Cine Club Paúles (Barakaldo): un referente en la transición (III)

cinematografo2-263x1083. Sesiones de cineforum

El espectáculo cinematográfico, en su dimensión comercial, contó desde la primera década del siglo pasado, cuando surgen los primeros cines estables, de una dilatada historia, que se prolonga hasta la actualidad. No obstante, a lo largo del tiempo, también surgieron otras formas de concebir el cinematógrafo, en las que se exploraba su faceta lúdica, educativa, publicitaria y cultural.

De las tres  primeras existen diversas muestras en el municipio desde el comienzo de la exhibición cinematográfica. En cambio, de la última, que es la que impulsan fundamentalmente los cineclubs, tardó mucho tiempo en cristalizar. A pesar de que las primeras experiencias cineclubísticas tanto en el Estado español como en el País Vasco datan de los años veinte.

Los orígenes del cineclubismo español hay que situarlo en Barcelona y Madrid. En la ciudad condal se crea en 1923 el Club Cinematográfico Studio que programó varias sesiones cinematográficas en las que reivindicaba el carácter cultural de las películas y se postulaba su estudio. En un registro similar hay que anotar las sesiones que en 1927 organizó Luis Buñuel en la Residencia de Estudiantes madrileña.

Poco tiempo después surgía, también en Madrid, impulsado por la revista cultural La Gaceta Literaria el Cine-Club Español, que comenzaba sus actividades el 23 de diciembre de 1928. Paralelamente a esta iniciativa surgía en Barcelona, promovido por la revista de vanguardia Mirador, el Barcelona Film Club. El éxito que cosecharon las primeras sesiones del Cine-Club Español hizo que desde diferentes ciudades españolas se promoviese la creación de otros cineclubs. Entre éstos se encontraba el Cine-Club de Bilbao.

La llegada de la II República fue un revulsivo para que la idea cineclubística germinara con fuerza, lo que propició la creación de un amplio numero de cineclubs. Estos fueron promovidos, mayoritariamente, por sindicatos y organizaciones obreras, que de esta manera desbordaron la tipología de los primeros cineclubs, cuyo público era burgués e intelectual.

La sublevación militar de 18 de julio de 1936 y la posterior derrota de la II Republica, cercenaron de raíz ese amplio movimiento cineclusbístico. La dictadura franquista prohibió todos los cineclubs excepto el Cine Club Sindicato Español Universitario, de ideología fascista.

La actividad de los cineclubs comienza a resurgir de forma tímida a partir de la segunda mitad de la década de los cuarenta. Exponente de esta nueva etapa  del movimiento cineclubista fue el surgimiento en 1945 del Cine-Club Círculo de Escritores Cinematográficos, en Madrid, y el Cine-Club Zaragoza.

Los años cincuenta fueron para los cineclubs una etapa de expansión y consolidación de su actividad, amparados por la iglesia católica y el oficial Sindicato Español Universitario. Paradigma de ello fueron el Cine-Club Monterols de Barcelona y el Cine-Club Universitario de Salamanca. El primero, que se fundó en 1951, se situaba en la orbita del Opus Dei. A su actividad cinematográfica sumó a partir de 1960 la edición de la revista Documentos Cinematográficos. El segundo, que comenzó a funcionar en 1953, surgió al amparo del sindicato de estudiantes, impulsando, en 1955, una publicación propia: Cinema Universitario.

También en 1953 se fundaba, auspiciado por la iglesia católica, en Bilbao, el Cine-Club Fas, que desempeñó un papel protagonista en el movimiento cineclublista, ya que tras la Primera Reunión Nacional de Cine-Clubs, celebrada en Bilbao, surgió la Federación Nacional de Cine-Clubs.

El rol importante que comenzaban a desempeñar los cineclubs, en la dinamización de la labor cultural en materia cinematográfica, llevó al régimen franquista a regular su actividad, creándose mediante la Orden del Ministerio de Información y Turismo de 11 de marzo de 1957 el Registro Oficial de Cine-Clubs. Se reconocía, de esta forma, la creciente expansión que estaban experimentado éstos.

Los ecos de este ascenso de los cineclubs y del trabajo que desempeñaban, en pos de ir forjando una cultura cinematográfica, también llegaron a Barakaldo a partir de los primeros años de la década de los sesenta. Aunque no fueron muy relevantes y no pasaron de una fase embrionaria, constituyen un testimonio de la inquietud existente entre algunos jóvenes del municipio por impulsar iniciativas que se situaban claramente próximas a la labor cultural que desarrollaban los cineclubs. Estas quedaron reducidas, no obstante, a varias sesiones de cineforum.

La más relevante, y la única que hemos podido documentar con algún detalle, corresponde a la que promovieron la Asociación de Antiguos Alumnos de los Salesianos.  En la primera sesión de cineforum, que tuvo lugar el 25 de enero de 1962, se proyectó la película estadounidense El diario de Ana Frank (The Diary of Anne Frank, George Stevens,1959).

