Normas Provinciales 1994

msoCA37Congregación de la Misión

Provincia de Zaragoza

IX Asamblea Provincial

Normas Provinciales

Líneas Operativas

1994

A LOS MISIONEROS DE LA PROVINCIA

27 septiembre 1994

Queridos padres y hermanos:

A partir de la Asamblea General de 1968-69, la Asamblea Provincial, además de conservar sus competencias tradicionales, ha adquirido otras nuevas. Los motivos han sido la descentralización, la exigencia de corresponsabilidad y participación, el plura­lismo y la cercanía a los problemas. La Asamblea Provincial, dentro de su competencia, es una buena ayuda que los Visitadores tienen para el gobierno de la Provincia.

En esta edición, que tienes en tus manos, publicamos los documentos de la Asamblea Provincial de 1994. Son tres docu­mentos de distinto valor:

1) El primero y más importante lo constituye la Normas Provin­ciales revisadas en la última Asamblea Provincial y confirma­das por el P. General tal cual. Dentro ya de las Normas Provinciales, no todas son de la misma envergadura. No es lo mismo la norma que da un detalle accidental sobre la emisión de los propósitos que la que concreta la práctica del voto de pobreza (E 17; NP, 19)”. Hay normas más directamente jurídi­cas y otras encaminadas a establecer unas prioridades minis­teriales, a establecer un estilo de vida y un espíritu en la Provincia.

2) Las Líneas Operativas establecen acciones básicas para el Proyecto Provincial.

3) La Carta a la Provincia de la Asamblea de 1994 es un nuevo tipo de documento más personalizado que recoge las conviccio­nes de la Asamblea Provincial y nos orienta a unos compromisos para los tres próximos años. La Asamblea reconoció que las Constituciones y Estatutos son ya unos textos magníficos. Falta coherencia, testigos. Todas las épocas de transición, como la nuestra, son épocas de renovación y refundación.

Dice San Vicente: “Buscad, buscad (el Reino de Dios), esto dice preocupación, esto dice acción,… Buscad en vosotros, se necesita vida interior, hay que procurarla; si falta, falta todo”. (XI, 429).

Con mi saludo fraternal, en este día de San Vicente, soy en todos affmo. y s.s.

Carlos Esparza H., C.M.

Visitador

NORMAS PROVINCIALES

ACTIVIDAD APOSTÓLICA

PRINCIPIOS GENERALES

1.- Manifestarnos nuestra condición de misioneros y estaremos dispuestos a partir a otros lugares.

a) La sugerencia del cambio puede venir del Obispo, de la Provincia o de la Comunidad local.

b) La decisión del cambio compete siempre a la Provincia conforme a las Constituciones y Estatutos, teniendo en cuenta a la Comunidad local.

c) El Visitador, para los destinos, tenga en cuenta prioritariamente, las Líneas Operativas.

2.- Nuestros lugares de trabajo no podrán ser otros que los que se deriven del espíritu vicenciano: zonas rurales deprimidas económicamente y escasas de clero, núcleos de inmigrantes y emigrantes, y donde existan nuevos pobres en la sociedad actual.

3.- Revisaremos nuestras obras de manera que todas ellas respondan cada vez más plenamente a la vocación propia de la Congregación (Con. 12, y Est. 1).

MISIONES POPULARES

4.- La Provincia de Zaragoza considera la renovación de la Misión extraordinaria como la prioridad más urgente del momento actual. En particular, se propone promover con empeño las Misiones Populares según Const. 14.

5.- El Proyecto Provincial asumirá con claridad la forma de llevar a cabo de manera efectiva este ministerio, a tenor de las directrices expuestas en las Líneas Operativas de la Provincia.

MISIONES «AD GENTES»

6.- Nuestra participación en el trabajo misional «Ad Gentes», del que todos hemos de sentirnos solidarios, se orientará preferentemente a la misión de Honduras.

7. La Provincia procurará contribuir con su personal, preferentemente en forma temporal, a la evangelización de los pobres y al establecimiento del Reino de Dios en el territorio de dicha misión. Sea generoso el Visitador en permitir ir a éste y a otros posibles países de misión a quien lo pida y reúna los requisitos necesarios.

8. Procuraremos mantener una alta estima del ideal misionero y fomentaremos las inquietudes misioneras en cuantos se relacionan con nosotros, colaborando en OO.MM.PP. y AMVE.

9. A cada uno de los miembros de la Provincia se le invita a que tanto de sus bienes personales, como de lo que percibe de la Provincia como asignación personal, sea generoso con las misiones.

ACCION SOCIAL

10. Nos sensibilizaremos ante el fenómeno de la injusticia y de la violación de los derechos humanos. A la luz del Vaticano II, de los Sínodos Episcopales, de los Documentos de los últimos Papas y de la misma doctrina vicenciana, proclamaremos que la promoción integral del hombre y su liberación de toda injusta situación es parte de la evangelización

11. Donde ejerzamos nuestro ministerio trataremos de conocer la situación concreta de los pobres, las causas concretas de la pobreza, las posibles violaciones de la justicia y derechos humanos, y en colaboración con otras personas, grupos y organismos, nos esforzaremos en resolver los casos particulares y, sobre todo, en instaurar la justicia social, el respeto sagrado a la dignidad de !a persona y la paz, llegando hasta la denuncia profética.

12. En esta línea de acción social, y por común espíritu vicenciano, colaboraremos de un modo especial con las Hijas de la Caridad y con las demás Asociaciones fundadas por San Vicente o provenientes de su espíritu.

13.- La Comunidad Provincial y las locales, al elaborar sus respectivos Proyectos Comunitarios tendrán en cuenta la acción social que, en su aspecto económico, reflejarán en unas cantidades que dedicarán, incluso por medio de un proyecto propio, a la promoción social y a obras de caridad, de acuerdo con sus ingresos y las necesidades de la zona.

14.- Cada Comunidad de la Provincia dedicará cada mes el equivalente de los ingresos de un día de todos los misioneros para remediar las actuales formas de pobreza, como expresión de solidaridad. Esta aportación deberá proceder no de la contribución a la Procura Provincial, sino de una mayor austeridad en el modo de vida de la Comunidad. La manera de llevar esto a la práctica se concretará en el Proyecto Comunitario anual.

PARROQUIAS-MISION

15.- Para la evangelización en nuestras parroquias tendremos en cuenta los criterios y objetivos siguientes:

a) Trabajaremos por llegar a una Iglesia misionera que busque y esté abierta a los alejados y no creyentes. Tendremos especial empeño en potenciar siempre la dimensión evangelizadora de toda nuestra acción pastoral.

b) En las parroquias donde trabajamos intentaremos una catequesis sistemática orientada a formar comunidades.

c) Procuraremos que las comunidades parroquiales donde evangelizamos sean sensibles a las necesidades de los más pobres y marginados y estén animadas constantemente a vivir el amor y a compartir con los necesitados. Hemos de animar las instituciones caritativas de la Iglesia.

d) Promoveremos a los seglares de nuestras parroquias en responsabilidades específicas y, en diálogo constructivo con los mismos, favoreceremos sus iniciativas y respetaremos su autonomía.

16. De acuerdo con el sentir evangélico y obedeciendo a la auténtica llamada de la Iglesia universal, los miembros de la Provincia de Zaragoza en U.S.A. se dedicarán al servicio pastoral y social de la Comunidad Hispana. Nuestro trabajo deberá organizarse teniendo en cuenta su constante movilidad y su mejor servicio.

EDUCACIÓN

17. Según los criterios del Est. 11, nuestro apostolado en el campo de la educación tendrá una real y eficaz dimensión evangelizadora de los pobres.

INSERCION DIOCESANA

18. Nos esforzaremos en lograr, personal e institucionalmente, una mayor proyección hacia las realidades diocesanas.

VIDA DE LA CONGREGACIÓN

NORMAS SOBRE LA PRÁCTICA DE LA POBREZA

19. La Provincia se guiará en el tratamiento de sus asuntos económicos a nivel provincial, local y personal, por los criterios contenidos en las Constituciones (nn. 31-35 y 148-155), en los Estatutos (nn. 100-107) y en el Estatuto Fundamental de la pobreza.

