MISIÓN EN ANDÚJAR – JAÉN’26
Andújar, ubicada en la Campiña jiennense y atravesada por el río Guadalquivir, limita al norte con Sierra Morena. En este contexto natural, se ha desarrollado una experiencia misionera cuya nota predominante ha sido la gratitud.
Entre el 9 y el 18 de enero, el arciprestazgo de Andújar (diócesis de Jaén) llevó a cabo la primera etapa de revitalización misionera en seis parroquias y en el santuario de la Virgen de la Cabeza, situado en el cerro del Cabezo. Desde el inicio, la colaboración fue evidente, favoreciendo un clima de agradecimiento generalizado.
El equipo misionero de la Provincia de Zaragoza y el EMVE colaboraron estrechamente con el objetivo de acompañar comunidades familiares, fortalecer los vínculos entre vecinos, dinamizar la actividad evangelizadora y promover encuentros personales con Cristo. Todo ello bajo el amparo de María, recordando que el Bautismo implica un compromiso como discípulos misioneros al servicio del Reino y la dignidad humana.
La trayectoria reciente de la familia vicenciana en Jaén ha dejado huella y, en esta ocasión, el equipo (integrado por seis misioneros paúles, siete Hijas de la Caridad y un laico) vivió diez jornadas que pueden resumirse en la expresión: trabajo conjunto y colaboración. El compromiso del laicado, sacerdotes diocesanos, comunidades locales, jóvenes y personas enfermas visitadas resultó fundamental.
Los signos de gratitud se manifestaron en distintos ámbitos: la oración compartida, la acogida en centros educativos, las visitas a enfermos y mayores, las reuniones parroquiales y la Eucaristía misionera, que congregaba las actividades diarias. El estilo sinodal se materializó en prácticas concretas, caracterizadas por la sencillez y la fraternidad.
Cada día presentó nuevos retos y estuvo marcado por el reconocimiento mutuo. La comunidad de Andújar destacó por su hospitalidad, a lo que la misión respondió ofreciendo escucha, apoyo y cercanía desde la perspectiva vicenciana. Jesucristo, como Evangelizador de los pobres, constituyó el eje central de la misión.
En el contexto del próximo 800 aniversario de la aparición de la Virgen de la Cabeza, la comunidad depositó los frutos de la misión a los pies de su patrona, renovando el interés evangelizador. La participación fue significativa, así como la colaboración y el agradecimiento recíprocos.
Finalmente, el envío misionero del último fin de semana marcó el inicio de la siguiente fase prevista para marzo. La plegaria concluyente abogó por que la Virgen Santísima de la Cabeza bendiga el trabajo realizado, fortalezca la unidad y posibilite frutos de fe, justicia y fraternidad en beneficio de la Iglesia y de la sociedad.
Aarón Delgado, C.M.





































































San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


Comentarios recientes