Proyecto Provincial 2006/2009

mso92DF1PROYECTO PROVINCIAL 2006-2009

OBJETIVO GENERAL

Esforzarnos por fortalecer nuestra identidad de mi­sioneros, reavivando el don recibido (carisma vicen­ciano), potenciando la dimensión evangelizadora de nuestro apostolado y el carácter comunitario de nuestra ser y servir, para prolongar la misión de Je­sucristo, Evangelizador de los pobres, en el tiempo y circunstancias concretas donde vivimos y desa­rrollamos nuestros ministerios.

«Queridos hermanos, no sólo han hecho una notable aportación a la acción de la Iglesia en los últimos cuatro siglos, por lo que les está profundamente agradecida, sino que también tienen “una gran histo­ria que construir” (Vita consecrata, 110). Mientras buscan cómo vivir me­jor el carisma vicenciano, mi mensaje es éste: “Duc in altum!”, “¡Remad mar adentro!”» (Mensaje de Juan Pablo II al nuevo Superior General y  a los rniembros de la XL Asamblea General de la Congregación de la Misión 18 de julio de 2004).

“Congregación de la Misión, ¡sé lo que eres! No te conformes con la mediocridad. Transfórmate en fuego. Camina apasionada en seguímiento de Jesucristo Evangelizador de los pobres, a ejemplo de San Vicente. Aviva el carisma, don que el Espíritu te ha confiado. Trabaja y extiende incansablemente las fronteras de la misión. ¡Vive como testigo convencido y contagia la vitalidad de tu vocación!

Desde esta fidelidad creativa podremos dar razón de nuestra identi­dad y responder a nuevos desafíos en los próximos años (Documento de la XL Asamblea General, 2004).

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

OBJETIVO PRIMERO: REVITALIZAR NUESTRA VOCACIÓN

“El espíritu de la Congregación es una parti­cipación del espíritu del mismo Cristo, como la propone San Vicente: Me ha enviado a evangelizar a los pobres’ (Le 4,18). Por eso ‘Jesucristo es la regla de la Misión’ y ha de ser considerado como centro de su vida y acti­vidad (SIjXII, 130; ES XI, 429) ” (C. 5).

Líneas de acción:

 

1.-  A nivel personal

 

1.1. Reavivar el fuego de nuestra vocación, superando toda forma de mediocridad.

1.2. Esforzarnos por expresar en la vida nuestra experiencia espiritual vicenciana: viviendo como seguidores de Cristo manifestando un estilo marcado por las cinco virtudes, cultivando la oración, asumiendo gozosamente las exigencias de votos, mostrándonos disponibles para la misión, acercandonos cordial y sencillamente al clero diocesano y a los laicos.

1.3. Asumir, personal y comunitariamente, la necesidad de la –nación como expresión de nuestra fidelidad a la vocación.

1.4. Responsabilizarnos de la invitación a los jóvenes y del acompañamiento en sus itinerarios.

2.- A nivel comunitario

2.1. Acudir con frecuencia a la fuente de las Constituciones en los momentos de oración y en las reuniones de formación.

2.2. Estimular la responsabilidad de los laicos en la misión y abrir nuestras casas, ministerios y comunidades a experiencias de encuentro, oración, convivencia y trabajo, de modo que nuestro carisma y forma de vida puedan ser conocidos v com­partidos por otros.

2.3. Crear y promover los grupos de la Familia Vicenciana en nuestras obras, ofreciéndoles una sólida formación vicenciana.

3.- A nivel provincial

3.1. Cuidar la formación inicial y continua, según el modelo de Cristo Evangelizador de los pobres, profundizando en el cono­cimiento de nuestra identidad vicenciana por medio del estu­dio, de los encuentros de misioneros, de las reuniones provin­ciales, interprovinciales e internacionales, y de la participación en los ejercicios espirituales y retiros.

3.2. Promover la pastoral vocacional, formando equipos de ani­ruación y coordinación por zonas.

3.3. Promover la preparación especializada de los misioneros.

OBJETIVO SEGUNDO: POTENCIAR LA DIMENSIÓN EVANGELIZADORA DE NUESTROS MINISTERIOS

“La caridad de Cristo que se compadece de la muchedumbre (Mc 8, 2) es la fuente de toda nuestra actividad apostólica “

(c. 11).