20. El estudio de los citados números y del Estatuto de la pobreza deberán incluirse en el Programa de Formación Permanente y serán objeto de estudio por parte de las Comunidades.

21. Según las Constituciones, el Estatuto Fundamental de la pobreza y el espíritu de las Reglas Comunes, se establecen las siguientes normas para la práctica de la pobreza.

a) sujetos a la ley universal del trabajo, nuestra dedicación al mismo no ha de ser menor en horas a la de los hombres de modesta condición.

Las vacaciones de todos los miembros de la Provincia, cualquiera que sea su destino, comprenden un mes.

b) Todo fruto del trabajo personal pertenece a la Comunidad. Se considera fruto de este trabajo lo percibido incluso con ocasión del ministerio  o por razón de oficio.

c) Nuestro estilo de vida en todos sus aspectos, tanto comunitaria como personalmente, «sea como conviene a quien es pobre» (RC. III, 7).

d) Todos observaremos gran moderación en viajes, vacaciones y gastos personales.

e) En la elaboración de los Proyectos Comunitarios y en las revisiones de vida comunitaria deberá tratarse el uso del teléfono y de los coches, a la luz del número 21.3 de estas Normas.

f) La asignación mensual lleva implícito el permiso para emplearla en los gastos que ella debe cubrir.

g) La compra de vehículos se limitará a las necesidades de la casa, siendo necesaria la autorización por escrito del Visitador. No se autorice ni la posesión ni el uso de coches particulares.

h) Periódicamente evaluaremos la práctica de la pobreza al revisar el Proyecto Comunitario, según Est 16.

ORACIÓN

22. Del tiempo señalado para la oración personal en las Cons. 47,1, tendremos, al menos, media hora de oración en común en el tiempo más apropiado para la Comunidad.

23. Dedicaremos anualmente cinco días a una profundización de la vida espiritual, personal y comunitaria, mediante los Ejercicios Espirituales.

El Visitador y su Consejo organizarán tandas de Ejercicios para la Provincia, sin perjuicio de la programación y aceptación de otras formas de hacerlos.

MIEMBROS DE LA CONGREGACIÓN

PROCESO DE ADMISION E INCORPORACION

24. En el Seminario Interno se recibe a quienes, habiendo alcanzado una madurez humana y cristiana,  a juicio de los moderadores, oído el parecer de los estudiantes y teniendo en cuenta el Plan General de Formación, quieren ser admitidos en la Congregación, tras haber hecho la petición por escrito.

25. La duración ininterrumpida del Seminario Interno será al menos de diez meses.

26. Los Propósitos se hacen una vez para siempre y cada uno los reaviva en su corazón frecuentemente.

27. La emisión de los Votos se hará no antes de dos años ni después de seis desde la admisión en el Seminario Interno.

ALGUNOS DERECHOS Y OBLIGACIONES

28. El miembro simplemente admitido:

a) Tiene como normas rectoras de su vida las Constituciones y Estatutos de la C.M. y las Normas Provinciales, según su propio Directorio.

b) Participa de todos los bienes espirituales de la C.M.

c) Participa de los bienes materiales de la Comunidad a la que se encuentra adscrito, según se programación del grupo dentro del Proyecto Comunitario y de acuerdo con su Directorio.

d) Participa activamente en la planificación y funcionamiento de la Comunidad local, salvo los derechos específicos de los formadores.

29. a) además de lo establecido en las Constituciones, cada misionero de de la Provincia ofrecerá una misa por cada difunto de la misma, preferentemente en la concelebración comunitaria.

b) Nos sentiremos muy cercanos a los misioneros en la pérdida de sus padres, haciendo lo posible por acompañar a la familia en los funerales.

30. Cada miembro de la Provincia podrá ofrecer, o hacer que se ofrezcan, cuatro misas al mes sin estipendio por su propia intención.

FORMACIÓN

PASTORAL VOCACIONAL

31. La Provincia de Zaragoza dispone de un Plan de Pastoral Vocacional, cuyo funcionamiento revisará anualmente el Visitador y su Consejo.

32. Los directores del Seminario Menor Vicenciano y de la Etapa de Acogida son nombrados por el Visitador con el consentimiento de su Consejo.

FORMACION DE LOS NUESTROS

33. La Provincia de Zaragoza cuenta con un Plan de Formación Inicial, que revisará periódicamente el Visitador y su Consejo con las propuestas de la Comisión de Formación.

34. El Plan de Formación Inicial de la Provincia de Zaragoza comprende dos etapas:

a) Seminario Interno

b) Seminario Mayor Vicenciano

Previamente, los candidatos a la Congregación deben vivir una experiencia de acogida entre nosotros, que permita un juicio suficiente de los moderadores y una opción madura de los propios candidatos.

35. Los Directores del Seminario Interno y del Seminario Mayor Vicenciano son nombrados por el Visitador con el consentimiento de su Consejo.

FORMACIÓN PERMANENTE

36. 1. Según Const. 77.1 y Est. 42, el Visitador nombrará la Comisión que anime la formación continua de los nuestros, de acuerdo con los programas locales, con los suyos propios y con los que puedan preparar las mismas Comunidades.

2. Urja esta Comisión la lectura comunitaria de las Constituciones, Estatutos y Normas Provinciales, de forma periódica, y programe su estudio en las distintas comunidades y Zonas hasta la próxima Asamblea.

3. Cada individuo, cada Comunidad y aun el Visitador con su Consejo procuren responder y favorecer estos programas organizando la vida ministerial de modo que se pueda atender a ellos responsablemente.

ORGANIZACIÓN DE LA PROVINCIA

RÉGIMEN PROVINCIAL

37. El Visitador es elegido por la Provincia para cuatro años. Puede ser reelegido sólo para dos más.

38. 1. El Visitador, o quien haga sus veces, oído su Consejo, iniciará el proceso electoral el 15 de septiembre anterior al término del período para el que fue elegido. El Visitador, o quien haga sus veces, nombrará una Comisión de tres miembros para que ponga en marcha dicho proceso electoral.

2. Serán funciones de la Comisión: enviar de listas de miembros con voz activa y pasiva, señalar el calendario de votaciones, hacer el recuento de los votos y comunicar al Superior General y a la Provincia los resultados.

Con el fin de no dilatar el proceso, la Comisión utilizará los modernos medios de comunicación.

La Comisión electoral enviará a las casas, junto con las listas y el calendario, tres bloques de papeletas de distinto color, señalando en cada una el número de votación a que corresponde. Cada bloque contendrá tantas papeletas oficiales  cuantos sean los miembros con voz activa en cada comunidad. Estas papeletas deberán diseñarse de manera que garanticen el secreto y eviten falsificaciones. Dentro del tiempo hábil y convocados por el Superior al menos con una semana de antelación, los  miembros de las casas, se reunirán para efectuar la votación en acto comunitario. Si algún miembro de la comunidad está ausente, podrá hacer llegar su voto en un sobre cerrado dentro de otro. El escrito exterior deberá explicar que el sobre cerrado contiene la votación a incluir con las demás papeletas de la Comunidad.

El Superior y Secretario comprobarán que el proceso de votación ha sido correcto.

Una vez introducidos todos los votos en un sobre, será cerrado y sellado en presencia de todos. El Secretario lo enviará a la Comisión Electoral y levantará acta de la sesión. La Comisión Electoral abrirá los sobres de las casas y contará los votos, comprobando que no sobrepasan el número de miembros con voz activa de cada casa. Los sobres de las casas sólo se podrán abrir en presencia de la Comisión en pleno. Una vez que han sido mezclados los votos se iniciará el escrutinio.

3. En cada una de las votaciones, cada elector podrá presentar un solo candidato.

Será elegido, en primera votación, el candidato que obtuviere la mayoría absoluta de los votos válidos.

