¡Mañana me lo cuentan!
He leído con detenimiento la última (supongo) de las publicaciones del irrepetible Celestino Fernández (“Vicente de Paúl. Un corazón sin medida”). Con mucho detenimiento el capítulo 7: “Los medios de comunicación social, un areópago...


San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de “misioneros paúles”), a pesar de las comprensibles limitaciones propias del tiempo en el que le tocó vivir (siglo XVII), tuvo un gran aprecio por la comunicación: llegó a escribir más de treinta mil cartas (alguna llegó a su destinatario varios meses después de su muerte). 


Comentarios recientes