LOS GRUPOS VICENCIANOS CELEBRAN A SAN VICENTE DE PAÚL EN LOMO APOLINARIO – LAS PALMAS
En la tarde del domingo 4 de octubre, los diferentes grupos vicencianos de la isla se dieron cita en la plaza de la Parroquia de San Vicente de Paúl, en Lomo Apolinario, para celebrar con alegría y fraternidad la festividad de su santo patrón, San Vicente de Paúl, apóstol de la caridad.
La convocatoria reunió a miembros de las distintas ramas que comparten el carisma vicenciano, quienes acudieron a las seis de la tarde para participar en una Eucaristía especialmente preparada para la ocasión. La celebración fue organizada conjuntamente por los diversos grupos de la Familia Vicenciana, poniendo de manifiesto la riqueza y la unidad de este carisma que sigue vivo en la Iglesia y al servicio de los más necesitados.
Uno de los aspectos más destacados de la celebración fue la animación musical de las Juventudes Marianas Vicencianas, cuyos cantos contribuyeron a crear un clima de oración, alegría y participación comunitaria.
Como hilo conductor de la Eucaristía se tomó el lema de la reciente visita del papa León XIV a España: «Alza la mirada». A partir de esta invitación, se reflexionó sobre la figura de San Vicente de Paúl, un hombre que supo mantener siempre la mirada puesta en Dios sin apartar los ojos de quienes sufrían la pobreza, la exclusión y la necesidad. Su vida sigue siendo hoy un ejemplo de cómo la fe y la caridad deben caminar unidas, impulsando a los creyentes a descubrir en los pobres el rostro de Cristo.
La celebración constituyó también una llamada a renovar el compromiso vicenciano de servicio y cercanía a los más vulnerables, siguiendo el legado de quien dedicó su vida a la evangelización y promoción de los pobres.
Al finalizar la Eucaristía, los asistentes se trasladaron al salón parroquial para compartir un fraterno brindis. Este encuentro permitió fortalecer los lazos entre las distintas ramas Vicencianas de la isla, intercambiar experiencias y dialogar sobre los proyectos, retos y esperanzas que animan su misión evangelizadora y solidaria.
La jornada concluyó en un ambiente de alegría, gratitud y comunión, dejando en todos los presentes el deseo de seguir «alzando la mirada» hacia Dios y, al mismo tiempo, manteniendo el corazón atento a las necesidades de los hermanos más pobres, tal como enseñó San Vicente de Paúl.
Javier Barrera, C.M.








San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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