Si ninguno de los candidatos obtuviere mayoría absoluta, se procederá a una segunda votación, en la que tendrán voz pasiva los cinco que hubieren obtenido mayor número de votos. Si hay varios empatados en el quinto lugar, todos ellos gozarán de voz pasiva en la segunda votación.

Será elegido, en la segunda votación, el candidato que obtuviere mayoría absoluta de los votos válidos.

Si ninguno de los candidatos obtuviere mayoría absoluta, se procederá a una tercera y definitiva votación. Serán candidatos en la tercera votación únicamente los dos que hayan obtenido el mayor número de votos en la segunda. Los casos de empate se resolverían a favor del mayor de vocación y edad.

Resultará elegido el que obtuviere la mayoría absoluta de los votos válidos. En caso de empate, se tendrá por elegido el mayor de vocación y edad.

4. Una vez elegido el Visitador, el Presidente de la Comisión electoral no lo comunicará a la Provincia hasta que el Superior General lo confirme en su oficio y el interesado haya aceptado. Si el Superior General no confirma al elegido o el interesado no acepta la elección aprobándolo el Superior General, se comenzará de nuevo el proceso electoral después de haber publicado el resultado total de la elección.

5. El Visitador elegido, una vez confirmado por el Superior General, tomará posesión del cargo dentro de los quince días siguientes a la fecha de su confirmación.

39 En caso de muerte del Visitador o de cese en su cargo gobierna la Provincia temporalmente el Asistente Provincial, o en su defecto, el Consejero más antiguo, debiendo convocar elecciones para Visitador en el plazo de quince días.

40. El Visitador tendrá un Asistente nombrado por el mismo Visitador de entre los Consejeros.

41. Los Consejeros serán cuatro, nombrados por el Visitador, previa consulta a la Provincia, para el mismo tiempo para el que haya sido elegido el Visitador.

El Consejo Provincial se reunirá, aproximadamente, una vez al mes.

42. El Visitador, con el consentimiento de su Consejo, nombrará Ecónomo Provincial. Puede ser uno de los Consejeros. En caso de que no lo fuera, podrá ser llamado a los Consejos cuando se trate de asuntos económicos.

43. El Visitador y su Consejo elaboren, mediante una Comisión, si fuera necesario, un Proyecto Provincial.

NUESTRAS CASAS EN USA

44. Los misioneros de la Provincia de Zaragoza destinados en las casas de U.S.A. forman una Corporación. “PP. Paúles Community (Vicentians) Inc.».

45. Es atribución de los miembros de la Corporación: nombrar por votación los cinco directivos exigidos para  la Junta de Gobierno.

46. Es obligación de la Junta de Gobierno de la Corporación:

1. Ejecutar los acuerdos que se tomen en la Asamblea de la Corporación y de las Juntas.

2. Celebrar la reunión anual prescrita por la ley civil en el lugar, tiempo y con la agenda aprobados por el Visitador.

3. Tener en el domicilio de la Corporación un archivo en el que se guarden los documentos, Reglamentos, sello y actas de las reuniones.

4. Preocuparse de que todos los miembros de la Corporación estén asegurados contra enfermedad, invalidez y tengan el seguro de jubilación.

5. Preocuparse de que todos los miembros de la Corporación estén asegurados contra enfermedad durante sus estancias en España.

6. Informar anualmente al Visitador, al Ecónomo Provincial y a todos los miembros de la Corporación sobre el estado económico de la misma y de las casas de la Provincia en U.S.A.

RÉGIMEN DE LAS CASAS

47. El Superior local es nombrado por el Visitador para un trienio, previa consulta a los miembros de la comunidad. De la misma manera podrá ser nombrado para un segundo trienio y, con la aprobación del Superior General, hasta un tercero si fuera necesario.

48. El Asistente y el Ecónomo domésticos son elegidos anualmente por los miembros de la comunidad. Hecha la elección, se informará al Visitador.

49. El Ecónomo doméstico informará mensualmente a la comunidad sobre el estado de las cuentas. Presentará a la comunidad el balance de fin de año, una vez firmado por el Superior y el Asistente.

50. Los oficios de los Colegios se nombran conforme a lo determinado por el Reglamento de Régimen Interior del propio Centro.

51. Todos los miembros de la comunidad son miembros del Consejo doméstico. Cuando el Visitador, con el Visitador, con el consentimiento de su Consejo, lo juzgue necesario para alguna casa, constitúyase un Consejo Doméstico compuesto por el Superior, Asistente, Ecónomo y dos elegidos por la comunidad.

ASAMBLEAS

52. Asisten a la Asamblea Provincial.

1. Por oficio el Visitador, Ecónomo y Asistente

2. Un diputado elegido en cada casa por mayoría absoluta. Cada casa elegirá además, en votación distinta, el sustituto del diputado, siendo suficiente en este caso la mayoría relativa.

3. Uno de cada diez miembros o fracción, computados según el número 61 de las Constituciones, elegido por mayoría de votos en un único colegio

Esta votación se realizará después de que hayan  sido designados los diputados de las casas.

Al enviar a las casas los resultados de esta votación, las listas contendrán los nombres y el número de votos obtenidos por los que han resultado elegidos diputados y por otros tantos sustitutos. De los demás, figurará el nombre, pero no el número de votos.

53. La Asamblea Provincial tiene su propio Directorio. La Comisión preparatoria envía una copia del Directorio aprobado en la última Asamblea a cada uno de los asambleístas para que lo estudien y se apruebe en la primera sesión con las modificaciones que parecieren oportunas.

ADMINISTRACIÓN DE LOS BIENES TEMPORALES

PRINCIPIOS GENERALES

54. Es necesaria la diferenciación entre Administración de la Obra y de la Comunidad Esta diferenciación se ha de hacer, a ser posible, en todas nuestras actividades.

55. La gestión económica de la Provincia corresponde al Ecónomo Provincial, a los administradores de las obras y de las comunidades, debiendo haber una sola administración en cada obra y en cada comunidad.

56. Tanto los gastos como los ingresos de las obras, de las comunidades y de la Provincia han de ser presupuestados y con suficiente antelación, a fin de que sean examinados por el organismo competente, antes de finalizar el ejercicio y con las observaciones oportunas los pase al Visitador y su Consejo para su aprobación si procede.

57. Las escrituras de nuestras propiedades, deudas, becas perpetuas y fundaciones estén en regla y consten en lugar identificable, tanto en el archivo doméstico como provincial. Las becas de fundación acompañan al seminarista hasta su ordenación.

58. Las comunidades y las obras deben tener al día un inventario de sus cargas y de sus bienes, que ha de ser examinado en la visita de oficio        que hace el Visitador cada dos años.

59. Los préstamos y arrendamientos que se hicieren a misioneros y extraños, así como los que se reciban, efectúense con fórmulas de valor legal. La cuantía de los préstamos no podrá superar nunca el 50 por ciento de los gastos que puede hacer el Superior.

60. En orden a evitar una deuda considerable por acumulación repetida de la cantidad que los diversos administradores pueden gastar sin consultar, una vez contraída una deuda igual a la cantidad señalada para tal gasto, no podrán gastar o prestar nada sin consultar a la autoridad superior según derecho y normas.

61. Las cuentas bancarias de todas las administraciones de la C.M. han de tener como titular a la misma y al menos dos firmas autorizadas, normalmente las del Superior y Ecónomo, e indistintamente.

NIVEL PROVINCIAL

62. 1. Gastos que puede hacer y permitir el Visitador:

– Por sí mismo, 1.000.000 de pesetas.

– Consultando al Ecónomo Provincial, hasta 5.000.000 de pesetas.

– Oído el Consejo, hasta 10.000.000 de pesetas.

– Con el consentimiento dei Consejo, hasta 30.000.000 de pesetas.

– Con el consentimiento unánime del Consejo,

hasta 75.000.000 de pesetas.

– Para gastos superiores a los 75.000.000 de pesetas ha de consultar a la Provincia.

