Ejercicios espirituales en Quinta Julieta (Zaragoza)

EJERCICIOS ESPIRITUALES

Zaragoza, 4 – 8 de febrero 2019

En Quinta Julieta (Zaragoza), dirigidos por Mons. Juan Antonio Aznárez, obispo auxiliar de Pamplona – Tudela, nos hemos reunido 32 paúles, más un padre pasionista.

Como rezamos el pasado viernes, en la Hora intermedia, “vez qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos” (sal. 132).

Cinco días de silencio sobrecogedor. Hasta los móviles han guardado silencio. En ese ambiente es más fácil mantener el silencio interior.

Don Juan Antonio, como quien va dejando caer las ideas, de forma sencilla y cercana, fue desmenuzando los contenidos, para que, como “lluvia porfiona”, durante la meditación, fueran calando, calando, calando.

La base, la Palabra de Dios (es escriturista) y los escritos de San Vicente, adaptados a las situaciones concretas, referidas a lo personal, a la vida comunitaria y eclesial. Los ejemplos, muy prácticos y aleccionadores.

Permítanme que presente algunas ideas, entresacadas de entre tantos contenidos, por si le sirven a alguno.

Comenzó don Juan Antonio haciendo un comentario del Salmo invitatorio, “Venid, adoremos al Señor”. Una invitación a entrar en diálogo con el Señor, que conoce a cada uno y sabe lo que cada uno tiene en su corazón.

Pero no tengáis miedo; Él ha entregado la vida por todos.

Es posible que la vida esté un poco encorvada, como aquella mujer del Evangelio. Pero Él viene a enderezarla; y, al levantar la cabeza y verle, se descubre toda su misericordia.

¡Cómo necesitamos la vida interior! La necesitamos, como necesitamos el aire. Es necesario descubrir que la necesitamos. De esa manera, descubriremos que debemos amarle a Él, porque Él nos amó primero.

Si es necesario, demos un grito, como el ciego de Jericó, y pidamos: ¡Señor, que vea!

Porque hemos oído hablar de Jesús, como tantos otros, pero lo mejor es experimentar su cercanía, sentir su mirada; porque la mirada cambia la vida, como cambió la de Zaqueo.

Como el Joven rico buscamos la felicidad, que es la vida eterna. La respuesta de Jesús nos la da con las Bienaventuranzas, que el director desgranó con mimo, haciendo el plan de vida desde sus contenidos.

La oración, bien, regular o mal hecha, pero es necesario hacerla. Siempre es necesaria la humildad, para reconocer las limitaciones propias y cómo la misericordia de Dios nos regala todo gratuitamente. Una gratuidad que no significa que valga poco, sino que vale tanto, que somos incapaces de conseguirlo por nosotros mismos. Por eso se nos regalan este don y todos los demás.

Apareció el cotilleo, el dañar, el herir, el murmurar… Y la ira, el juicio, la condena… Hasta lo de la gallina y sus plumas en día de viento.

Por supuesto, en todo lo importante se exige la radicalidad. ¿Es Dios tu único dios? Si tu ojo o tu mano… Radicalidad.

Un reflejo de esta radicalidad, el amor al enemigo. Porque, al final, todo valdrá cero, menos el amor. Con el amor mengua el hombre viejo y crece el nuevo.

¿Y si se piensa que no se avanza?  Aparece el desaliento, que es uno de los peligros en el proceso espiritual. ¿Por qué no pienso más en Él, que sí puede, y menos en mí, que no puedo? De esa manera el desaliento sería menor, o no sería.

Después de desmenuzar el Padrenuestro, terminó con la petición: Que no me deje engañar por el tentador, convertido en ángel de luz.

Las Eucaristías las presidió todos los días el señor obispo, con el fin de que estuviésemos más libres y tranquilos sin tener que preparar nada.

La liturgia de las Horas, dirigida por uno cada día, como si estuviésemos en casa, reposada. La música, ¡que hermoso tener tanta ayuda! Gracias.

En el comedor, disponibilidad a raudales. ejemplo a seguir.

Las monjas, tan amables y cordiales como siempre, atentas a todas las necesidades y ¡caprichos!, la fina repostería continúa, las comidas apetitosas; y el chocolate de la tarde…

Con este ambiente tan favorable, las pequeñas deficiencias desaparecen, o se llevan con naturalidad. Como el pensamiento se centra en lo fundamental, destaca, sobre todo, el hecho de poder gozar cinco días profundizando en las actitudes personales, para intentar enderezarlas.

¡Qué importa que la ducha sea pequeña! Además, aquí sí que se piensa en tantos y tantos que no tienen ducha, ni cinco días para dedicarlos a sí mismos. O tienen todo el tiempo, pero no saben qué hacer con él.

Para los interesados en las estadísticas, añado los lugares de procedencia de los ejercitantes, y vuelve al recuerdo el salmo 132:

Albacete, Almería, Andújar, Baracaldo, Barcelona, Cádiz, Cartagena, Granada, La Laguna, La Orotava, Las Palmas, Madrid, Melilla, Pamplona, Reus, San Sebastián, Tardajos, Teruel, Valladolid, Valencia, Zaragoza.

Ecumenismo total y comunión absoluta.

El P. Felipe Ortiz, de Cádiz, tuvo que ausentarse el día tercero, por el fallecimiento de un familiar. Ese mismo día le dedicamos nuestra oración y, ahora, desde estas páginas, nos sumamos a su oración, por su tía y por todos los familiares.

Paulino Sáez López, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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