FIN DE SEMANA DE CONVIVENCIA Y DEPORTE EN ZARAGOZA
Este fin de semana comenzó el viernes, con la llegada de los estudiantes paúles de la Provincia de Zaragoza, del teologado en Barakaldo. Durante esa primera jornada tuvimos la oportunidad de pasear juntos por la ciudad, conocer y vivir un momento especial de oración ante la Virgen del Pilar, poniendo el encuentro bajo su protección y comenzando así la convivencia desde la fe y la fraternidad.
La mañana del sábado 24 de enero arrancó con la celebración de la Eucaristía centro de nuestra vida cristiana y punto de partida de una jornada marcada por el encuentro y la alegría compartida.
Tras la Eucaristía nos congregamos, los estudiantes paúles de Barakaldo y Zaragoza junto con los jóvenes catecúmenos de Confirmación de la parroquia de San Vicente de Paúl para disputar un partido de fútbol amistoso.
El encuentro deportivo se desarrolló en un clima de compañerismo, deportividad y entusiasmo. El marcador final reflejó un partido intenso y lleno de goles. Con un resultado de 20 goles a favor de los estudiantes paúles y 13 goles de los catecúmenos. Aun con todo, lo verdaderamente importante fue el ambiente de cercanía y fraternidad vivido dentro y fuera del campo.
Al término del partido quedó pendiente la esperada revancha, propuesta para llevarla a cabo en Barakaldo, prolongando así este espíritu de convivencia y sana competencia.
La jornada concluyó compartiendo un pequeño refrigerio para recuperar fuerzas y seguir compartiendo en amistosa armonía la convivencia en un clima de alegría y diálogo.
Sin duda ha sido una mañana —y un fin de semana— en el que deporte, fe y comunidad se unieron, fortaleciendo lazos de amistad y dejando un recuerdo lleno de gratitud y esperanza.
José Miguel, Ortega.
E.A. Zaragoza











































San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


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