2. Puede, además, el Visitador delegar a! Ecónomo Provincial para que disponga por sí mismo de hasta 1.000.000 de pesetas.

63. 1. El Ecónomo Provincial informará a la Provincia:

a) Semestralmente, de su gestión administrativa.

b) Anualmente, de la economía de las casas,

c) Cada año, del estado de los bienes de la Provincia.

2. Cuídese de que la información sea discreta y de que no trascienda a los extraños.

64. Los ingresos de la administración provincial provienen:

1. De los bienes que directamente dependen del Ecónomo Provincial.

2. De las administraciones de las obras que se gestionan con independencia de la administración de la comunidad, salvo las de fundaciones.

3. De donaciones y fundaciones de carácter provincial.

4. De las aportaciones hechas por los individuos en régimen especial.

5. De estipendios y binaciones.

6. De lo proveniente de las administraciones de las comunidades. Las comunidades de la Provincia contribuirán con el 75 por ciento del superávit anual.

Cuando el superávit no alcance los dos millones de pesetas, podrá la comunidad quedarse, para iniciar el ejercicio siguiente, con la cantidad de hasta medio millón de pesetas.

7. De las aportaciones de la Seguridad Social.

8. De las aportaciones de otras Provincias por personal cedido.

65. La administración provincial cubre gastos de:

1.- La Curia Provincial

2. Las casas de formación y las comunidades que lo necesiten, en la cuantía que marque el déficit del presupuesto y en el tiempo en que la comunidad lo precise.

3. Las obras extraordinarias de las casas, cuya aprobación corresponde al Visitador y su Consejo.

4. La contribución provincial a las misiones.

5. Las limosnas y obras pías de carácter provincial.

6. El coste inicial de los nuevos ministerios que se emprendan.

7. La subvención de enfermos y ancianos de quienes no se puede hacer cargo la comunidad, mientras no existan seguros suficientes para ellos.

8. Las ayudas que necesiten los misioneros que viven en régimen especial.

9. Las cotizaciones a la Seguridad Social de los misioneros no incluidos en el régimen de trabajadores por cuenta ajena.

10. La contribución a la Procura General.

66. La Seguridad Social de los estudiantes se rige por los seguros actualmente en vigor en España. La Provincia suple los defectos de aquéllos.

67. La ayuda a los familiares necesitados se ajustará a las necesidades reales, a juicio del Visitador y su Consejo.

68. 1. En las administraciones especiales el Visitador con su Consejo determinará las normas propias.

2. Ningún misionero de la Provincia podrá llevar administración especial alguna o ser responsable de ella sin permiso expreso por escrito del Visitador o Superior respectivo.

3. De estas administraciones se presentarán los libros de cuentas al Superior local cada trimestre, según Est. 103, 3-4.

69. Todos los vehículos de la C.M. deberán estar a nombre de la misma y con los siguientes seguros: seguro ilimitado contra terceros, seguro personal del conductor y seguro de viajeros.

70. La Corporación U.S.A. dispondrá de una reserva suficiente, a juicio del Visitador y su Consejo, para cumplir sus obligaciones.

ADMINISTRACIÓN DE LA OBRA

71. Las funciones del administrador de una obra son:

1. Presupuestar los capítulos de ingresos y gastos de la misma.

2. Llevar el movimiento diario de unos y otros.

3. Rendir cuenta de su gestión a los organismos competentes.

4. Enviar al Ecónomo Provincial el estado de cuentas dentro de los treinta días siguientes al término del ejercicio anual.

72. Los ingresos provienen de la naturaleza misma de la obra y de las aportaciones de la Procura Provincial.

73. Los gastos de la administración de una obra son:

1. Los sueldos y cargas sociales anejos a ellos.

2. Los provenientes de la promoción profesional de los que en ella trabajan si están primordialmente en función de la misma.

3. La conservación de los edificios y seguros de éstos.

4. Los sueldos abonados por las obras a los misioneros. Estos han de ser iguales a los de nuestros paralelos profesionales conforme a la realidad en que se vive. Los sueldos abonados por las obras a los misioneros serán ajustados a las horas reales de trabajo.

ADMINISTRACIÓN DE LA COMUNIDAD

74. 1. Gastos que puede hacer y permitir el Superior local.

a) Por decisión propia, 50.000 pesetas.

b) Con el consentimiento de la comunidad, hasta 200.000 pesetas

c) Con el consentimiento unánime de la comunidad, hasta 400.000 pesetas.

2. Puede, además, el Superior local delegar al Ecónomo doméstico para que disponga por sí mismo de hasta 50.000 pesetas.

75. El Superior y Ecónomo doméstico de las casas de la Corporación U.S.A. podrán gastar tres veces las cantidades señaladas en el número 74 de estas Normas Provinciales.

76. Las funciones del Ecónomo de la comunidad son:

1. Presupuestar anualmente el capítulo de gastos e ingresos de su administración.

2. Llevar el movimiento diario de los mismos.

3. Rendir cuentas de su gestión a los organismos competentes.

4. Tener un libro de becas y de fundaciones.

5. Enviar anualmente el estado de cuentas de la casa al Ecónomo Provincial dentro de los veinte días siguientes al término del ejercicio anual.

6. Enviar también a la Procura Provincial, dentro del mismo plazo, el 75 por ciento del superávit anual.

7. Informar a la comunidad sobre el estado de cuentas en la forma y tiempos necesarios para la evaluación de la pobreza.

77. Los ingresos de la comunidad provienen:

1. De los emolumentos fijos que perciben de la obra a la que están adscritos los miembros de la comunidad.

2. De los estipendios de las misas.

3. De los réditos de fundaciones y becas.

4. De las retribuciones por trabajos eventuales.

5. De las pensiones recibidas por ancianos y enfermos.

78. Los gastos de la administración de la comunidad son:

1. Habitación y alimento

2. Médicos y medicinas

3. Libros y cultivo profesional, dedicando al menos para libros 15.000 pesetas por individuo y año.

4. Contribución a la Procura Provincial.

5. Contribución a las  misiones en cuantía no inferior a 5000 pesetas por persona y año.

6. Limosnas y obras sociales, pudiendo hacer uso del fondo presupuestado para ellas, no sólo el Superior, sino también los demás componentes de la comunidad.

7. Asignaciones personales a cada uno de los miembros de la comunidad para sus gastos.

79. Nuestras casas en U.S.A. contribuyen a la Procura Provincial a través de la Corporación, en la forma señalada para el resto de la Provincia.

ADMINISTRACIÓN DE LAS PARROOUIAS

80. Las parroquias, como todas nuestras casas, deben tener distinta administración para la comunidad y la obra.

81. Administración de la comunidad:

1. Son ingresos de la comunidad: las nóminas y cualquier otro tipo de complemento concedido por concedido por la diócesis, los trabajos extra de los misioneros, los estipendios de de misas o sus equivalentes, los donativos a la comunidad.

2. Son gastos de la comunidad:

a) Todos los que se refieren al sustento de los que trabajan en la parroquia: alimentación, mantenimiento de la vivienda si es propiedad de la C.M., servicio, asignación personal de los misioneros pertenecientes a la comunidad con o sin nómina diocesana, contribución a la Procura Provincial y a las Misiones.

b) Si la fábrica o parte de ella es de la C.M. hay que fijar una parte de los ingresos de la obra parroquial para su conservación y amortización.

3. Se propone como nómina la determinada por la diócesis, más una cantidad que, junto con la nómina, cubra los gastos citados en este mismo número 2.a). La cantidad total tiene que provenir de la nómina oficial, de la caja de compensación, de las aportaciones voluntarias y de las colectas. En su defecto, la diócesis suplirá hasta completar esta cantidad.

82. Administración de la obra parroquial:

1. Son ingresos de la obra parroquial: la cantidad proveniente de los servicios parroquiales, las colectas, las aportaciones voluntarias, los donativos de la obra parroquial y las aportaciones de la diócesis.

