SOLEMNIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL EN ALBACETE
La fiesta de San Vicente de Paúl en Albacete ha sido preparada de manera especial este año. Por coincidir con la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados, se reunieron representantes de la Familia Vicenciana y de la Delegación diocesana de Migraciones para disponer la celebración. Y el resultado fue un gran trabajo que facilitó el desarrollo de la Eucaristía. La parroquia, por su parte, puso a disposición el Coro habitual que, con energía y dinamismo, animó los cantos. También el variado y sabroso “tentempié” que se ofreció al final lo preparó la parroquia con esmero juntamente con la comunidad de Hijas de la Caridad. Y el grupo de liturgia no dejó ni un solo detalle en el adorno del presbiterio
Presidió la Eucaristía D. Ángel Román, Obispo de la Diócesis, y concelebraron once sacerdotes y un diácono. El templo estaba a rebosar y destacaba la presencia de grupos de inmigrantes procedentes de Burkina Faso, Nigeria, Colombia, Bolivia, Venezuela… algunos de ellos con sus trajes típicos. Naturalmente todas las ramas de la Familia Vicenciana colaboraron en el desarrollo de la celebración; y miembros de la Delegación de Migraciones contribuyeron igualmente con peticiones, ofrendas y acción de gracias.
D. Ángel destacó en su homilía el dolor y la riqueza que suponen las migraciones. Dolor por lo que significa dejar la tierra donde has nacido y trasladarte necesariamente a otra entre la inquietud y la incertidumbre. Y riqueza por la aportación de cuantos vienen al desarrollo económico y social y a la diversidad cultural. Todo ello vivido con un gran espíritu de fe y un auténtico deseo de comunión. Recordó que nuestro país fue hasta tiempos cercanos emisor de emigrantes, por lo que ha de ser sensible hoy a cuantos llegan hasta nosotros. La Iglesia, en este sentido, se esfuerza por abrir sus puertas, acoger a quienes vienen y apoyarles en su deseo y voluntad de una vida mejor.
La posterior convivencia en torno a los alimentos y bebidas que se ofrecían posibilitó el intercambio, la comunicación y el conocimiento de unos y otros. En un ambiente de fraternidad y alegría, pasamos un buen rato conversando, oyendo experiencias y suscitando buen humor. Nos emplazaba también D. Ángel a que trabajáramos durante el año para amalgamar a tantos inmigrantes como hay en Albacete y a potenciar todo tipo de encuentros que favorezcan la solidaridad.
Sin duda que la conjunción este año de la fiesta de San Vicente con esta Jornada de la Inmigración ha sido una coincidencia feliz que nos ha posibilitado abrir más nuestra parroquia y ofrecer el carisma vicenciano como fermento de comunión, caridad y misión. Todos salimos fortalecidos y gozosos de la celebración; y ello nos permite afrontar el nuevo Curso con ilusión y esperanza.
S. Azcárate Gorri, C.M.


































San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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