Murguía: 2ª reunión de la zona Norte

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Con ánimo dispar y ganas de encuentro, nos desplazamos a Murguía el miércoles, día 22. En Barakaldo era festivo. San Vicente, mártir (patrono de la anteiglesia). Malas noticias habían llegado el lunes por la tarde acerca de la situación viaria. Altube, cerrado; Aiurdin, cerrado. Cualquier medianamente culto concluye que en Zuia la nevada sería de órdago. Levantó un poco el pistón metereológico y salimos a las 10:30. Furgoneta y coche. Nos acompaña el amigo Chento (Javi) por cuestiones de necesidad técnica del ilustre Marino, superior de la comunidad de Murguía.

Pasamos sin dificultad Altube aunque bien se dejaba notar la nevada. Aparcamiento repleto por cuanto allí no era festivo. Pensamos ser los primeros y ¡oh cosa!… éramos los últimos. Saludos refrescantes y café tonificante. Sumemos. Cinco de Murguía; cinco de Donosti; cuatro de Pamplona y ocho de Barakaldo. Un buen pelotón. La foto lo recoge. Obviamente fue sacada por Javi obviando la cornamenta que decora el comedor.

Nos reuninos en el salón cercano a la entrada principal. Un poco dispersos pero con buena sonoridad. Bien de calefacción en un recinto que uno vivió hace cincuenta años… ¡Dios, cómo pasa la vida!… como recibidor para las visitas. Breve y documentada oración. Pasamos, de inmediato, al coloquio sobre el segundo de los temas programados: «Paz y progreso en la Doctrina Social de la Iglesia». Diremos que, una vez más, se constató que en las comunidades se había tratado ya el asunto. Al menos, así se decía (y lo creo). Rompió la lanza (discursiva) el P. Ventura. Se mezclaron «churras» con «merinas» pero el diálogo e intervenciones fueron completando la hora. A falta de grandes ideas constatamos un cierto abandono en el conocimiento de los «documentos», especialmente de las Jornadas por la Paz. Concluimos de abordarlo en el mes de enero en cada una de las comunidades. El P. Benito, por aquello de alargar un poco la «formación», propuso una paga extraordinaria al mejor artículo sobre el tema; el P. Pablo se explayó a gusto con las Bienaventuranzas; alguien se atrevió con la paz como estrategia hacia el desarrollo; la paz, la guerra, la ira, si vis pacem para belum, que no, que no… que se refiere al seguimiento… Buen momento y altura discursiva.

Eran las 13 en punto en el reloj. Se nos había advertido severamente que la comida sería a las 14. No era cuestión de «perder» más tiempo y, con frescura, nos fuimos (seis voluntarios) a tomar el fresco a la plaza de Murguía. ¿Cito los valientes?… Para qué… Sus nombres quedan para la Historia, una más, de la «ruta del vidrio». Fueron dos, incluido el uno de Benito. Rogelio pagó. El Superior pagó. Nos volvimos y comida excelente en el comedor de la Comunidad. Al final nos enteramos de que las «señoras» que la prepararon son hijas de «Jesús», amigo de muchos de nosotros, especialmente del ínclito Paulino. Julián (Soriano) veía a colores ante el canto del himno de la zona: Bengolea. Erramun en estado puro. Incombusttible. Nos lleva a la tumba… Con tranquilidad, no exenta de prevención por la posible helada, fuimos desfilando. Eran los 16:30. Breve despedida y ¡convocados para el 1º de mayo en Pamplona!… Si así fue en Murguía… ¿qué será allí? Gracias, Marino; gracias, comunidad de Murguía.

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc… Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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