el presente curso. Ya hemos tenido la primera. De la comunidad de Las Palmas asistieron tres: los padres Willian, J.Ricardo y Tuan; no le fue posible acompañarnos al padre Luis María Laborda. Señalaba el tema preparado por la Comisión que “no hay evento que no termine con el consiguiente reportaje fotográfico y… ¡pobre el que no figure en él!”, y por tanto no quisimos olvidar el reportaje ni la presencia personal e incluso con IA. No sé si aparecerá la fotografía aunque, hacerse se hizo, como sucede con las brujas del refrán.
Participamos ampliamente de manera distendida reconociendo las dificultades señaladas en el texto para alcanzar la oración con la intimidad que nos acerca a Dios. Hablamos de la influencia grande de estos medios que afectan a gran parte de nuestras actividades, estudio, trabajo, psicología y a nuestra interioridad.
Alguien dominador, que no dominado, de las redes nombró el Tao Te King (o Ching) del taoísmo, del chino Lao-Tsé. No digo más y a las redes digitales me remito.
El libro de los Reyes con Elías como protagonista o “la música callada, la soledad sonora” del gran místico y poeta Juan de la Cruz resonaron en el diálogo. Pero también filósofos actuales como José Antonio Marina fue citado por “El cuaderno de la generación dopamina” y el cuidado para que el scroll infinito no altere nuestra autonomía. Y a las estrategias para reconquistar el silencio interior se sugirió la lectura de “La vacuna contra las adiciones” del autor mencionado. ¡¡¡Ahí queda eso!!!
Se valoró mucho las posibilidades que ofrecen todos estos poderosos medios para la vida personal, comunitaria, espiritual. Y se reconoció los graves peligros si no se utilizan con libertad y madurez. Queda cuidar “esos espacios de silencio interior para que la tecnología sea un medio humano y no un amo tiránico”.
Fue una jornada bien aprovechada, compartida, alegre, con aportaciones y reflexiones muy a tener en cuenta.
La sobremesa fue alegre. Y a Gran Canaria volvieron uno por aire y dos por mar. En tierra nos quedamos nosotros. En febrero volveremos a la reflexión comunitaria.
Felipe García, C.M.



San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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