El futuro próximo de la Congregación de la Misión

Los días 23 y 24 del pasa­do mes de octubre, el P. Javier Álvarez, Vicario General, pronunció una muy interesante conferencia sobre el presente y el futuro de la Congregación de la Misión.

Si siempre resulta difícil hablar del presente de alguien, ya sea persona o institución, las dificul­tades se multiplican cuando se trata de prever el futuro. Las circunstancias y los imprevistos escapan a los análisis más agudos. Se dice, con razón, que el futuro está sólo en las manos de Dios. En el mejor de los casos, al ser humano le toca ver entre niebla cuando mira hacia delante. Y, sin embargo, mirar hacia el futuro resulta más que necesario cuando se reflexiona sobre una institu­ción. Aún con riesgo de equivocarse, se debe hablar del futuro de la Congregación para hacer previ­siones, para prepararse, para programar. No se puede improvisar. Pensando, pues, en el futuro de la Congregación de la Misión, creo que se van a producir importantes cambios a corto y a medio pla­zo, con las consiguientes consecuencias. Los sintetizo en los siguientes:

1. La “geografía de la Congregación” está cambiando. Este cambio puede entrañar otros

En orden a desarrollar este punto, necesito presentar algunos datos estadísticos correspon­dientes a la Congregación hoy. Son muy pocos y aproximados, pero suficientes para ir sacando algu­na conclusión. (Datos tomados de la estadística de 2011 publicada por el Secretario general, el P. Guiseppe Turati, C. M., Cf “Vincentiana”, enero-marzo 2012).

  • Número total de Misioneros: actualmente está en torno a los 3274, de los cuales 34 son Obispos, 59 diáconos, 146 Hermanos, 41 incorporados, y el resto sacerdotes, unos 2990. Con res­pecto a años pasados (10 o 20) se puede decir que la C. M. ha disminuido aunque no excesivamente. No como, por ejemplo, las Hijas de la Caridad.
  • Por Continentes, ¿cómo se reparten los misioneros? En Europa, 1283; América Latina, 802; Asia, 488; África, 326; América del Norte, 320. Con respecto a años pasados, hay que decir que aún el número de europeos es el mayor (un 35 % del total de la Congregación), si bien es el Continente con la edad media más alta, junto con EE.UU. Van creciendo Asia y África. América Latina se mantie­ne o crece muy ligeramente.
  • Por el número de vocaciones, se ven las Provincias que están creciendo y las que están estancadas o disminuyen. Tengamos en cuenta el número de “admitidos” (desde el comienzo del Seminario Interno hasta la emisión de los votos). En la actualidad son 417 (y 684 los Aspirantes y Postulantes). De los “admitidos”, solamente 155 son africanos, 140 asiáticos, 69 latinoamericanos, 32 de Europa del Este, 16 de Europa occidental y unos 9 de Estados Unidos.
  • La Congregación está creciendo en aquellas partes del mundo donde las necesidades son más graves. Y está disminuyendo en las sociedades de la vieja cristiandad. A la luz de esta tercera conclusión, podemos plantearnos interrogantes como los siguientes: ¿cómo afectará este fenómeno a la Congregación? ¿significará esto un cambio de mentalidad? ¿cómo se reflejará esta realidad nue­va en el gobierno general de la Compañía? ¿qué aspectos de la espiritualidad vicenciana se verán acentuados? ¿qué otros se verán debilitados? Y tratando de ir aún más lejos, ¿qué tipo de eclesio­logía se va a imponer? ¿qué tipo de misionero?… Son éstas preguntas para las que no tenemos res­puestas de momento, pero irán llegando poco a poco.

