RETIRO DE INICIO DE CURSO DE ESTUDIANTE C.M. ZARAGOZA – 2026-2027
DISCIPULOS MISIONEROS, VOLVER A CRISTO PARA SERVIR A LOS POBRES
Los estudiantes (seminaristas) de la provincia de Zaragoza ahora son cuatro, ubicados en la Comunidad de los PP. Paules en Barakaldo, Bizkaia. Sus nombres: Ever Antonio Bonilla (hondureño), Manuel Mora (canario, de la Gomera), Diosvany Ortiz (cubano) y Wilmer Danilo Barrera (hondureño).
Al iniciar el curso académico y la pastoral tenemos un retiro. Esta vez ha sido en Pamplona, del 18 al 20 del mes de septiembre. Aterrizando en tierra firme, para empezar o continuar en nombre de Cristo Jesús, que es el que nos da la sabiduría y la fuerza de voluntad, que es quien nos ha llamado a la vocación y por ello estamos en el camino. Como sus discípulos vamos aprendiendo del Maestro, dando pasos a veces pequeños y otras veces más grandes, pero siguiendo sus huellas y haciendo que otros las sigan.
Con la ayuda del Señor y del ponente P. Luis Miguel Medina CM, hemos entrado a reflexionar y platicar sobre cómo esta la vocación a la que Dios no ha llamado y a la cual hemos y seguimos respondiendo desde nuestras limitaciones, pero confiando que el Señor nos capacita. Llagamos a la conclusión que ese Dios nos llama no porque seamos perfectos, sino porque, aun siendo pecadores, por puro amor nos ha invitado a su servicio. Todo para nuestra propia salvación y la salvación de las almas. Fueron días especiales para darnos cuenta de que sí hay vocación y que Dios nos la ha regalado, nos ha escogido para ser misioneros para el mundo y en especial para los más pobres y abandonados.
Aunque en el camino de la formación para ser misionero sacerdote, a veces decimos que esto no es para mí, esto no me gusta, estoy cansado, no puedo, no tengo ganas, u otras frases, debemos caer en la cuenta de que somos seres limitados, humanos, y que es normal que nos pasen pensamientos de estos y de otros. Lo que si tenemos claro es que Dios está a nuestro lado y nunca nos dejará solos en la formación, en la vocación. Pues que san Vicente ruegue por nosotros para que aprendamos (si es que no lo somos), a ser humildes y sencillos, en fin, a vivir como Cristo y san Vicente vivieron su vocación. Porque la iglesia necesita personas humanas, pero con el corazón y la mente puesta en Cristo Jesús y las cosas celestiales.
En el retiro hubo un momento en que visitamos la cuna, donde nació san Ignacio de Loyola. Sabemos que san Vicente bebe un poco de esa fuente, pero nos queda claro que no somos copias, porque somos originales. Fue algo especial, ya que no conocíamos. También la vida del santo y de los santos, nos anima a ser nosotros santos. Viviendo las virtudes que ellos vivieron.
Es una alegría, por supuesto, visitar a los misioneros mayores de la enfermería en Pamplona. Alegría para nosotros y para ellos. Nos han animado a seguir en este camino de la vocación, para ser buenos misioneros, y también su ejemplo de vida y entrega, es algo que te llena de fuerzas y gozo.
Wilmer D. Barrera, CM.






















San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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