REUNION DE FORMACION PERMANENTE C.M. EN TERUEL
El lunes 16, tal como estaba programado, tuvimos nuestro segundo encuentro de formación permanente y convivencia. La hora prevista de llegada era las 11:30 y justo a esa hora se hacía presente el coche proveniente de Zaragoza, conducido por el P. Aarón, acompañado por un Ángel a su derecha y otro Ángel por atrás (Lopetegui y Pascual); los tres de la comunidad de Casablanca. Sumose a ese grupo Luis Carbó de la comunidad de Boggiero. Esperando junto a la puerta trasera de entrada estaba Corpus Delgado para darles la bienvenida; y al mismo tiempo desde sus balcones los PP. Juan Julián Catalán, Jesús Muneta y Fco. Javier López L. les daban la bienvenida con alegría. El P. Subir Behera estuvo ausente en ese momento ya que estaba con los preparativos de la misa y atendiendo a los feligreses de la Milagrosa. El otro miembro de la casa, Joaquín Estapé, tampoco estuvo presente ya que había salido hacia Riodeva donde debía celebrar una misa exequial de uno de sus parroquianos.
Tras la acogida y los saludos pasamos directos al comedor donde los viajeros repusieron sus fuerzas.
A las 12:00 nos juntamos en la salita de comunidad para tener un ratito de oración, Hora Intermedia, alabando a nuestro Dios y sintiendo juntos la alegría vernos unidos en la fe y el amor (un servidor dirigió esta oración). Al acabar, estando en el mismo lugar, pasamos a tratar el tema que la comisión de formación nos había propuesto y cuyo título reza así “La contemplación como obra del Espíritu” dedicándonos a profundizar en la contemplación pasiva o infusa.
El P. Corpus hizo la presentación del tema, añadiendo, como introducción, cómo hemos de entender eso de la contemplación infusa o pasiva. Luego, ceñido al texto propuesto y que todos habíamos previamente leído, fue punto por punto invitándonos a compartir nuestras reflexiones.
Resumiendo diría que a todos nos sorprendió el tema en sí, así como la elección de Evagrio Póntico y san Juan Casiano como casi únicos referentes del asunto en cuestión en la antigüedad. Las varias escuelas de espiritualidad del occidente cristiano, a pesar de no recoger todas, son una muestra de la riqueza, profundidad, levedad y sutileza con que se trata el tema. No hay palabras precisas para expresar esa experiencia mística regalada gratuitamente por Dios Amor, Creador, Origen y Meta de todo y de todos. En la última parte de ese compartir, reconociendo que nuestro Fundador no dejó por escrito ninguna experiencia suya al respecto, varios compañeros hablaron que de sus escritos y experiencias se puede deducir que ese regalo de Dios, contemplándolo en la Eucaristía, que con tanto fervor celebraba; y también en los pobres, su peso y su dolor, donde contempló y sirvió a Cristo.
Al acabar la sesión el P. Muneta ofreció, a través de sus expertas manos, la agradable melodía del órgano de la Iglesia de la Milagrosa, para quien quisiera deleitarse, no más de cinco minutos. Luego compartimos fraternalmente los alimentos suculentos, con unos postres ricos en dulzor, entre los que no podía faltar la trenza mudéjar, y unos entrantes saladitos, entre ellos ¡cómo no!, delicias de Teruel. Gracias a Maribel, la cocinera que los preparó y al ecónomo, Corpus, que compró, dio ideas y sirvió.
Fco Javier López L., C.M.


San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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