2. Algunas consideraciones a partir de los datos expuestos

  • La C. M. está disminuyendo, pero no alarmantemente, sino ligeramente. En 50 años se ha producido una disminución de mil quinientos misioneros, pero hay que contar con el fenómeno del postconcilio. En estos últimos 20 años, la disminución ha sido de unos 400 miembros. Si contrasta­mos el número de misioneros con el número de vocaciones, veremos que las pirámides se invierten completamente, es decir, el mayor número de vocaciones corresponde exactamente al número me­nor de misioneros y, además, con una edad media muy joven. Por el contrario, la crisis vocacional coincide con el mayor número de misioneros y con edad media más alta. Tomadas las cifras en su conjunto (417 “admitidos” y 684 aspirantes-postulantes) tenemos que concluir que la proporción entre miembros-vocaciones es muy aceptable.
  • Se está desplazando el centro de la Congregación: de Europa y América del Norte hacia Asia y África. América Latina no parece que vaya a crecer demasiado, pero se puede mantener. Por las vocaciones, me parece que la Congregación será cada vez menos europea y más africana y asiática. Todo ello puede suponer consecuencias importantes relacionadas con la inculturación del carisma. Hasta ahora, la reflexión sobre el carisma y nuestro estilo de vida se ha hecho fundamentalmente en Europa y desde Europa para toda la Congregación. También, desde EE.UU y Latinoamérica. En ade­lante pueden surgir nuevas reflexiones y nuevos estilos de encarnar el carisma vicenciano, como con­secuencia de reflexiones hechas por otros misioneros pertenecientes a otros continentes, con men­talidades y formaciones distintas.
  • El mayor número de vocaciones coin­cide exactamente con las Provincias más jóve­nes, es decir, con misioneros de menos expe­riencia. Esto puede plantear algunos proble­mas por lo que se refiere a la formación ini­cial. Por ejemplo, ¿las Provincias con más can­didatos cuentan con formadores suficiente­mente preparados para garantizar una buena formación en el espíritu y espiritualidad vi­cenciana? ¿se puede pensar en alguna ayuda por parte de las Provincias con más experien­cia en este campo? En el 1996, el P. José Ignacio Fernández de Mendoza expresaba esta misma inquietud. Lo hacía de esta forma: “La escasez de formadores se deja notar en Provincias en las que el número de aspirantes es creciente. Se trata de una carencia con consecuencias negativas de largo alcance y de no fácil solución. Sería deseable que las Provincias arbitraran medios para ayudarse a base de un intercambio de formadores” (José Igna­cio Fernández de Mendoza, La situación actual de la formación de los nuestros a través del mundo, en “Vincentinana” 41, 1997, 95).

3. La reconfiguración aportará otros cambios

casasPara percibir cuáles pueden ser dichos cambios, nada mejor que presentar cómo está la recon­figuración en estos momentos. Pero antes hay que decir que esta Línea de Acción de la Asamblea General-2010 ha sido tomada en serio, primero por el Consejo General, y después por bastantes Provincias. Es necesario añadir que, en términos generales, se está planteando bien, es decir, la re-configuración no es solamente un recurso técnico o de mera supervivencia, sino una ocasión o una forma de revitalizar nuestra identidad carismática en la Iglesia, revisando ministerios para que sean expresión de nuestro carisma y comunidades capaces de irradiar vida carismática. Cierto, no todo en este tema es positivo. Hay resistencias por parte de alguna Provincia y también por parte de algunos misioneros, pero entendemos que esto entra dentro de lo normal.

— ¿Cómo está en estos momentos la reconfiguración en la Congregación de la Misión?:

  • América del Norte: ya se ha realizado una primera reconfiguración. En Enero de 2010 se pasó de 5 a 3 Provincias.
  • Francia, las dos Provincias de París y de Toulouse. Se inició hace ya varios años, pero aún no se ha llegado a ella. Aparentemente, en las Asambleas Provinciales de 2012 estaba ya todo a punto, pero, a última hora, se quedaron sin dar el paso definitivo. ¿Miedo por parte de la Provincia de Tou­louse? ¿Excesivas prisas por parte de la Provincia de París? ¿Falta de diálogo sereno por ambas par­tes? Nuevamente se han retomado las cosas. Aunque no hay fijada una fecha para la unión de las dos Provincias, ésta no se ve lejana.
  • Tres Provincias españolas (Barcelona, Madrid y Salamanca). El proceso está en marcha con 22 comisiones, calendario y fecha para el comienzo de la nueva Provincia (hacia el año 2017).
  • Las tres Provincias italianas. El proceso es muy similar al que siguen las Provincias españo­las: comisiones, calendario y fecha aproximada para el inicio de la nueva Provincia (no antes de las Asambleas Provinciales de 2015 y no después de la Asamblea General de 2016).
  • Centro-Europa (Provincias de Austria y Alema­nia). Hace unos meses comenzaron un acercamiento mu­tuo. Quieren llegar a establecer una sola Provincia con dos Regiones. Se está pensando en los comienzos del 2015.
  • Provincia de Holanda. Debido a su alta edad media, ya no es conveniente ni posible ninguna reconfiguración.
  • Clapvi-Norte y el Caribe. Después de una larga reflexión, las Provincias de Puerto Rico, Venezuela y Cuba van a comenzar un proceso de acercamiento hasta fusio­nar en una las tres estructuras provinciales. El resto de las Provincias (Méjico, América Central y Vice-provincia de Costa Rica) se han comprometido a intensificar la colabo­ración entre ellas. Por el momento, descartan otra forma de reconfiguración.
  • Provincias brasileñas. Estas Provincias también han iniciado un proceso de reconfiguración. La conciben como llegar a adoptar algún proyecto en común con algunas estructuras comunes. Por ahora, no han llegado a nada más.
  • El cono Sur latinoamericano (Provincias de Ecuador, Perú, Chile y Argentina). En marzo de 2013 comenzaron a reflexionar sobre la reconfiguración. Por el momento se descartó la idea. Sin embargo, se acordó intensificar la colaboración entre estas Provincias, además de continuar la cola­boración en la formación inicial. Más concretamente, se ha llegado a establecer un equipo interpro­vincial itinerante de misiones populares. Está compuesto por cuatro misioneros, uno de cada Provin­cia, con el fin de misionar en los cuatro países.
  • Misión de Honduras, correspondiente a las Provincias de Barcelona, Eslovaquia y Zaragoza. En ella colabora, además, algún misionero de la Provincia de Colombia y de América Central. En di­ciembre de este mismo año se tendrá una primera revisión a fin de simplificar la complejidad estruc­tural de la misión.
  • Situación particular de algunas Provincias: Portugal, Irlanda, Zaragoza, Australia y Vice­provincia de Costa Rica. Son Provincias con escasas vocaciones y que, por ahora, no han demostrado interés por llegar a la unión con otras Provincias.

