Formación zona Centro

El jueves, 24 de Enero, estábamos citados en la casa de Boggiero los miembros de las tres comunidades que conformamos la zona Centro de la Provincia (Teruel, Zaragoza-Boggiero y Zaragoza-Casablanca) Por dificultades justificables en la comunidad de Teruel, ninguno de sus miembros pudo asistir al encuentro; así que nos reunimos en Boggiero las dos comunidades zaragozanas.

Como es costumbre en la casa, la acogida fue muy cordial (con un “tentempié” muy jugoso) y el ambiente muy agradable. Ya en serio, empezamos la jornada de formación con una oración larga y bien preparada en torno a la conmemoración del 25 de Enero que ya era inminente. Textos de la Escritura y de San Vicente ilustraron la reflexión y nos pusieron en sintonía con el tema.

Habíamos visto todos previamente en cada comunidad la segunda de las fichas remitidas por la Comisión Provincial, ficha titulada “El sacerdote en tiempos de inclemencia”. A lo largo de la ficha, su autor, el sacerdote malagueño Alfonso Crespo, se refiere a diversos obstáculos que dificultan hoy la misión del sacerdote: la fragilidad de la Iglesia en el actual contexto socio-cultural (por la crisis religiosa, el drama de la indiferencia, la secularización interna, la dificultad para transmitir la fe o la debilidad de la propia institución eclesial) la aparente esterilidad del trabajo del sacerdote (por el “cansancio de los buenos”, el desinterés de nuestros contemporáneos, los sacramentos desvirtuados, la dispersión de los “fieles”) y la débil relación dentro de la misma Iglesia (imagen deteriorada de la Iglesia en España, dificultades a nivel de relaciones en las Diócesis, la difícil integración de las distintas generaciones sacerdotales)… Todo esto parece provocar perplejidad en la Iglesia y en los sacerdotes y no se ven caminos a seguir con claridad.

De todo esto fuimos haciéndonos eco en el Encuentro. Constatábamos que siempre ha habido dificultades para vivir la fe y para ser fieles en medio de la sociedad; por lo que el tiempo de inclemencia ha sido constante en la Iglesia. Veíamos ciertamente muchos problemas en nuestro contexto actual: mala imagen de la Iglesia a nivel de Medios de Comunicación, cierta tentación de involución en determinados ambientes eclesiales, dificultades para enganchar con las generaciones nuevas, falta de sintonía con el desarrollo cultural, más prevención ante el futuro que confianza… Pese a todo, entendíamos que el Espíritu seguirá asistiendo a la Iglesia y que acabará ésta encontrando los caminos para una encarnación del Evangelio en el mundo de hoy y futuro. Nuestro carisma vicenciano, por su espiritualidad de encarnación y su dinamismo misionero, tendrá mucho que decir y que hacer en ese sentido.

Agotada la reflexión y el tiempo, pasamos a una mesa muy bien preparada y abastecida que no sólo festejaba el encuentro sino que preparaba la inmediata celebración de los inicios de la Compañía. Contentos por lo compartido en el tema y en la mesa y agradecidos a la comunidad de Boggiero por su acogida, felicitamos a Sara por su buena mano en la cocina y nos despedimos hasta la próxima ocasión.

Javier BARRERA HERNÁNDEZ

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