Novena de La Milagrosa en Pamplona 2025

“Un camino de esperanza con María”

La Novena a la Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa de este año 2025, celebrada en la Iglesia de la Milagrosa de los Misioneros Paúles de Pamplona, ha estado marcada por la fuerza espiritual del año Jubilar, “Peregrinos de la Esperanza”, convocado por el Papa Francisco. Bajo el lema que ha vertebrado cada jornada —“Un camino de esperanza con María”—, los nueve días de oración, celebración y encuentro han buscado hacer de esta novena un verdadero itinerario interior, sostenido por la presencia luminosa de la Virgen y por el deseo de todos de renovar la ilusión cristiana y misionera en medio de nuestro mundo.

Como es tradición, la Iglesia de la Milagrosa ofreció siete eucaristías diarias, cubiertas por los distintos misioneros de las comunidades de la Iglesia y de la Residencia. Cada celebración desarrolló uno de los aspectos de la esperanza contemplados en la vida de María: su sí generoso, su maternidad portadora de Cristo, su fortaleza al pie de la cruz, su presencia orante junto a los discípulos o su luz que guía a la Iglesia como “Estrella de la esperanza”. Este recorrido, a la luz de la Palabra de Dios, cuidadosamente preparado, permitió a los fieles vivir la novena no sólo como una devoción entrañable, sino como un auténtico camino jubilar.

A pesar de las inclemencias del tiempo, la asistencia fue constante y generosa, y llegó a ser verdaderamente multitudinaria el último día, en el que fue necesario abrir los dos coros de la iglesia para acoger a todos los fieles que deseaban honrar a la Virgen. El ambiente de oración, silencio y recogimiento —tan característico de esta comunidad— favoreció que muchos experimentaran un encuentro sereno con Dios y con María.

Uno de los momentos más significativos tuvo lugar el 19 de noviembre, cuando nos acompañó en la eucaristía de las 19:30 el Vicario General de la Diócesis, Don Miguel Larrambebere. En una homilía cercana y motivadora, invitó a todos a pronunciar un sí confiado, como el de María, frente a los tantos noes que nuestro mundo repite con frecuencia. Su presencia y su palabra fueron un aliento para seguir avanzando en la fe con actitud mariana.

Igualmente memorable fue la celebración que clausuró la novena, el 27 de noviembre, presidida por nuestro Arzobispo, Don Florencio Roselló. En su segunda participación en esta novena como Pastor de la Diócesis, nos ofreció una profunda reflexión sobre María como “Estrella de la esperanza”, recordando que “nos compromete a ser también pequeñas estrellas que iluminen las oscuridades de nuestro mundo”.

Subrayó que María es luz que no falla, que la Medalla Milagrosa es un signo de gracia para la humanidad y que estas pequeñas medallas han llevado consuelo y esperanza a tantos corazones heridos. Sus palabras resonaron como una llamada a vivir la fe con alegría renovada y con disponibilidad para llevar esperanza allí donde haga falta.

A lo largo de la novena hemos contado, además, con la ayuda fraterna del Padre Luis Lusarreta y del Padre Joseph Patrick Chinnappan, de India Sur, quienes han enriquecido con su servicio y su cercanía la vivencia comunitaria. Como todos los años, es de justicia destacar el esfuerzo incansable de los colaboradores del equipo de pastoral, de la Asociación de la Medalla Milagrosa (AMM), de las Hijas de la Caridad, de los organistas, de los Auroros de Santa María la Real, lectores, ministros extraordinarios y de tantos fieles de la comunidad que, de forma silenciosa y generosa, han hecho posible que la liturgia y los actos complementarios transcurrieran con belleza y armonía.

No faltó tampoco la dimensión misionera, tan propia de esta novena. Desde el primer día, se mantuvo viva la memoria del “Puente de Fraternidad con la misión en Honduras”, recordando el compromiso comunitario de sostenerla espiritualmente y también con ayuda material. La Virgen peregrina de la esperanza nos impulsa, cada año, a abrir el corazón más allá de nuestras fronteras.

La clausura, como es habitual, estuvo cargada de emoción. Tras la última eucaristía del día 27, y ante la mirada emocionada de los fieles, los fuegos artificiales multicolores iluminaron la torre de la iglesia mientras repicaban las campanas, en honor de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Un gesto sencillo y festivo que expresaba gratitud, alegría y ese sentimiento compartido de que “ya falta menos” para volver a encontrarnos con Ella en la novena del año 2026.

Luis Miguel Medina, C.M.

NOVENA PAMPL’25_43

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.