Líneas de acción:

1.-A nivel personal

1.1. Vivir más atentos a las realidades de nuestro mundo que afectan a los intereses de los pobres.

1.2. Comprometernos con más entusiasmo, dedicación y creati­vidad para salir al encuentro de las necesidades de los pobres.

1.3. Esmerarnos en la preparación y realización de los ministerios ­y servicios que se nos confían.

2.- A nivel comunitario

2.1. Hacer nuestras comunidades más acogedoras, abiertas, sensibles y solidarias para con las personas que se nos acercan.

2.2. Concretar en cada una de nuestras comunidades nuestro apoyo efectivo a los inmigrantes.

2.3. Usar los criterios establecidos en las Constituciones (C.2,12)  para revisar las obras que llevamos, iniciar otras nuevas, abandonar las que no responden a estos criterios y dar nuevo -r a los ministerios vicencianos actuales.

2.4. Concretar los planes pastorales de nuestras obras, teniendo en cuenta la realidad socio-cultural y los planes diocesanos, pa­ra responder a la urgencia del anuncio de Jesucristo.

2.5. Comprometernos a trabajar en la evangelización de los po­bres junto con los miembros de la Familia Vicenciana y de otros grupos eclesiales, y a trabajar también con organismos sociales en la defensa y promoción de los pobres.

2.6. Dejarnos interpelar por las necesidades de los pobres y tra­bajar en la promoción de la caridad y de la justicia en nuestro entorno.

3.- A nivel provincial

3.1. Promover la colaboración con los miembros de la Familia Viccnciana.

3.2. Fomentar la colaboración interprovincial en nuestra activi­dad apostólica para que la evangelización de los pobres sea más eficaz.

OBJETIVO TERCERO: RENOVAR NUESTRA VIDA DE COMUNIDAD

“… la Congregación descubre en la Trinidad el principio supremo de su acción y su vi­da… “. “La convivencia fraterna, que se ali­menta continuamente de la misión, crea la co­munidad para conseguir el progreso personal y comunitario, y para hacer más eficaz la obra de evangelización ” (C. 20; 21 § 2).

Líneas de acción:

1.- .A nivel personal

1.1. Participar en los encuentros de la comunidad aportando lo mejor de nosotros mismos y facilitar la participación de los com­pañeros en los encuentros provinciales e interprovinciales.

1.2. Esforzarnos en una comunicación abundante e intensa que posibilite el conocimiento mutuo, la comprensión, la amistad y la colaboración en la misión común de la comunidad.

2.- A nivel comunitario

2.1. Dedicar tiempo a programar los detalles de la vida comu­nitaria y concretar en el Proyecto Comunitario los cauces para amos la experiencia de fe y promover la animación fra­terna.

2.2. Formular, llevar a cabo y revisar periódicamente nuestro proyecto comunitario.

2.3. Fomentar la corresponsabilidad en la toma de decisiones y en la realización de los diversos servicios.

2.4. Sentirnos urgidos en cada una de las comunidades a ofre­cer un testimonio vocacional que resulte significativo.

2.5. Favorecer los encuentros informales, distendidos y festi­vos en el interior de la comunidad, así como en intercambio amable entre comunidades.

3.- A nivel provincial

3. 1. Promover el trabajo en equipo.

3.2. Intensificar la colaboración interprovincial.

Mitxel Olabuénaga, C.M.

Sacerdote Paúl y Doctor en Historia. Durante muchos años compagina su tarea docente en el Colegio y Escuelas de Tiempo Libre (es Director de Tiempo Libre) con la práctica en campamentos, senderismo, etc…
Especialista en Historia de la Congregación de la Misión en España (PP. Paúles) y en Historia de Barakaldo. En ambas cuestiones tiene abundantes publicaciones. Actualmente es profesor de Historia en el Colegio San Vicente de Paúl de Barakaldo.

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