Ordenación de Rayco

Jueves 22 de Noviembre. Salgo lluvioso de Bilbao lluvioso. Llego radiante a Canarias radiante. Conmigo viajan P. David Carmona CM y Alexis Santana CM. Los tres nos preparamos para asistir a la ordenación como sacerdote de nuestro amigo y compañero Rayco Zerpa CM. Personalmente este evento me hacía especial ilusión. No solamente por volver a la tierra donde participé por primera vez en una actividad misionera (preparación de una misión y seguimiento de otra), sino también por la gran amistad que me une con Rayco.

El viernes por la tarde iba a ser el ensayo en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán de la Orotava, pero se retrasó la hora porque Alexis y yo tuvimos problema con la guagua de La Laguna a La Orotava. Finalmente llegamos sanos y salvos, medio congelados (¡qué frío hacía en La Laguna!) y una hora tarde al ensayo, en el que se ultimaron los detalles finales y la disposición de todo el mundo para que al día siguiente todo saliera sobre ruedas. Rayco estaba entre emocionado y nervioso. Emocionado porque acababa de asistir a una vigilia de oración en la parroquia en que se bautizó, San Juan, preparada expresamente para acompañar a Rayco en los momentos anteriores al gran evento que se avecinaba. Y nervioso porque estaba a pocas horas de ser ordenado presbítero, con la importancia que reviste. Un nuevo camino se abría ante sus pies. Se iban a unir en este momento la importancia que tiene el poder presidir una celebración de la Eucaristía, conmemorando la muerte y resurrección del Señor, y la sencillez que debe acompañar a todo misionero según el carisma de Vicente de Paúl. Así pues, tras el ensayo, nos retiramos todos a la espera del evento del sábado.

Y llegó el sábado. La parroquia de Santo Domingo de Guzmán presentaba sus mejores galas. El escenario era inmejorable. La iglesia, preciosa, elegante, impresionante. Los miembros de la coral en la que había cantado Rayco, calentando las voces. Todos los compañeros de Rayco, preparando todo no sólo con esmero, sino también con cariño. Rayco nervioso y su familia también. Con la presencia de D. Bernardo Álvarez Afonso, obispo de la Diócesis Nivariense, se pasó de los prolegómenos a la celebración.

La ordenación fue muy solemne, y lo fue por varias cosas. La primera de ellas es el marco dentro del cual se inscribía. Todo el que conozca la iglesia de Santo Domingo de Guzmán de La Orotava sabe a qué me refiero. Es una iglesia grande, señorial, con techos de madera, con una nave central que, aunque no es muy larga, da la sensación de amplitud. Parece hecha expresamente para los grandes acontecimientos. En segundo lugar, fue solemne por el gran número de sacerdotes que estuvieron presentes, tanto paúles como de la diócesis. En total, más de cuarenta. En tercer lugar por la coral que cantó. Personalmente estoy acostumbrado a celebraciones en las que predomina el uso de la guitarra y los coros juveniles. Por eso, esta celebración tuvo un porte especial. El órgano y las voces estuvieron magistrales y acompañaron de manera excepcional el acontecimiento que se estaba celebrando. Pero sin quitar lo solemne, fue familiar, participando de manera especial aquellos más cercanos a Rayco, como sus familiares, amigos y compañeros.

El obispo resaltó en su homilía el carácter misionero de cualquier vicenciano, tanto Paúl como Hija de la Caridad, como miembro de JMV, como cualquier persona de nuestra gran familia. También le recordó a Rayco la responsabilidad que ahora adquiría, que era representar por todo el mundo a su Iglesia local, la Nivariense, como enviado de la misma en nombre de Jesucristo, siguiendo el carisma de Vicente de Paúl.
Tras la misa, se pasó a compartir un pequeño ágape fraterno en el que todo el mundo tuvo la oportunidad de felicitar a Rayco. La verdad es que uno apenas encontró tiempo para hablar con él dado lo solicitado que estaba. Además, ya habían pasado los nervios previos a su ordenación, con lo que se podía ver a una persona feliz de haber escogido el camino de sacerdote para seguir creciendo en su seguimiento de Cristo.

Conforme se iba acercando la hora de la comida el hambre apretaba más y más. Así que nos acercamos a El Liceo, de la Orotava para continuar celebrando con Rayco y su familia. Lamentablemente, no pude acompañarlo tanto como hubiera deseado, porque tenía que dar otra vez el salto de isla, a Las Palmas, y fue terminar apenas de comer y salir para coger el ferry. Pero según me han contado, siguieron con los festejos hasta las 8 ó 9 de la noche.

Domingo 25. Salgo lluvioso (por dejar la tierra canaria) de Canarias radiante. Llego radiante (feliz por mi amigo Rayco) a Bilbao lluvioso. En mi cuerpo mucho cansancio por todo lo que he vivido en estos pocos días y mucha alegría por ver cómo aún hay gente que renuncia a todo en la vida para ganar toda la vida. Muchísimas felicidades, Rayco. Que toda tu vida continúes siendo el misionero de pies a cabeza que ya eres.

Nacho Gamboa CM

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