De sorpresa en sorpresa
Podrá ver el amable lector (hasta es posible la existencia de alguna lectora) la hora de mi existencia. Nada extraño. Es el caso que nos despertamos con la desazón de un lunes, un lunes...
Podrá ver el amable lector (hasta es posible la existencia de alguna lectora) la hora de mi existencia. Nada extraño. Es el caso que nos despertamos con la desazón de un lunes, un lunes...
San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). [Seguir leyendo...]





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