SANTA MISIÓN EN OMOA-CORTÉS, HONDURAS

Corazones ardientes, anunciando la esperanza

Este año 2026 es un tiempo especial y de gracia para Honduras, ¿por qué? la iglesia católica está de misión. Y en las parroquias Santiago apóstol-Cuyamel y Sagrado Corazón de Jesús-Puerto Cortés, forman parte de esta evangelización. Del 27 de julio al 09 de agosto se ha realizado la misión, etapa de siembra, en la Iglesia de San Fernando de Omoa, perteneciente a la parroquia de Cuyamel.  

Cada día se iniciaba con la oración (laudes), poniendo en manos de Dios a los misioneros, la misión y los frutos de esta. Después pasábamos a alimentar nuestro cuerpo con el desayuno, para tomar energía. Y con el estómago lleno, marchábamos los misioneros con su respectivo guía de la comunidad, a visitar los hogares, las personas, al pueblo de Dios. Cada casa visitada fue donde encontramos a Cristo, manifestándose en la soledad y enfermedad de muchas personas, algunas de ellas, ancianas y a veces un poco abandonadas. En las visitas no hubo exclusión, se visitó a todo el que aceptó abrir la puerta de su casa y de su corazón para escuchar, dialogar, y escuchar la palabra de Dios, juntos como hermanos.  

Al llegar el mediodía, se pasaba a comer, a retomar fuerzas para, por la tarde continuar con las visitas. Cada día había misión que hacer. Por la noche, había temas de predicación en la iglesia. En las casas se reunían las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Que de hecho muchas de ellas se fortalecieron y surgieron nuevas comunidades, unidas para evangelizar, para llevar la misión de casa a casa, como iglesia movible, en salida.  

El pueblo de Omoa estaba muy contento por recibir la misión y a los misioneros. Entre los misioneros estaba el padre Wilmer Alfredo Ramírez, CM; Wilmer Danilo Barrera, CM; Roque Acosta (delegado); Wilmer Zavala; Pablo Hernández (delegado); Aracely García (catequista) y acompañante; Claudia Hernández (catequista) y Martha Vasquez. Algunos se quedaron todo el tiempo en la misión y los demás venían e iban algunos días si otros no. Lo importante es su disponibilidad para la misión. Dejar a sus familias y trabajos, eso cuenta y mucho, para dedicarlo a anunciar a Cristo al pueblo de Omoa.  

En la primera semana se visitaron la mayoría de los hogares. La segunda semana se dedicó especialmente a visitar los enfermos, las personas que no pueden asistir a la iglesia. El misionero, P. Wilmer Ramirez, C.M. les administraba los sacramentos que necesitaban, como la confesión, la unción de los enfermos y la eucaristía; incluso se celebró una boda de una pareja de avanzada edad. Para los enfermos y ancianos que se podían movilizar, se celebró una eucaristía especial en la iglesia.  

Personalmente, me siento muy contento y bendecido porque el Señor es bueno y misericordioso, por darme la oportunidad de participar en esta misión; por permitir que este pobre siervo aprenda a ser más humano y enseñarme la verdadera escuela para mi vocación, porque es lo que ha sido para mí: “una verdadera escuela para la vocación a la que Dios me ha llamado”. Siempre con el corazón ardiente, anunciando la esperanza, como lo dice el lema de la Santa Misión. La misión continúa. 

Wilmer D. Barrera, C.M.

David Carmona, C.M.

David Carmona, Sacerdote Paúl, es canario y actualmente reside en la comunidad vicenciana de Casablanca (Zaragoza).

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