¡Los cuentos…cuentos son!

asdEscucho a Paco Ibáñez. Nostalgias, posiblemente. Letras diversas. Excelentes poetas. “Que la cuna del hombre la mecen con cuentos…”. Actualidad radical. León Felipe. “Digo tan sólo lo que he visto”… No hacen falta muchas espiritualidades ni misticismos (quizá sobren) para interiorizar y emocionarse con la letra y la rasgada voz del cantor. Una simple guitarra. Acabará subida en la web provincial (¡se me parte el eje!). Licencia para la crítica… ¡ni para eso estamos!

Una web cuyo contador ha sobrepasado los cuatro millones de entradas en apenas cinco años. Realismo de los números. Cabeza de ranking. Posible desprecio para los “espirituales de la ciencia”, de la “zanganería”, del ande yo con mi “asignación” (¡puntual eso sí!) y ríase la gente. Porque esto último, permítaseme, es uno de los “cuentos provinciales” que no hace otra cosa que embalsamar la dedicación, la disponibilidad y el trabajo (algunos lo llaman “celo” y les rezuma la palabra por las comisuras labiales).

“Me queda la palabra”, decía el cantautor. Siempre queda la “palabra”. Para cantar, para reír, para llorar… Palabra dicha; palabra escrita… expresión del pensar, del sentir. Palabra para EVANGELIZAR. Se escribieron los evangelios (¡bendito sea!)… Aunque el papel soporte todo, parece que pasó el tiempo de ser soportados en papel… Las Nuevas Tecnologías están aquí, son las nuevas “ovejas” de las que habla el sr. Bertoglio y cuyo olor debe penetrar por nuestras abotargadas pituitarias para ser fermento en la masa. Bien es verdad que, al parecer, preferimos seguir meciendo al rebaño con cuentos.

Nos inventamos cuentos y no echamos cuentas. Porque más viejo que Maricastaña (pero menos creíble) es la “falta de tiempo”. No se trata ya de las “ocho horas” que recogían nuestras Normas Provinciales, sino de la actitud ante el trabajo (resumen de nuestros votos). Porque escribir es un trabajo del que ningún misionero debiera estar exento. Desgraciadamente en la novísima “Ratio Formationis” nada se dice de esta competencia. ¡Tal para cual!… “Hablar” sin “escribir” es lo que tradicionalmente han hecho y hacen los charlatanes de feria. ¿Hacia ahí caminamos?… ¡Los cuentos, cuentos son!

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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