La aventura de soñar
La casa de Marillac es un sueño. Tocar y sentir nuestro carisma nos empuja a fortalecer nuestra vocación. San Vicente y Santa Luisa también soñaron. La experiencia de servicio en Castellón me ha ayudado...
La casa de Marillac es un sueño. Tocar y sentir nuestro carisma nos empuja a fortalecer nuestra vocación. San Vicente y Santa Luisa también soñaron. La experiencia de servicio en Castellón me ha ayudado...
San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). [Seguir leyendo...]





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