¡Ser párroco, sin encomienda, tiene ventajas!
Las vacaciones escolares (¡muy revueltas en esta ocasión!) deparan situaciones un tanto rocambolescas. No profundizo. Es el caso que, por este mes, estoy de «párroco» en San Ignacio. Deconozco lo que dirían ambos fundadores...


San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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