CLAUSURA DE LOS 400 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN – LAS PALMAS G. C.
PARROQUIA DE SAN VICENTE DE PAÚL – LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 26 DE ENERO DE 2025
La comunidad parroquial de San Vicente de Paúl de Las Palmas de Gran Canaria vivió hoy una jornada profundamente significativa al celebrar la clausura de los 400 años de la fundación de la Congregación de la Misión. Un aniversario que no solo evoca la memoria agradecida por cuatro siglos de entrega, sino que impulsa a renovar el compromiso vicenciano con los pobres y con la evangelización audaz que soñó san Vicente.
A las cinco de la tarde, los salones parroquiales acogieron a toda la Familia Vicenciana: misioneros Paúles, Hijas de la Caridad, laicos, voluntarios, comunidad educativa, grupos parroquiales y amigos que quisieron unirse a esta celebración histórica. El ambiente era de fraternidad, alegría y sentido de misión compartida.
La primera intervención estuvo a cargo de D. Carmelo Ramírez Marrero, consejero de Cooperación Institucional y Solidaridad Internacional del Cabildo de Gran Canaria, quien ofreció una ponencia centrada en la solidaridad como necesidad urgente en el mundo actual. Sus palabras recordaron que la opción por los más vulnerables no es un gesto puntual, sino un estilo de vida que transforma realidades y construye esperanza.
A continuación, tomó la palabra el P. Paúl Luis Miguel Rojo Septien, C.M. delegado episcopal de Cáritas Nacional. Su disertación sobre los 400 años de evangelización y servicio permitió recorrer la historia viva de la Congregación de la Misión: una trayectoria marcada por la cercanía a los pobres, la formación del clero y la pasión por anunciar el Evangelio allí donde más falta hace.
Tras las ponencias, la comunidad se reunió en el templo para celebrar la Eucaristía. Fue un momento de profunda gratitud por estos cuatro siglos de fidelidad a la misión vicenciana. En la liturgia resonaron tanto la memoria agradecida como los desafíos del futuro: seguir sirviendo con humildad, evangelizar con creatividad y mantener el corazón abierto a las nuevas pobrezas que interpelan a la Iglesia.
La jornada concluyó con un brindis en los salones parroquiales. Entre conversaciones, abrazos y sonrisas, se fortalecieron los lazos que unen a la Familia Vicenciana en Las Palmas de Gran Canaria. Fue un tiempo sencillo y cercano, donde la convivencia se convirtió en signo de comunión y esperanza.
El espíritu que dejó esta celebración no se queda en un acto puntual. Como comunidad, expresamos que nuestro agradecimiento se transforma ahora en compromiso:
- en servir a los pobres con humildad,
- en amar con el corazón de Jesús,
- y en evangelizar con audacia, fieles al carisma de san Vicente de Paúl.
Cuatrocientos años después, la misión continúa. Y hoy, en nuestra parroquia, hemos renovado juntos el deseo de seguir escribiendo esta historia de caridad, servicio y Evangelio vivo.
Javier Barrera, C.M.

















San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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