La presentación de la película y la dirección del  coloquio posterior corrió a cargo de Miguel Ruiz, presidente del Cine-Club Sestao. Preguntado, en la revista Atalaya, por sus impresiones sobre la sesión y si consideraba que la iniciativa podía cuajar en un cineclub, ofrecía la siguiente respuesta: “El ambiente que he visto es bueno para el cineclub, yo no sé si la gente ha ido por la  novedad o porque le interesa. Para saberlo ciertamente, yo seguiría dando más sesiones”.

Y eso fue lo que hizo la Asociación de Antiguos Alumnos de los Salesianos, que en los siguientes meses, con una periodicidad quincenal, siguió programando nuevas películas. Entre ellas se encontraban la película franco-italiana La gran guerra (La grande guerra, Mario Monicelli, 1959) y la inglesa El prisionero (The Prisoner, Peter Glenville 1955).

A pesar de que la asistencia inicial se redujo y de no contar con el apoyo necesario por parte de la dirección del colegio, que ponía limitaciones a su trabajo, los promotores de las sesiones siguieron intentando que éstas fueran el embrión de un cineclub. Un objetivo que se habían marcado conseguir en octubre de ese año, momento en el que esperaban contar con unos trescientos socios, que tendrían que abonar una cuota mensual de diez pesetas.

Esta tentativa, fallida,  por constituir un cineclub no tuvo continuidad, por lo que hubo que esperar una década, hasta los años setenta, para que se retomasen de nuevo las sesiones de cineforum, que se caracterizaron por la heterogeneidad de sus impulsores y por el planteamiento también diferente que asumieron las mismas. Así algunas de ellas se circunscribieron al ámbito escolar, como las que tuvieron lugar en los colegios San Agustín (1972)  y San Vicente de Paúl (1973). Otras fueron organizadas por la Organización Juvenil Española en 1974 y 1975. Sobre todas ellas no hemos logrado recopilar ningún dato más.

Algo más de información nos ha quedado sobre las sesiones cinematográficas que organizaron el Club Elejalde (1973), el Círculo Cultural y Recreativo y la Cooperativa Bide Onera, en 1974. La principal diferencia entre estas sesiones fue el lugar donde se celebraron, mientras que las del Club Elejalde tuvieron lugar en el Teatro Baracaldo,  las del Círculo y la Cooperativa se celebraron en sus respectivas sedes. Si señalamos esta circunstancia se debe a que en las primeras se proyectaron películas en 35 mm y las sesiones fueron de pago,  mientras que en las segundas se recurrió a copias en 16 mm y la entrada fue gratuita.

En todas ellas se contó con la colaboración del Ayuntamiento. En las primeras posibilitó el uso del Teatro Baracaldo, mientras que en las otras dos asumió la proyección de las películas. Este concurso técnico directo del Consistorio fue posible ya que éste disponía, desde 1967, de una cámara de 16 mm. Un servicio que prestaba, siempre, a requerimiento de las diferentes asociaciones del municipio.

Las sesiones de cineforum del Club Elejalde, patrocinadas por el Ayuntamiento tuvieron lugar los viernes de febrero y marzo de 1973. A tenor de lo que recoge la prensa, en concreto el vespertino Hierro, constituyeron un éxito ya que congregaron a numerosos jóvenes. Entre las películas que se proyectaron se encontraban dos westerns estadounidenses: El oro de Mackenna (Mackenna’s Gold, John Lee Thompson, 1968) y Macho Callahan (Macho Callahan, Bernard L. Kolwalski, 1970).

Al año siguiente, en abril de 1974, tuvieron lugar las cuatro sesiones de cineforum organizadas por el Círculo Cultural y Recreativo. La primera, que se proyectó el día 4, fue La ley del silencio (On the Waterfront, Elia Kazan, 1954). A esta le siguieron el martes 9:  El verdugo (Luis G. Berlanga, 1963), el viernes 19: El robo del siglo (Operation Amsterdam, Michael McCarthy, 1958) y el viernes 26: Romeo y Julieta (Romeo e  Giulietta, Franco Zeffirelli, 1968).

La Cooperativa Bide Onera, por su parte, comenzó sus sesiones de cineforum el 6 de abril, aunque la duración de las mismas fue más amplia, ya que se prolongaron hasta junio, en una primera etapa. Tras el lapso estival se retomó la proyección de películas en octubre extendiéndose hasta diciembre. Durante este tiempo se pudieron ver, entre otras películas, la inglesa Accidente (Accident, Joseph Losey, 1966) y la estadounidense Duelo en la alta sierra (Ride the High Country, John Huston, 1962).

Txomin Ansola

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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