2. Son gastos de la obra parroquial:

a) El edificio, material y su mantenimiento, mantenimiento de la obra si es de la diócesis y el servicio de la obra.

b) Gastos de obras apostólicas de la parroquia, de caridad, de catequesis, etc.

c) Las contribuciones obligatorias de la diócesis

d) Las nóminas y suplementos que se han de pagar a los sacerdotes de la parroquia y a otros colaboradores y agentes de pastoral.

83. Este apartado hay que tenerlo en cuenta al hacer contratos con la diócesis.

ADMINISTRACION DE LOS COLEGIOS

84. El colegio se administrará racionalmente de manera que la obra produzca para los gastos anuales y para su conservación y amortización, si fuera posible.

85. La comunidad presentará las pensiones al Visitador y su Consejo para su aprobación.

86. La obra pagará a todos los misioneros dedicados al colegio los seguros sociales de acuerdo con la legislación vigente.

BIENES  DE ADMINISTRACION PERSONAL

87. 1. La comunidad local pondrá a disposición de cada uno de sus miembros,   cada mes y con motivo de las vacaciones, una cantidad de dinero con la que pueda proveer a sus necesidades personales; esta cantidad se denomina «asignación personal”

2.  Con la asignación personal se cubrirán los siguientes gastos:

a) Aseo, ropa, calzado y efectos personales.

b) Viajes y diversiones personales.

c) Vacaciones y aficiones.

d) Limosnas personales.

3. El Visitador y su Consejo determinarán la cantidad correspondiente a la asignación personal. Será revisada a comienzos de año, teniendo en cuenta la situación económica de la Provincia y el nivel de vida.

4. Como puede ocurrir que por circunstancias extraordinarias un misionero tenga alguna necesidad que no puede cubrir con la asignación personal, esté la comunidad atenta a proveer esa necesidad.

5. El uso de este dinero que la comunidad pone al servicio de sus miembros será uno de los puntos de revisión periódica en las comunidades locales.

6. La comunidad sufragará los viajes de vacaciones de los residentes en Canarias y de los canarios residentes en la península, cuando se desplacen de Canarias a la península o viceversa.

7. La comunidad abonará a cada uno de los miembros de la Corporación U.S.A. cada año un tercio del coste real del viaje a España.

8. Vea el Visitador la forma de atender a los viajes de los misioneros destinados en Honduras.

88. Se suprime toda clase de asignaciones personales por parte de la comunidad: mensualidad -fuera de la asignación personal-, onomástica del Superior y particulares, Navidad y Reyes, fin de curso, clases de verano, etc…

89. ESTAS NORMAS PROVINCIALES SON LAS ÚNICAS VIGENTES EN LA PROVINCIA DE ZARAGOZA.

LÍNEAS OPERATIVAS

PROYECTO PROVINCIAL

1. Es importante y necesario elaborar el Proyecto Provincial que el Visitador con su Consejo concretará en Programas anualmente.

2. El Proyecto Comunitario concretará el Proyecto Provincial, las Líneas Operativas y los Programas anuales

MISIONES POPULARES

3.  La Provincia de Zaragoza favorece y estimula el ministerio de las Misiones Populares y acepta el «Proyecto de Misión” para los próximos tres años.

4. Cuídense, de modo particular, los siguientes aspectos:

1. La propia integración del Equipo de Misiones para favorecer el desarrollo del Proyecto.

2. La dedicación a tiempo pleno de los miembros del equipo.

3. La comunicación del Equipo de Misiones con todos los misioneros de la Provincia para hacerles conocer: calendario de acciones, programaciones, materiales, experiencias…

4. La colaboración frecuente de los miembros de la Provincia con el Equipo de Misiones. Hacer constar en el Proyecto Comunitario los tiempos que los misioneros, dedicados a otros ministerios, puedan disponer para las Misiones Populares.

5. El desarrollo de cauces para la colaboración de los laicos en las Misiones, cuidando la participación de los laicos de los lugares que se misionan.

Para favorecer esta participación, se procurará atender convenientemente las necesidades económicas de los lacios que colaboran en este ministerio.

6. La preocupación por la justicia social y la organización de la Caridad.

7. La preparación y especialización de los misioneros, también en los modernos medios de comunicación social. Preparar a los nuestros en las distintas Etapas de su formación para que puedan ejercer con competencia este ministerio. Tener en cuenta este ministerio en los Programas de Formación Permanente.

PARROQUIAS

5. La imagen de parroquia evangelizadora, presente en la reflexión de la teología pastoral de nuestros días, ofrece amplias posibilidades para hacer efectiva nuestra vocación.

6. Nuestra presencia en las parroquias estará orientada por los criterios enunciados en las Constituciones y Estatutos de la C. M., en el «Proyecto Pastoral de las parroquias vicencianas» y en los Planes Pastorales de !as Diócesis en que nos insertamos.

7. En el ministerio parroquial pondremos especial cuidado por:

1. Dar a entender claramente nuestro talante misionero.

2. Promover a preocupación por la justicia social y la organización de la Caridad.

3 Cuidar la presencia y cercanía a las necesidades y el compromiso decidido por la transformación de la sociedad.

4. Potenciar la participación de los laicos en !a vida eclesial y en el cambio social.

5. Cultivar la colaboración con el clero diocesano.

PASTORAL JUVENIL

8. La Provincia de Zaragoza  intensificará, en los próximos tres años al crecimiento en la fe de los jóvenes. Ellos constituyen hoy un verdadero reto a nuestra labor evangelizadora.

9. En el trabajo pastoral con los jóvenes se tendrá cuidado especial por:

1. Integrar nuestro quehacer en el conjunto de la pastoral juvenil diocesana.

2. Priorizar la dimensión vicenciana, atendiendo a los grupos que hannacido en el seno de la familia vicenciana (J.M.V., Ozanám, Feyda…) y a todos los que potencian el compromiso por la justicia y transformación de la sociedad.

3. No reducir nuestro trabajo con los jóvenes a la preparación del sacramento de la Confirmación, dada la libertad de la opción sacramental y las distintas edades que se proponen para ella.

4. Ofrecer el proyecto vocacional vicenciano.

PROMOCIÓN VOCACIONAL

10. La Promoción vocacional se centra, principalmente, en la pastoral juvenil.

11. En la promoción a la vocación específica vicenciana, nos atendremos al Plan de Pastoral Voacional, que todas las comunidades leerán detenidamente al elaborar  o revisar el Proyecto Comunitario.

12. Trataremos de que en toda nuestra pastoral esté presente el interés por descubrir y acompañar la llamada.

13. Nos esforzaremos en ofrecer nuestro testimonio de vida, conscientes de que nos toca ser testigos lúcidos para los demás de la vocación recibida.

14. Responderemos a los problemas y dificultades que plantea la promoción vocacional evaluando y revisando lo que se va haciendo.

15. Fomentaremos el trabajo en equipo de formadores y promotores. El equipo de Promotores estará integrado, al menos, por tres misioneros.

16. Acompañaremos personalmente a cada candidato en el proceso de discernimiento y crecimiento vocacional.

17. Recordaremos que el trabajo vocacional no concluye con el ingreso de los candidatos en las casas de formación.

EDUCACION

18. Es importante, en el momento actual, la labor de educación, en nuestros colegios o en otros centros, para fomentar valores evangélicos y vicencianos en los hombres de hoy

19. Procuraremos educar laicos comprometidos en la causa de los pobres.

20. Los misioneros se pondrán en actitud de disponibilidad para la misión de educadores.

MINISTERIOS CON LA HIJAS DE LA CARIDAD

21. Las Constituciones ofrecen en el n. 17 los siguientes ministerios con relación a las Hermanas:

1. Ejercicios Espirituales:

Comunique el Director al Visitador los nombres de los misioneros a quienes solicita este servicio. Dar facilidades a los misioneros para que puedan capacitarse para este ministerio.

2. Retiros:

Asuma la comunidad los retiros de las Hermanas como algo que atañe a toda la comunidad. Planifique con ayuda de los respectivos Directores.