La reconfiguración es un proceso relativamente nuevo e imparable que está afectando a la vida consagrada de Europa y América principalmente. Por lo que se refiere a la Congregación, la re-configuración dará un nuevo rostro a algunas Provincias, a la vez que pondrá de manifiesto la agili­dad de la Congregación para adaptarse a los nuevos tiempos.

4. Las estructuras y el estilo de vida en la Congregación están evolucionando

Veámoslo desde la perspectiva que nos da los últimos cambios. En múltiples ocasiones, el P. Flores ha repetido que, hasta el Concilio Vaticano II, la Congregación vivía una espiritualidad más centrada en lo común de la vida consagrada que en lo específico de nuestra espiritualidad. La forma­ción que se recibía era tradicional, rígida y un tanto “religiosizante”. El estilo de gobierno, centralista y con no mucho espacio para el diálo­go. Nuestros ministerios principales eran las misiones populares y la forma­ción del clero. Digamos que aquellos tiempos requerían que la Congrega­ción tuviera aquellas estructuras y aquel estilo de vida.

Con el fenómeno del Vaticano II vino un cambio generalizado en la Iglesia: cambió la forma de hacer y de enseñar la teología, cambiaron infini­dad de estructuras eclesiales, cambió el estilo de vida. La Congregación también se vio afectada por esta nue­va realidad. Como consecuencia de la renovación de las Constituciones, de los nuevos planes de formación y del desarrollo de los estudios vicencianos, la espiritualidad se fue centrando en lo específico. Las comu­nidades ganaron en flexibilidad y la forma de gobierno fue abriéndose a la participación, al diálogo, a la corresponsabilidad y a la subsidiariedad. El ejercicio de los ministerios se abrió a la colaboración con los laicos.

En el momento presente, la situación se está moviendo de nuevo, como consecuencia de una nueva cultura que nos envuelve. Tenemos, por ejemplo, la omnipresencia de los medios de comuni­cación, tan potentes, que está revolucionando la forma de comunicarse, así como las diferencias tan notables entre las personas que componen una misma comunidad. Sin duda, todo ello incide de lle­no en nuestra realidad comunitaria.

Por otra parte, hay realidades culturales actuales, como por ejemplo, el valor de la libertad, la apertura al mundo por la potencia de los medios de comunicación, el gran pluralismo a todos los niveles, la apertura a otras tradiciones religiosas, y la multiculturalidad. Hoy no se pueden ignorar todos estos valores. Más aún, reclaman y exigen por nuestra parte una mentalidad dialogante, abierta, despierta, capaz de abrazar otras realidades y brindarles la propia riqueza.

Desde esta sencilla descripción de algunos de nuestros valores, enseguida surgen preguntas como éstas: ¿cómo ha de ser el ejercicio de nuestros ministerios en medio de esta cultura? Resulta sintomático que la última Asamblea General dedicara buena parte de su tiempo a reflexionar sobre la “creatividad en los ministerios”. ¿Y la vida comunitaria? ¿Cómo ha de ser el ejercicio del gobier­no? Son preguntas éstas lógicas, que se desprenden del intento de vivir nuestra vocación en la cultu­ra de hoy. Esto se llama inculturación. Lo contrario sería cristalizarse en formas recibidas del pasado, dejando de ser significativos en el nuevo mundo que ha nacido. Hay que recordar con toda claridad que únicamente somos deudores de Dios que nos llama y de los pobres a los que nos envía. Todo lo demás (forma concreta de comunidad, manera determinada de evangelizar y de trabajar en favor de los pobres, forma de gobierno) es muy relativo. Puede y debe cambiar, de acuerdo con la cultura y las circunstancias.

JAVIER ÁLVAREZ MUNGUÍA, C. M.

Tomado del Boletin Informativo Julio-Diciembre 2013 de la Provincia de los Misioneros Paúles de Madrid

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc…
Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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