FORMACIÓN PERMANENTE – ZONA SURESTE
El lunes 23 de marzo, las comunidades de Cartagena, Madrid y Albacete, que comprenden la zona sureste de la provincia de Zaragoza, reunidas en la comunidad de Cartagena, vivimos un tiempo para reflexionar y compartir todos juntos sobre el segundo tema de la formación permanente propuesto para este curso 2025-2026.
Inmediatamente después de nuestra llegada a la comunidad, nos encontramos todos juntos para disfrutar de un momento de acogida por parte de la comunidad de Cartagena y del padre Ambroise de Madrid, que ya nos esperaban. Después de este tiempo de fraternidad, nos trasladamos a uno de los salones de la parroquia, donde comenzamos la formación poniendo en manos de Dios la misma mediante la oración de la Hora Intermedia.
Al terminar, iniciamos el tema propuesto: “La contemplación como obra del Espíritu”. Un tema introducido por el padre José, superior de la casa de Cartagena, que en cierta forma llamó la atención de todos y en el que se nos invitaba a reflexionar sobre la contemplación pasiva o infusa. Terminada la lectura del mismo, se nos animó a compartir nuestras impresiones sobre cada uno de los acápites tratados, así como la posible presencia de alguna idea de Francisco de Sales y Vicente de Paúl que pudiera tocar nuestra vida como misioneros.
Al final, podemos decir que entre todos prevaleció la idea de que el verdadero contemplativo es aquel que “ama a su hermano”; aquel que es capaz de “hacerse pobre”, de ser humilde para ponerse en manos de su Dios para, como el Salmo 70, decir: “Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.”
Luego de este rato vivido, algunos nos dimos un recorrido por la ciudad hasta el puerto cartaginense y luego regresamos a casa para compartir fraternalmente la comida preparada por la comunidad que nos acogía. Damos gracias a Dios por esta jornada en la que, como comunidad, supimos vivir la formación así como también la convivencia que nos impulsa a la misión que tanto nos pedía nuestro fundador.
Una oportunidad para, como decía el texto, ser en el mundo ese “fuego” que evidencia el amor de Dios para servir y evangelizar a nuestros hermanos los pobres en los que encontramos el rostro y la presencia de nuestro Señor.
Diosvany Ortiz, CM
Seminario Interno











San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


Comentarios recientes