3. Sacramento de la Penitencia:

Acepten los Padres ayudar a las comunidades geográficamente distantes en el sacramento de la Penitencia. Estén abiertos a posibles llamadas de las Hermanas. Fomenten la celebración comunitaria de este sacramento.

4. Colaboración mutua en el servicio del pobre:

Buscar y promover cauces de colaboración con las Hermanas en el servicio concreto al pobre.

EN COMUNIDAD PARA LA MISIÓN

22. Para acentuar la intercomunicación y conseguir una mayor unidad en la comunidad: trataremos de:

1. Compartir la urgencia y tensión de nuestro ideal misionero.

2. Practicar la caridad, alma de la comunidad, que se expresa en el ejercicio de las cinco virtudes.

3. Aceptar al otro desde la pobreza en el espíritu.

4. Establecer encuentros periódicos de oración-celebración, de revisión y de intercambio.

5. Favorecer encuentros entre comunidades vecinas.

6. Centrarnos en una mayor dedicación al trabajo, en un esfuerzo por vivir el tiempo libre y en una mayor aceptación de la obediencia.

FORMACIÓN PERMANENTE

23. Nivel de especialziación

1. En los tres próximos años cinco misioneros se especializarán en Teología, Espiritualidad, Ciencias Sociales y Ciencias y Técnicas de la opinión pública, en favor del servicio a los pobres.

2. El Visitador y la comunidad favorecerán la asistencia de los misioneros a cursillos y congresos.

24. Nivel de renovación:

1. Tres misioneros acudirán cada año a un curso de renovación teológico~pastoral y profesional. Los lugares serán elegidos de común acuerdo por el Visitador y los misioneros.

2. Durante el verano asistirán a cursillos de renovación al menos cuatro misioneros.

3. Cada comunidad especificará en el Proyecto Comunitario lo que va a hacer durante el año para su formación, teniendo en cuenta las oportunidades que se ofrecen durante el curso y el tiempo de vacaciones.

4. En el plazo de tres años cada comunidad actualizará su biblioteca y hará para ello el esfuerzo económico necesario.

25. Nivel de formación vicenciana:

1. En los próximos tres años dos misioneros acudirán cada año a cursos de formación vicenciana.

2. Para favorecer la vocación vicenciana de los misioneros, se hará lectura semanal de una conferencia de San Vicente. Cada comunidad espeficará en su Proyecto Comunitario el día y momento más oportuno.

3. Asimismo, cada comunidad incluirá en su Proyecto Comunitario el estudio en común de las Constituciones, Estatutos y Normas Provinciales.

4. Para facilitar a los misioneros el Estudio de las Constituciones, Estatutos y Conferencias de San Vicente, el Visitador encargará a algún misionero especializado la preparación de trabajos introductorios y comentarios. Estos trabajos serán enviados a las comunidades junto con el Boletín Informativo de la Provincia.

5. Para favorecer el conocimiento mutuo, la convivencia fraterna, el celo misionero y la sintonía con los problemas del momento, se reunirán los misioneros de las Zonas siguientes:

– Zona Norte: Barakaldo-Colegio, Barakaldo-Parroquias, Astrabudúa, Murguía, Pamplona y Sebastián.

– Zona Central: Zaragoza-Boggiero, Zaragoza-Casablanca, Cintruénigo y Teruel.

– Zona Sureste: Albacete, Cartagena y Cuenca.

– Zona Canarias: La Laguna, Las Palmas, Jinámar y La Orotava.

– Zona Este  U.S.A.

– Zona Oeste U.S.A.

– Zona Honduras.

26. Nivel de experiencias pastorales:

Los misioneros que trabajan en los distintos campos de evangelización se reunirán cada año para intercambiar experiencias y para ajustar su actividad ministerial a las líneas de la pastoral provincial.

PERSONAS QUE TRABAJAN AL SERVICIO DE LAS COMUNIDADES

27. Con el fin de adoptar en lo posible una práctica común, antes de un año, el Visitador y su Consejo, mediante la ayuda de una Comisión si fuese necesario, estudiará la situación de las personas que trabajan al servicio de las comunidades y establecerán unos criterios de actuación teniendo en cuenta:

– los tipos de contratos existentes

– el sistema de seguros al que están afiliados

– la remuneración

– las posibles diferencias entre las comunidades

– otras contingencias.

CARTA A LA PROVINCIA

1. Al finalizar la Asamblea Provincial, los miembros de la misma queremos invitar a toda la Provincia a unirse a nosotros en la acción de gracias al Señor, porque una vez más se ha manifestado presente entre nosotros y nos ha confirmado en el don de su llamada y en la alegría de una voluntad de respuesta fiel y generosa.

2. El informe del P. Visitador, las reflexiones de las comunidades y de los misioneros, convenientemente sintetizadas y ordenadas por la Comisión Preparatoria de la Asamblea nos han permitido constatar la voluntad de fidelidad renovada que se vive en la Provincia. Desde aquí ha partido nuestra reflexión sobre la Carta de la Asamblea General, que nos ha llevado a sugerir al P. Visitador unas líneas de orientación y apoyo para su servicio de gobierno a la Provincia y a escribiros esta carta que quiere ser estímulo y aliento para todos y cada uno de los misioneros de nuestra Provincia de Zaragoza.

Nueva Evangelización.

3. La Nueva Evangelización a la que somos convocados por la Iglesia, exige de nosotros, ante todo, una fidelidad renovada al don que el Espíritu ha hecho a la Iglesia en el carisma de nuestro Fundador, y que nosotros estamos llamados a mantener vivo y actuante.

4. Sin cerrarnos a nuevas llamadas, creemos que, en el momento actual, más que emprender nuevas tareas misioneras, hemos de esforzarnos por renovar el sentido y los modos de nuestro hacer evangelizador, con proyectos operativos, ya que no tanto nues­tras obras, como nuestras actitudes personales podrían alejarnos de los pobres.

5. Necesitamos reconocer nuestra escasa sensibilidad para captar las situaciones de verdadera pobreza y sobre todo nuestra dificultad para analizar las causas que las originan. Pensamos que un aumento de misioneros preparados para hacer este análisis y una mejor utilización de los mismos, podrían ayudar a promover esta sensibilidad en la Provincia. Pero nada podrá suplir a un contacto directo y personal con los pobres, que nos haga sentir como propias sus situaciones.

6. Sin hacer de menos a ninguno de nuestros ministerios, desde la preferencia afectiva conforme a la tradición de la Congregación, por las misiones populares, queremos reconocer el esfuerzo y acierto del hacer misionero del Equipo de Misiones. La Provin­cia debiera hacer lo posible por sostenerlo y enriquecerlo con la colaboración personal, conforme a las posibilidades de cada uno, y la promoción de los seglares que participan en las misiones,

7. Quisiéramos que Honduras no fuera sólo una llamada a la que respondemos con la ayuda económica. Si esta Misión ha de ser exponente de la acción mísionera de la Provincia, es preciso que todos nos sintamos comprometidos y se promuevan y faciliten envíos de personas preparadas. Esto no ha de impedir que estemos abiertos a otras llamadas de países de auténtica y verdadera misión ad gentes.

8. Entendemos que necesitamos un proyecto común dinámico e íntegrador de las distintas iniciativas de los misioneros y de las comunidades, que nos facílite a cada uno asumirlas como propias.

Hombres Nuevos:

9. Desde las palabras de San Vicente en las Reglas Comunes, pensamos que toda renovación del misionero vieenciano exige el revestimiento de Cristo, de suerte que nuestro sentir, juzgar y hacer sean los de Jesucristo.

10. Así, entendemos que el Hombre Nuevo que requiere la Nueva Evangelización, ha de estar abierto a Dios, desde una vivencia de la sencillez que le lleve a buscarla sobre todo; desde una lectura acertada de los acontecimientos de la vida; desde el discernimiento comunitario en diálogo abierto con los herma­nos; y desde una obediencia activa y responsable, que hace valorar y respetar la responsabilidad y competencia de las personas y de las comunidades.

