SAN VICENTE DE PAÚL: UNA GRAN FAMILIA REUNIDA EN ZARAGOZA
Como cada año, la festividad de San Vicente de Paúl volvió a convertirse en motivo de encuentro para toda la Familia Vicenciana de Zaragoza. Las dos comunidades, Boggiero y Casa Provincial, nos reunimos en la parroquia San Vicente de Paúl, junto a los feligreses de comunidad parroquial y con las distintas ramas de nuestra familia espiritual: Asociación Internacional de la caridad, Hijas de la caridad, Asociación de la Medalla Milagrosa, Sociedad de San Vicente de Paúl, Juventudes Marianas Vicencianas, Misevi; las hermanas de la Comunidad de la Consolación y tantas personas que comparten cada día el carisma de San Vicente.
Antes de comenzar la celebración se respiraba un ambiente distinto, una tarde de reencuentros, de saludos, y de alegría por volver a celebrar juntos al Santo que nos une. Personas de diferentes edades y vocaciones nos reunimos alrededor del altar de Cristo para dar gracias a Dios por la vida, el testimonio de San Vicente de Paúl, y el carisma Vicenciano.
La Eucaristía fue el corazón de la jornada. Una celebración muy bonita, y como decía la gente, sencillamente solemne, en la que todos los presentes pudimos participar de una manera o de otra, haciendo presente que el carisma vicenciano se construye entre todos y que cada rama aporta su don al servicio de los pobres y de la Iglesia.
En la homilía, nuestro párroco David c.m. nos invitó a mirar al verdadero San Vicente, no como una imagen lejana, sino como un hombre de carne y hueso, con carácter y con una valentía impresionante. Recordó cómo San Vicente no tuvo miedo de enfrentarse incluso al cardenal Richelieu cuando era necesario defender la dignidad de las personas y permanecer fiel al Evangelio, a Cristo y a los Pobres. Su fuerza y pasión no nacía del poder, sino de la confianza absoluta en Dios y del amor por quienes más sufrían.
También tuvo un recuerdo muy especial para todos los vicencianos que ya han partido a la casa del Padre. Nos animó a sentirlos cercanos, como parte de esa gran familia que sigue caminando unida entre el cielo y la tierra, impulsándonos a recoger el testigo cristiano y vicenciano para continuar sirviendo y evangelizando, la misión y la caridad con humildad, sencillez y caridad.
La celebración estuvo acompañada por el P. Julián Arana, dió su tradicional pincelada animándonos con el órgano y participar cantando con alegría.
Al finalizar la Eucaristía, compartimos un brindis en los salones parroquiales. Fue un momento sencillo pero muy profundo, donde continuaron las conversaciones, las risas y los reencuentros entre las distintas ramas Vicencianas, fortaleciendo los lazos que nos unen y renovando el deseo de seguir trabajando juntos por el mismo sueño de San Vicente: evangelizar y servir a los pobres con obras y con amor.
Una vez más, esta fiesta nos recordó que el carisma vicenciano sigue presente en Zaragoza gracias a tantas personas que, desde diferentes vocaciones y servicios, continúan haciendo presente el Evangelio de la caridad en medio del mundo.
José Miguel Ortega
Etapa Acogida Zgz





























































San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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