11. Un Hombre Nuevo ha de estar atento al hoy de la Iglesia y del mundo al que quiere servir, en continuación de la misión del Cristo, que se hizo uno de tantos. y en línea con el Apóstol que se hizo todo a todos para ganarlos a todos a Cristo. Estas actitudes de humildad y mansedumbre nos hacen cercanos a los hombres y sobre todo a los menos tenidos en cuenta por nuestra sociedad. La apertura y cercanía hará al misionero sintonizar con los valores que hoy están en auge en nuestra sociedad, como la solidaridad, que supera el egoísmo, el espíritu de participa­ción, que se impone a la autosuficiencia, y la acogida y promoción de los otros en su diversidad enriquecedora.

11 El Hombre Nuevo es sobre todo un hombre dócil al Espíritu. El don de su amor le abrasa en un celo evangelizador que supera Situaciones de aburguesamiento inmovilista, negligencia indiferente v comodidad calculadora, que matan toda generosidad y entrega, apagando la iniciativa creadora y audaz.

13. E1 Hombre Nuevo Vicenciano hermana, como el mismo Jesu­cristo, el sentimiento reverencial al Padre con el amor compa­sivo a los hombres. Por eso, haremos efectivas nuestra actitud y nuestra conducta hacia! los pobres reales, mediante la acogida amable, el trato amistoso y la preocupación sincera y eficaz.

14. Por ultimo, solo seremos hombres nuevos, si la respuesta personal que damos a la llamada para seguir a Cristo al estilo vicenciano, la vivimos en solidaridad con lo que hacen y viven los demás misioneros, creando así un sentimiento comunitario para la misión y superando el actuar disperso e individualista en nuestros ministerios.

15. Al servicio de este Hombre Nuevo es preciso programar una formación que, orientada en la formación inicial a diseñar el perfil del misionero paúl, se prolongue en una formación continua que nos mantenga abiertos al cambio necesario y tensos hacia una superación constante.

Comunidades Renovadas:

16. Somos una Comunidad para la Misión. Queremos expresar la respuesta al Espíritu que nos ha llamado y reunido, con una vida a modo de amigos que se quieren bien y que han elegido una forma de vivir en común.

17. El crecimiento en este nivel de amistad viene dictado por esta triple actitud tan recomendada por San Vicente:

La estima mutua, para una alta valoración de los hermanos;

La tolerancia de las diferencias, integrándolas en la unidad, como un enriquecimiento de la comunidad;

La condescendencia, para “consentir con todos y aprobarlo todo en el Señor”.

18. Entendemos que la Comunidad ha de apoyar las dos líneas fundamentales que facilitan nuestra acción apostólica, la ora­ción y el trabajo en equipo (discernimiento, planificación, ejecución y revisión de nuestra misión común). Por eso el Proyecto Comunitario de Vida de cada comunidad, preparado en un ambiente de oración y elaborado por todos, ha de aunar los esfuerzos de cada uno, comprometiéndolos en la misión común, y facilitar los momentos de encuentro, celebración y revisión comunitarios.

19. Cualquiera que sea la actividad de los distintos misioneros, discernida y aceptada por la Comunidad, debe ser considerada propia de cada uno de nosotros, como realizada por un miembro de una misma comunidad animada y sostenida por el espíritu de nuestra común vocación.

20. La Comunión exige conocimiento mutuo y este se apoya en una comunicación cada vez más abundante y más intensa. Cuanto más central y personal sea lo que comuniquemos, más se consolidará la comunión fraterna. Una pobreza en la comunica­ción nos llevaría a existencias juxtapuestas, nunca en comunión personal.

21. Esta comunión se favorece también desde encuentros más informales para la celebración festiva, la distensión relajante y el entretenimiento cordial y amistoso. Desde ahí podremos crecer en una línea de amistad verdadera, fundamentada en Cristo y abierta a la universalidad, que nos permita enriquecer la comunidad desde la integración armoniosa de las diversida­des.

22. En nuestra preocupación por la renovación de las comunidades, hemos tenido muy presentes a nuestros ancianos, que hoy se enfrentan con un nuevo status desprovisto de relevancia social, pero particularmente valioso para nuestra vida y misión. En la P.D. 2° de esta carta encontraréis un documento preparado por la Comisión creada al efecto, con la colaboración de nuestros mayores, y que la Asamblea ha juzgado que podría marcar las líneas de nuestra conducta en este campo.

23. A María Milagrosa y a la intercesión de San Vicente, de San Justino y de los Beatos de la Congregación, confiamos estos buenos deseos y la sincera voluntad de crecer en nuestra fidelidad cristiana y vicenciana.

Posdata Primera.

Sugerencias de la Asamblea al P. Visitador

Nueva Evangelización:

1. La nueva evangelización que queremos llevar cabo desde nuestros ministerios se fundamentará sustancialmente en pro­yectos operativos.

2. La Provincia enviará a varios misioneros a realizar estudios especializados, relacionados con el mundo de la pobreza. Ade­más, cuidará de que los conocimiento,; de estos misioneros incidan realmente en los proyectos y obras, de las casas y se pongan al servicio de cuantos lo necesiten.

3. La Provincia debe centrar su interés en mejorar la calidad del servicio a los pobres, allí donde está, entre otros medios:

a. Creando alguna obra para los necesitados en las casas poco utilizadas.

b. Dedicando parte del presupuesto de acción social a la creación de empleo para los jóvenes que buscan el primer trabajo, por ejemplo a través de cooperativas.

c. Colaborando de manera directa con las Hijas de la Caridad en sus ministerios entre marginados.

4. Desde la experiencia de muchos misioneros que trabajan direc­tamente con los pobres en las parroquias, consideramos que estas son un lugar idóneo para la evangelización vicenciana.

5. La Provincia consolidará y hará crecer el Equipo de Misiones Populares a fin de que pueda crear la estructura necesaria para atender tanto al tiempo de preparación como a la continuación de la misión. El fortalecimiento de este equipo se realizará no sólo con miembros de la Congregación, sino también con laicos.

6. En casos, concretos, la Provincia colaborará en la formación de seglares comprometidos con nuestros ministerios, para que puedan llevar a cabo las obras sociales de la misión.

7. Abrirá la Provincia nuevos cauces dentro de la educación, promocionando actividades dentro del área de la de Educación no formal y preparando agentes que puedan llevarla a cabo.

Hombres Nuevos:

1. Los planes de formación inicial contemplarán el contacto directo con los pobres, a fin de educar en un estilo y talante vicenciano adecuado.

2. El Visitador y su Consejo revisarán periódicamente el vigente Plan de Formación para que el perfil del misionero paúl sea fiel a nuestro carisma y responda a los signos de los tiempos.

3. Se potenciarán las distintas áreas de la formación permanente: reciclaje, semanas de teología, fichas, bibliografía, zonificación .. con especial insistencia en el aumento del número de misioneros dedicados a los estudios y a la especialización en función de los ministerios.

Comunidades Renovadas:

1. El Visitador mostrará especial cuidado en respetar la autonomía de las comunidades locales.

2. En un proceso de diálogo fraterno, el Visitador y su Consejo aumente las fórmulas de cooperación con otras provincias, sobre todo españolas, manteniendo nuestra identidad provin­cial.

Postdata Segunda

Sobre nuestros ancianos

1. Constatamos con gozo el tono altamente positivo de las respues­tas a la encuesta que fue dirigida a nuestros mayores, el 12 de abril de 1994. Ello nos permite deducir un alto grado de satisfacción general de los ancianos en nuestra Provincia.

2. Recogemos algunas sugerencias suyas que nos han parecido muy interesantes: (sigue el documento hasta el final, conforme a la copia entregada).

DOCUMENTO DE LA COMISIÓN DE ANCIANOS

Está comisión nombrada por el P. Visitador el día 29 de marzo de 1994, está integrada por los PP. Larrea, Murillo, Maeztu y Suescun. Se ha reunido dos veces en Pamplona, los días 11 de abril y 14 de junio.

Con fecha 12 de abril, según acuerdo de la primera reunión, se envió una encuesta a todos los miembros de la Provincia de Zaragoza que cumplen en este año de 1994, setenta o más años. De los dieciséis encuestados respondieron siete, cuyas respuestas se estu­diaron en la reunión del 14 de junio. A la luz de estas respuestas y desde las propias reflexiones de la Comisión, presentamos al P. Visitador las siguientes conclusiones.

1. Se constata con gozo el tono altamente positivo de las respues­tas. Ello nos permite deducir un alto grado de satisfacción general de los ancianos en nuestra Provincia.

En algún caso se ha hecho notar el deseo de una vida litúrgica, y en general de oración vicenciana, más participada y mejor organizada, así como también el deseo de un crecimiento en relaciones fraternas más evangélicas y vicencianas.

2. Recogemos también algunas sugerencias que nos han parecido muy interesantes:

1ª. Chequeos periódicos sobre la salud de nuestros mayores, para evitar sorpresas o para no llegar tarde con algunas soluciones. Algunos se descuidan y otros no se atreven a solicitarlos.

2ª. Intensificación de una convivencia comunitaria y espiritual vicenciana, sobre todo en aquellas comunidades donde hay varios mayores.

3ª. Disfrute comunitario de algunos ratos de ocio, así como facilitarles algunas salidas de casa, en plan de distracción, acompañados por otros miembros de la comunidad.

4ª’. Participación en encuentros interprovinciales y provincia­les, generales o zonales, incluso organizando algunos especialmente para ellos.

5ª. Señalar alguna casa en la que periódicamente se progra­men, por algún tiempo, aunque no sea largo, algunas actividades adecuadas para los mayores.

3. Esta Comisión se atreve a llamar la atención sobre el nuevo status de los ancianos en nuestra sociedad, y consiguientemente en nuestra Provincia. Este nuevo status está caracterizado por:

1º. Una presencia más numerosa y en progresivo aumento de los ancianos en nuestras casas, por el hecho del aumento de la esperanza media de vida y por la disminución drástica de las vocaciones en los últimos años.

2º. Una disminución, o cambio radical de los empleos en que tradicionalmente se ocupaban los ancianos y que hoy se les hacen menos accesibles.

3º. Decadencia de la relevancia social del anciano con la consiguiente disminución de su estima. De ahí el desvali­miento y la sensación de soledad y aislamiento en que puede verse inmerso.

4. Esta comisión piensa que, desde un planteamiento de fe, todavía es posible hacer una valoración positiva del anciano:

1ª. El Documento de la SCIVCSVA sobre la Vida Fraterna en Comunidad, señala estos tres fundamentos para una valo­ración positiva:

1º. Un anciano que no se deja vencer por sus achaques y por los límites de la edad, sino que mantienen viva la alegría, el amor y la esperanza, es un apoyo incalculable para los jóvenes.

2º. Su testimonio, sabiduría y oración constituyen un estímulo permanente en su camino espiritual y apostólico.

3º.. Los cuidados y atenciones que se le prestan dan credibilidad evangélica a un Instituto como ” verdadera familia reunida en el nombre el Señor ” (PC. 15a).

2ª. Además creemos que el anciano puede prestar un servicio muy estimable a una comunidad:

1º. Su presencia, normalmente más continua en los lugares de encuentro de la comunidad, contribuye a hacer comuni­dad, favoreciendo el sentido de acogida y cordialidad familiar, y la valoración positiva de nuestra historia y de nuestras sanas tradiciones.

2º. Su sabiduría y experiencia, su sosiego y serenidad, además de fuente de información y criterio de discerni­miento, es una contribución inestimable a la hora de programar soluciones en nuestros ministerios.

3º. La ejemplaridad de su vida, personificación de la fidelidad a nuestra común vocación, ha de actuar, sin duda, como estímulo de fidelidad para los más jóvenes y reclamo para nuevas vocaciones, que podrán ver en él un horizonte de futuro.

5. A nuestros ancianos de hoy nos atreveríamos a proponerles estas consideraciones:

1ª. La aceptación en fe de las propias limitaciones, y la asunción generosa de los nuevos modos de participación en la misión común ha de estar en la base de la vida gozosa y feliz de nuestros mayores.

2ª.El trabajo apostólico no es la única forma de participación en la misión. Hay un sin fin de tareas, necesarias en la marcha de la comunidad, atención a las llamadas de fuera, visitas a los enfermos relacionados con la comunidad y mil otras ocupaciones domésticas muy útiles en la marcha de la casa, que en otro tiempo se confiaron en parte a los hermanos coadjutores o personas asalariadas y que hoy han de ser asumidas por los miembros de la comunidad. Y naturalmente está el terreno de la oración, de la convivencia comunitaria, de la acogida y comprensión fraterna, del sufrimiento de la enfermedad, que sin duda son sacrificios agradables a Dios y útiles a la misión común. Porque el anciano dispone normalmente de más tiempo para ello, habrá de intensificar ahí su participación comunitaria, sin buscarse fácilmente ausencias injustificadas de la comuni­dad y refugios extracomunitarios en los que enjugar un supuesto sentimiento de soledad.

3ª. Cualquiera que sea la participación ministerial en la mi­sión, exige en nuestros días un esfuerzo de renovación continua que nos mantenga al tanto del pensamiento y de la práctica de la Iglesia en el mundo de hoy. No se puede seguir pensando que las cosas son o han de ser como yo las he hecho siempre y sí hacerlas.

4ª. Para todo el que quiera vivir en comunidad es necesaria e imprescindible la comunión en la obediencia. Cada uno es enviado en misión por la comunidad, conforme al Proyecto Comunitario y en último término con la aprobación del Superior, en nombre de la Comunidad. Nuestros ancianos han de saber acoger también en esta decisión de los hermanos o del Superior la voluntad de Dios que les llama en este momento a un modo particular de participación en la misión.

6. Para todos en general, como posibles futuros ancianos, podrían vales las siguientes anotaciones:

Una ancianidad gozosa y feliz no se improvisa. Es más bien el desarrollo lógico de una serie de actitudes que se han venido cultivando durante la vida. Es preciso aprender a envejecer.

– tratando de crecer en la autoaceptación, tanto más necesa­ria cuanto menos llegan hasta nosotros muestras de recono­cimiento.

– estando atentos a la lectura que los otros hacen de nuestros servicios apostólicos y comunitarios

– acogiendo agradecidos las advertencias fraternales de los demás, las recomendaciones de los superiores, las sugeren­cias de nuestros hermanos en la comunidad.

– tratando de abrirse caminos para nuevas formas de ocupa­ción útil y provechosa, en nuevos filones de acción pastoral que surgen en nuestra sociedad o en actividades prácticas que, en las nuevas tecnologías como la informática, por ejemplo, exigen tiempo y paciencia, y en las que se podría hacer un gran servicio al resto de los hermanos de la Comunidad o de la Provincia.

– aficionándose a ciertos entretenimientos en los que ocupar útil y agradablemente: lecturas, paseos, juegos de mesa, jardinería, filatelia…

7. En cuanto a la ubicación o destino de nuestros ancianos:

1ª. No parece conveniente agruparlos a todos en una misma casa, si bien habría que evitar situaciones de aislamiento y de soledad objetiva, en las que el anciano tuviera que pasar muchas horas sin contacto con ningún miembro de la comunidad.

2ª. Hay que facilitar que los enfermos puedan ser atendidos donde mejor se encuentren ellos y puedan sentirse más acompañados y mejor atendidos.

3ª.  Si ciertamente no es conforme con el espíritu de nuestra Comunidad que uno se autodestine a donde más le agrade, si parece razonable que el anciano sea enviado a aquellas comunidades donde mejor pueda participar en la misión común, desde una vida comunitaria en convivencia amis­tosa, en regularidad de vida de piedad y en entrega adecuada a los ministerios que estén a su alcance.

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc…
Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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